Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 34: La Llegada de un Héroe

(Esta imagen fue realizada con IA)

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturalespiratas fantasmales (Capitán BarbossaDavy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII


Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del 2006 y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 34: La Llegada de un Héroe

El capitán Jack Sparrow, aturdido ante el sacrificio del comodoro James Norrington por culpa suya, sólo atinó a quedarse sentado en dónde había caído, blanco como un fantasma. Luego sintió que algo caliente y espeso tocó sus dedos, y al dirigir su vista hacia allí, notó con espanto que era la sangre del oficial al que tanto había utilizado. Por primera vez en su vida, mientras miraba su mano manchada en sangre, Jack Sparrow entró en un estado de shock.

La joven Elizabeth Swann, temblando como una hoja dorada ante una brisa otoñal, atónita ante lo que acababa de ver, cayó de rodillas con los puños cerrados fuertemente, tratando de retener orgullosamente el llanto que pedía salir a gritos de sus ojos. Jamás había visto morir así a alguien a quien ella conociera. Y lo había conocido muy bien, ya que Norrington había sido su pretendiente alguna vez.

William Turner, sentado en el suelo, apoyando su espalda contra la cabina, con su mano presionando sus adoloridas costillas, contemplaba incrédulo hacia el oficial caído. Había tenido sus diferencias con él, claro, pero al verlo sacrificarse de esa manera por el inservible de Jack Sparrow, su opinión sobre Norrington había cambiado por completo. No sabía si tenerlo por un héroe o por un tonto. Pero lo que ahora sabía muy bien, era que ahora, el terrorífico pirata Bart "Sangre Negra" Morgan, arremetería en contra de ellos.

A pesar de estar dolorosamente herido, el joven armero se puso penosamente en pie al ver que efectivamente aquel horrible pirata comenzaba a dirigirse hacia ellos dos, dispuesto a acabarlos como lo había hecho con Norrington.

Will tomó su espada y se dispuso tambaleantemente en posición de ataque, listo para pelear.

-¡Jwah jwah jwah! –se rió con desprecio Morgan al ver aquella inútil actitud- Por lo visto quieres morir como tu amigo…, muy bien, te aseguro que así será…

El despreciable pirata blandió fuertemente su espada contra un asustado Turner, que vio cómo su propia espada se hacía mil pedazos gracias a ese golpe, para luego sentir el terrible sablazo de Morgan sobre su pierna, cuando apenas pudo retroceder a tiempo para que no lo partiera en dos.

Terriblemente adolorido, William Turner cayó otra vez al piso de la cubierta, totalmente desesperanzado, casi dándose por vencido, pero alguien lo hizo reaccionar, y esa persona era su novia: Elizabeth Swann

-¡Basta! –exclamó temerariamente la muchacha, blandiendo su espada al interponerse entre él y su atacante.

-¡jah jah jah! ¡¿Pero qué es lo que tenemos aquí?! ¡¿Otra mujerzuela valiente?! –se burlo el pirata- ¡¡Fuera de aquí!! –exclamó con furia al mismo tiempo que le propinaba un tremendo cachetazo cuyo impacto la lanzó fuera el barco, para caer desmayada en las aguas del mar.

-¡¡ELIZABEEETH!! –gritó Will desesperado tratando le levantarse, pero las terribles heridas que tenía en su cuerpo, no le permitieron ponerse de pie.

-Creo que exageré un poco –opinó sin sentirlo el cruel pirata mientras miraba hacia el mar-, era una mujer muy bonita, me hubiera gustado acostarme con ella. ¡Qué desperdicio!

-¡¡Maldición!! –exclamó el joven herrero mientras golpeaba con frustrada furia el suelo ensangrentado, pero no quería darse por vencido, pues como pudo, comenzó a arrastrarse hacia la barandilla para así lanzarse al mar para rescatar a su novia, pero Morgan adivinó sus intenciones y tomó al indefenso muchacho por su cola de caballo y lo levantó del suelo.

-¿Acaso te olvidaste de mí, estúpido? Recuerda que ahora tu vida está en mis manos.

