Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 31: Aclarando las Cosas
(Esta imagen fue realizada con IA)
Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII.
Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del 2006 y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!
Capítulo 31: Aclarando las Cosas
Todos habían abordado en silencio el carruaje que los llevaría desde la mansión del gobernador Swann hasta el puerto de la ciudad (que estaba siendo reparada por el ataque árabe), en dónde subirían a un barco mercante que los llevaría hasta Londres, en Inglaterra. Los cuatro viajeros: Jack Sparrow, William Turner, Elizabeth Swann y James Norrington, permanecieron en completo silencio durante todo el viaje en el carruaje, inmersos en sus propios pensamientos. Los rostros de sus ocupantes demostraban a claras sus estados de ánimo. Elizabeth y Will tenían cara de pocos amigos gracias a lo disgustados que estaban entre ellos por lo ocurrido la noche pasada, Jack y Norrington tenían el semblante muy pálido y ni siquiera podían mirarse a la cara por lo avergonzados que se sentían a causa del posible incidente en aquella misma noche.
Por un segundo, Will y Elizabeth se miraron a los ojos, pero enseguida demostraron su irritación y volvieron el rostro para no mirarse.
En un principio, el padre de Elizabeth se había negado rotundamente a concederle a su hija los pasajes para viajar a Inglaterra, ya que este se encontraba muy disgustado por el alboroto que habían protagonizado ella y su novio la noche pasada, despertando a todos los residentes de la mansión, pero se encontraba todavía más avergonzado al enterarse que William Turner se encontraba junto a su hija cuando le había pedido al muchacho que se marchara. ¡Era una vergüenza que su hija metiera a un hombre a su alcoba a esas horas de la noche! Weatherby Swann nada sabía sobre los problemas que había tenido su invitada de honor, Katrina Watson. A pesar se las protestas de su padre, Elizabeth le había suplicado que le diera aquellos pasajes y los dejara marchar, con la condición de que ella y su novio arreglarían sus diferencias en Inglaterra, pero claro, la verdadera intención de los dos jóvenes era tratar en lo posible de deshacerse de la maldición de Jack, ya que por culpa de él, estaban peleados.
Elizabeth estaba enfadada con Will porque la había "engañado" con Jack y por haberla comparado con una "mujer de la calle", y Will estaba disgustado con Elizabeth porque ella no confiaba en él, y por lo que lo había llamado "sucio herrero empobrecido". Ambos pensaban que si el otro no ofrecía sus disculpas a causa de aquello durante el viaje, no valía la pena seguir juntos. Y sin que ellos lo supieran, ya que ni Jack y ni James nada les habían dicho sobre su pequeño y personal desliz nocturno, no comprendían el por qué del comportamiento errático de aquellos dos.
El comodoro James Norrington no sabía qué pensar exactamente, ni siquiera recordaba lo que había ocurrido aquella noche después de haberse bebido unas cuantas botellitas de ron, sólo sabía que le dolía terriblemente la cabeza. ¿Había pasado algo entre él y Jack? Aquella pregunta rondaba sin cesar por su adolorida cabeza, sumido en la vergüenza y en la duda, no se atrevía a mirar al pirata a la cara. ¿Y si había pasado algo? Entonces, por lo que había escuchado decir a aquella extraña mujer llamada tía Dalma, Sparrow sería para siempre una mujer y su devota sirviente. ¿Qué es lo que haría entonces¿Casarse con él… ¡ella!, vivir juntos, tener hijos y velar por su bienestar cuando había jurado acabar con él¡Era una locura pensarlo! Pero no podía abandonarla, ni pensarlo, eso sería una crueldad y una descortesía de su parte. No sería de caballeros. Si era cierto lo de que Jack sería una especie de "esclava" porque estaría perdidamente enamorado de él, no sería bien visto que lo abandonara. Norrington suspiró. Era todo tan confuso, tan extraño y vergonzoso, que no tenía ni la más remota idea de lo que haría al final. Pero en su interior, por más que se lo negara a muerte a sí mismo, era lo que realmente deseaba. Quedarse con la mujer que le había robado el corazón, a la que tanto amaba.
Apenas pudo dirigirle una pequeña y nerviosa mirada de reojo al ex pirata. James se preguntaba qué pensaba el capitán Sparrow a todo eso, pues no habían cruzado palabra alguna desde aquel incidente en la alcoba de Katrina Watson. Sonaba muy "raro", pero ¿querría "ella" pasar toda su vida con él?
Jack Sparrow, hombre (perdón, mujer) que amaba la libertad más que a nada y a nadie, por primera vez en su vida se sentía completamente acorralado, sin poder dar con la salida de aquella situación tan inverosímil. ¿Había pasado algo entre él y Norrington¡Por todos los muertos de los siete mares que pedía que no! Él no sentía nada por ese hombre, ni simpatía ni odio. El capitán del Perla podía quizás ahora sentir algo que podría llamarse "vergüenza", pero era tan pervertido que apenas podía percibirlo. Sólo es que estaba confundido y nada más. Jack pensaba en lo que le había dicho tía Dalma, en que sería una especie de "esclava" para aquel hombre que lo sedujera, pero no sentía ningún apego al odioso del comodoro, ninguno, por lo tanto dudaba si realmente habían pasado la noche juntos. Pero al encontrarse con semejante escena aquella mañana lo hacía dudar un poco. ¿Y si había ocurrido lo más temido¿Qué haría? Quizás no todo lo que le había contado tía Dalma era verdad, pero… ¿Sería mujer para siempre? Bueno, si era así, lo aceptaría de todos modos, total, podía seguir dedicándose a la piratería, no había ningún problema en eso, la única diferencia era que ahora tenía el cuerpo de una mujer. Seguía teniendo brazos y piernas y una buena y sagaz cabeza, y en vez de tener lo "otro", tenía un "buen par" de razones para no extrañar tanto el ser un hombre. ¿Pero y si a Norrington se le ocurría casarse con él? Pues ni loco se lo permitiría, eso sí que no.