Mientras tanto, Jack aún no volvía completamente en sí, claro, él era un descarriado, pero no un asesino despiadado como lo era Morgan. Pero ahora se sentía tan despreciable como él, sencillamente lamentaba el haber metido a Will, Elizabeth, y hasta a Norrington en aquel atolladero. Y sobre todo, lo carcomía el remordimiento de haber utilizado a James tan insensiblemente, sabiendo que se había enamorado completamente de él. ¡Lo que daría porque estuviera vivo! Jack se juraba a sí mismo que si se convertía definitivamente en mujer y habría que quedarse con un hombre, el elegido sería el odioso de su eterno enamorado. Era extraño, ¿sería un arrepentimiento verdadero o un sentimiento pasajero por la situación? No tuvo mucho tiempo para pensarlo, ya que una mano que se sujetó repentinamente de su pie lo hizo volver a la realidad. A sí mismo.

-¡¡Pero qué demon…!! –exclamó asustado, pero se dio una tremenda sorpresa al darse cuenta de quién era la persona que se había aferrado a su pie.

-¡¡Norrington!! –exclamó completamente asombrado al verlo ¡vivo!

-… N-no te dejaré solo…, ante ese demonio… -apenas pudo decir James mientras seguía aferrado al pie de "Katrina".

Y así era realmente, allí estaba el comodoro James Norrington, tendido en el suelo cuan largo era, malherido pero con vida. Jack estaba tan contento por volver a escuchar su británica y flemática voz, que sin pensar en lo que hacía y que mientras James trataba de sentarse, se le lanzó al cuello y lo abrazó loco de alegría, dejando atónito al pobre oficial, que no lograba entender muy bien lo que estaba pasando.

-¡¡Estás vivo!! ¡¡Estás vivo!! ¡¡Pensé que habías muerto!! –si Jack estaba feliz porque James estuviera vivo o porque por fin se veía libre de su sentimiento de culpa, era un misterio.

-T-tuve suerte… -apenas pudo decir mientras trataba de soportar el dolor que le causaba el efusivo abrazo de su "prometida", entonces, Jack se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se apartó rápidamente de él. Quedándose sentado al lado del comodoro, sin saber muy bien qué decir ni qué hacer, sólo atinaba a mirar hacia el cielo con el semblante rojo como un tomate gracias a que se sentía un perfecto idiota.

James sonrió agradecido mientras se llevaba su mano derecha hacia su malherido hombro izquierdo.

-Hagamos de cuenta que esto no sucedió, así no te sentirás tan mal… -sugirió.

El capitán Sparrow lo miró sorprendido, jamás se hubiera imaginado que ese hombre fuera tan atento con él, entonces, su vista se dirigió hacia sus heridas y notó que el filo de la pesada espada lo había cortado en diagonal desde su hombro hasta la cintura. La casaca marrón estaba hecha pedazos, y la camisa blanca, que ahora estaba manchada con sangre, estaba cortada a lo largo, acompañando la larga herida.

Norrington notó por los ojos preocupados del pirata, que estaba observando sus heridas, entonces sonrió agradecido y le comentó para tranquilizarlo:

-Hacía mucho tiempo que no recibía una herida así… Mi espada desvió un poco su golpe cuando se quebró… No me dio en la cabeza porque no era mi hora…

-¡Uf! –el capitán Sparrow dio un suspiro de alivio, sintiendo que realmente era él mismo quien había tenido buena suerte -… ¡Por poco y renuncio a mi libertad! ¡Esto me pasa por ser ahora una dulce mujer sentimental!

-¿C-cómo? –James no entendió a lo que se refería.

-Olvídalo –le contestó sonriente mientras movía frenéticamente las manos y se ponía en pie.

De pronto, escucharon al pobre Will Turner llamar a Elizabeth, entonces ambos volvieron sus rostros hacia cubierta y vieron con preocupación cómo el pirata asesino desenvainaba su espada para rebanar al pobre muchacho que lo tenía sujeto por el cabello.

-¡T-tenemos que ayudarlo! –exclamó Norrington mientras trataba de ponerse en pie, pero lo único que logró fue caer nuevamente sentado al piso al sentir que le fallaron las piernas. La terrible herida de espada y el lastimero estado anímico en que se encontraba por culpa de sus preocupaciones por su amor imposible, habían minado su fuerza física.

-No te molestes, Norrington –le dijo Jack mientras lo tomaba por el hombro-, tengo una idea.

El joven aprendiz de armero, William Turner, estando en manos del fuertísimo y cruel capitán del barco "Maldición Negra", ya no sentía deseos de pelear por su vida al haber perdido a su querida Elizabeth. El dolor de su cuerpo no era nada comparado al terrible dolor que sentían su alma y su corazón por la pérdida de tan querida amiga y novia, a quien había conocido casi una década atrás. Ya habían pasado varios minutos desde que ella había caído al mar, seguramente, ya hubiera muerto ahogada… ¡Entonces él moriría también para irse con ella!

Y mientras el desesperanzado Will esperaba el golpe de gracia por parte de Morgan, el plan de Sparrow comenzaba con comodoro James Norrington, apoyado sobre el mástil, que le gritó desafiante:

-¡¡Oye tú!! ¡¡Eres un pirata patético!! ¡¡No me mataste!! ¡¡Ven de una vez por mí!!

-¡N-norrington! –se asombró el muchacho- ¡N-no lo hagas!

-¿Así que no te moriste, basura inglesa? No te preocupes, ahora mismo acabaré contigo –inquirió rabioso el pirata mientras lanzaba fuertemente hacia el suelo al pobre Will provocándole un gran dolor, y ya con toda su atención hacia el oficial y dirigiéndose hacia él para acabarlo con sus propias manos de una vez por todas, ni siquiera se imaginó lo que ocurriría en su segundo.

Entonces, de repente, el ex hombre, Jack Sparrow, ahora con el cuerpo de una mujer y apodado, Katrina Watson, salió de repente por detrás de un tonel con manzanas y exclamó sonriendo maléficamente:

-¡¡Sorpresa!! ¡¡Toma esto, infeliz!! –y diciendo esto, el capitán del barco pirata "Perla Negra", tiró con todas sus fuerzas el tonel de manzanas derramando todo su contenido que se dirigió directamente hacia los pies del pirata, provocando que pisara una de las frutas y cayera pesadamente de espaldas al suelo, momento que aprovechó Will Turner y aportó su granito de arena al plan de Jack lanzando fuertemente su espada hacia una de las gruesas sogas principales que sostenían las ya maltratadas velas, logrando cortarla y que así cayera toda la pesada lona encima del enfurecido pirata, tapándolo por completo.

Sin perder el tiempo, Jack tomó una gran maza que estaba entre las cajas de carga y corrió rápidamente hacia el desesperado Morgan, quien intentaba sacarse la vela de encima, y le propinó un terrible golpe en la cabeza, desmayándolo.

-¡Por fin! ¡Ya terminó todo esto! –exclamó aliviado el capitán Sparrow mientras caía de rodillas al suelo, completamente agotado.

-Te equivocas, esto aún no termina… -advirtió el comodoro mientras miraba con preocupación cómo los demás piratas comenzaban a rodearlos, dispuestos a cortarlos en pedacitos en venganza por su capitán derrotado.

Y mientras aquellos sucios piratas comenzaban a desenvainar sus espadas, ninguno de nuestros protagonistas podía hacer algo al respecto, ya que William estaba demasiado perturbado con la muerte de Elizabeth, Norrington estaba muy malherido, y Jack, bueno, Jack no tenía armas para defenderse.

-¿Parlay? –preguntó este mientras sonreía nerviosamente y caminaba lentamente hacia atrás.

-No tienes derecho a "parlay", asquerosa mujerzuela… -respondió agresivamente uno de los piratas mientras se le aproximaba justo cuando otros dos piratas atrapaban por detrás a la indefensa mujer para así evitar que se escapara y recibiera su merecido.

Justo cuando aquel pirata ya estaba por blandir su espada contra su victima, y que los demás detuvieran a un afligido James Norrington que trató de evitar la tragedia, una detonación de cañón dio de lleno sobre el barco pirata, haciendo pedazos la vela mayor. Entonces, todos volvieron sus rostros hacia el lugar donde provenía aquel disparo, y vieron con asombro a toda una flota de la armada inglesa rodeando los dos navíos, con todos sus cañones apuntando hacia ellos.

De uno de las mejores y más armadas embarcaciones de guerra, se oyó a alguien exclamar con determinación:

-¡¡Soy el comodoro George Jacobson!! ¡¡Ni siquiera se le ocurra lastimar a alguien más en ese barco si no quieren volar en mil pedazos!! ¡¡Entréguense ahora!! ¡¡Están completamente rodeados!! ¡¡No tienen ninguna escapatoria!!

-¡¡Es el comodoro George Jacobson!! –exclamó muerto de miedo uno de los piratas, poniéndose blanco como un papel-. ¡¡Estamos perdidos!! ¡¡Rindámonos!!

Todos los delincuentes comenzaron a murmurar aterrados entre sí, ninguno había tenido el valor de advertirle a su capitán que eso era lo que ocurriría si se acercaban tanto a las islas Británicas, ahora, Morgan estaba sin sentido y ellos rodeados por la armada naval inglesa. Ya no tenían nada que hacer más que entregarse.

-¡¡Nos entregamos!! –gritó uno de ellos hacia aquel navío insignia, entonces, Jack y James cayeron pesadamente sentados en el suelo, completamente aliviados.

Toda la transición de una situación de pesadilla a otra de un despertar tranquilo, pasó lo suficientemente rápido para nuestros protagonistas. Los oficiales navales habían abordado el pobre y maltrecho navío mercantil, los piratas se habían entregado a la justicia y sólo faltaba terminar de amordazar al peligrosísimo Bart "Sangre Negra" Morgan, pero lo más importante, faltaba saber qué le había ocurrido a Elizabeth Swann.

Will se acercó cojeando tristemente al pasamano por donde ella había caído, Jack y James lo siguieron lentamente en silencio, preocupados por la suerte que había corrido la joven.

-… Elizabeth… -murmuró muy adolorido el muchacho mientras apoyaba sus manos en la barandilla y cerraba fuertemente sus ojos, haciendo que sus lágrimas saltaran de ellos.

-… Lo siento mucho, Turner… -dio su pésame el comodoro, tristemente acongojado ante semejante situación, pues le había tenido gran aprecio a la señorita Swann.

Solo Jack Sparrow no dijo nada, afligido ante la idea de no ver nunca más a la hermosa mujercita a quien le gustaba fastidiar, pero entonces, sus oídos comenzaron a escuchar algo, unos tenues golpecitos que provenían del casco de la nave. Rápidamente nuestro pirata se arrimó esperanzado hacia la baranda, miró hacia abajo y exclamó sorprendido:

-¡¡Elizabeth está allí abajo!! ¡¡Está atrapada entre las cuerdas de una red!!

-¡¿CÓMO?! –exclamaron los otros dos, completamente estupefactos y se inclinaron hacia abajo para poder ver mejor, y allí estaba la desaparecida, colgada y con una de sus manos amarradas en las cuerdas de una red de unos de los cargamentos que los piratas habían lanzado al mar, sólo que esta se había quedado atorada en el casco del barco, para la buena estrella de Elizabeth, quien recién había vuelto en sí.

Llenos de felicidad, los tres comenzaron a pedir ayuda a gritos para que alguno de los oficiales viniera a ayudarlos para sacarla de allí, pues en el lamentable estado en que se encontraban los tres, no podrían ni levantar a un gato.

-¡Elizabeth! ¡Benditos los ojos que te ven! ¡Creí que habías muerto! –le dijo Will desde lo alto-. ¡Quédate allí, que ya vienen a ayudarnos!

Elizabeth nada dijo, pero lo miraba con gran felicidad.

-Como si ella pudiera irse a otro lado… -murmuró Jack con sarcasmo, pero de pronto, un terrible grito resonó por todo el barco, entonces, para la sorpresa desagradable de todos, el terrible pirata asesino, Bart "Sangre Negra" Morgan, había roto la vela en donde estaba atrapado y sacó su espada para acabar con quien se le cruzara en el camino, varios militares cayeron bajo el filo de su espada, pero entonces, divisó a Jack Sparrow.

-¡¡Maldita perra!! ¡¡Tú morirás también!! –exclamó al mismo tiempo que bajaba velozmente la espada hacia su nueva victima.

Jack, asustado y sorprendido, trató de escapar, pero con tan mala suerte que tropezó con su vestido roto y cayó de bruces al suelo, permitiéndole al pirata poder acabar fácilmente con ella.

-¡¡NNNNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOO!! –gritó James aterrado cayendo al suelo sin poder hacer nada por su amada.

Todos temieron lo peor, pero de pronto, se escuchó la detonación de un mosquete, cuya bala fue a alojarse en la espalda del tremendo pirata, quien se dio vuelta lentamente para saber quién le había disparado.

Y allí estaba George Jacobson, parado gallardamente sobre cubierta, con su mosquete humeante en dirección hacia Morgan.

-Dije que no lastimaran a nadie más –dijo con voz suave pero imperante.

-¡¡Maldito infeliz!! –lo maldijo el pirata mientras se le lanzaba furioso contra aquel hermoso oficial, dispuesto a partirlo en dos con su espada.

Pero grande fue la sorpresa de todos cuando vieron al comodoro Jacobson moverse con una rapidez increíble para esquivar el velocísimo golpe de espada de su atacante y asestarle un tremendo golpe de espada en la espalda, derrotándolo definitivamente.

-E-es increíble… -comentó Jack sorprendido ante semejante habilidad.

-No lo puedo creer… -murmuró Will, también estupefacto.

Y mientras que Morgan fue completamente atado y llevado hacia la celda de uno de los navíos militares, y que unos hombres ayudaran a sacar a Elizabeth de donde estaba enganchada y esta se lanzara luego llena de felicidad hacia los brazos de un alborozado Will Turner, el comodoro George Jacobson se acercó hacia donde estaba James Norrington para saber cómo estaba, pues ambos se conocían desde hacía ya muchos años y eran muy buenos amigos.

-¿Estás bien, James? ¿Estás mal herido? –le preguntó muy preocupado.

-Estaré bien en cuanto me encuentre descansando en una cómoda cama, George –respondió el aludido, sonriéndole amistosamente mientras el capitán del "Perla Negra" lo ayudaba a caminar apoyándolo sobre su cuerpo.

-¿Y quién es ella? –le preguntó Jacobson mientras miraba con recelo a la mujer que sujetaba a su viejo amigo.

-¿Yo? –Jack lo miró haciéndose el inocente para comenzar con su hechizo del anillo y así enamorarlo, pero en cuanto miró hacia el bello rostro del oficial, se quedó completamente atónito.

-Yo… -apenas dijo murmurando-…soy su prometida…

-¿Su… prometida? –el apuesto comodoro abrió enormemente sus hermosos ojos celestes, estupefacto.

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

SI QUIERES LEER LOS OTROS CAPÍTULOS DE ESTE FIC U OTROS,
PUEDES ENCONTRARLOS EN EL ÍNDICE DEL BLOG.


NOTA IMPORTANTE:
SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)
ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,
SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.
DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.
O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES

SI HAY ALGÚN ERROR DE EDICIÓN O SUBIDA DE LOS VIDEOS, POR FAVOR,
HÁGANMELO SABER, ASÍ PUEDO CORREGIRLO. ¡GRACIAS!


PARA VER MÁS CONTENIDO SOBRE ESTO, ENTRA AL ÍNDICE DEL BLOG.

¡Y NO LO OLVIDEN! SI ESTÁN AGRADECIDOS CON
LOS BUENOS MOMENTOS QUE LES DA ESTE BLOG...
DESACTIVEN ADBLOCK O...
¡¡¡DENLO A CONOCER CON TODO EL MUNDO!!! 😄
¡DISFRÙTENLO! 😁



Notas de una Bloguera Arrinconada:
¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!
Gracias por visitar el blog!
¡Cuídense y no olviden comentar!
Sayounara Bye Bye!

                                      

                                                                                       

Comentarios

LAS ENTRADAS MÁS ARRINCONADAS DEL MES

Arrinconándonos con... One Piece

Arrinconándonos con... Doctor-X

El Desafío de Shinichi Kudo: 50 Casos para Resolver -Caso 2- La Muerte en el Espejo

Arrinconándonos con... Dragon Ball