Jack miró de reojo al afligido comodoro, entonces, por su mente le cruzó la idea de que el verdadero "esclavo" era él, por lo tanto, estaba en sus manos y podía hacer de él lo que se le antojara. Sonrió. Ya le había encontrado un punto muy bueno a aquel problema, ahora sabía que podría piratear sin problemas sabiendo que el tonto de James Norrington siempre lo defendería. Incorregible como era, Jack Sparrow, como siempre, podría sacarle un buen provecho a los demás. Ya no estaba preocupado, estaba radiante. Utilizaría a su antojo a James Norrington.
Ya más animado y atrevido, Jack Sparrow por fin habló, pues no le convenía que Will y Elizabeth estuvieran peleados:
-¿Por qué esas caras¿Acaso vieron al jinete sin cabeza¡Ya sé! Siguen disgustados por lo de ayer¿no?
Los tres compañeros de viaje lo miraron llenos de sorpresa, sobre todo Norrington, que creía que Jack estaba tan aterrado como él.
-¿Te parece poco el hacho de que te haya encontrado en manos de Will? –por fin dijo Elizabeth.
Turner la miró enfurecido, pero Jack habló antes de que él lo hiciera.
-Más bien, él estaba en mis manos.
-¿Cómo? –preguntó extrañada la joven.
-Pues resulta que yo me caí encima de ellos dos cuando me acababan de salvar de una dolorosa caída a tu jardín desde el balcón.
-¿Y qué hacías tú colgado allí? Ahora recuerdo haberte visto por la ventana…
-Me caí gracias a que quise separarlos, puesto que estaban peleando por mí.
-¡No digas tonterías! –exclamó Will ofendido-. ¡Sólo te defendía del degenerado comodoro Norrington!
-¡Si vuelve a decir algo así sobre mí, no respondo de mis acciones! –lo retó el agredido.
-¡Estabas encima de Jack¡No te niegues!
-¡Estaba calmándolo¡El que lo había atacado era el coronel Beckett!
-¿Eso es verdad? –le preguntó el joven Turner algo perplejo a Jack Sparrow.
-Juro por la tumba de mis padres que todo eso es cien por ciento verdad. –Afirmó vehementemente el pirata mientras se besaba el pulgar.
-¡No jures sobre la tumba de tus padres, Jack! –se molestó la joven-¡eso es de muy mala educación!
El capitán Sparrow acercó su rostro al de ella y le dijo sonriendo:
-Yo soy un pirata de muy mala educación. No lo olvides, belleza.
Elizabeth hizo un gesto de repugnancia y se apartó de él (ella).
-¿Entonces todo fue un malentendido? –preguntó Will sintiéndose un tanto avergonzado.
-Exactamente –respondió Jack mientras cruzaba sus brazos detrás de su cabeza y se arrellanaba en el asiento.
-¿Eso quiere decir que no hubo ningún libertinaje entre ustedes tres como me lo dijiste? –inquirió Elizabeth algo molesta.
-Lamentablemente, no. No hubo ninguna orgía.
-¿Entonces, me mentiste?
-Correcto.
-¿Me peleé con Will por tu culpa¿Por una mentira tuya?
-Te dije que estaba mintiendo y no me creíste –se quejó el muchacho.
Elizabeth lo miró con culpabilidad y sorpresa, luego dirigió su mirada hacia el porfiado pirata
-Me mentiste, otra vez.
-Eso depende –explicó Jack, siempre viendo por su lado-, si hubieras aceptado mi propuesta, ya no sería una mentira.
La pobre chica sintió deseos de hacerlo pedazos¡le había dicho cosas horribles a su prometido por su culpa!
-Eres un… -apenas pudo decirlo, pues la ira comenzaba a consumirla.
El carruaje llegó justo a tiempo, ya que el barco estaba a punto se zarpar. El conductor se apeó y fue a abrir la puerta para que salieran los pasajeros. Uno por uno fueron saliendo, Will con cara de asombro, James mirando hacia el interior con cara de preocupación, Elizabeth con cara de pocos amigos, y unos segundos después y para el asombro del conductor del carruaje, salió Katrina Watson bastante desalineada, con el rostro golpeado, la ropa deshecha y el cabello todo desarreglado.
-Con permiso –dijo mientras lo apartaba y se dirigía caminando graciosamente hacia el puente del barco, fingiendo que nada había pasado.
El viaje por barco fue bastante tranquilo, atravesaron el océano Atlántico sin toparse con ninguna tormenta, el buen tiempo los acompañaba. Un día antes de ingresar en aguas británicas y tocar puerto en Londres, Will y Elizabeth decidieron hacer las paces de una vez por todas. El joven Turner encontró a su prometida en la cubierta del barco, afirmada en la baranda.
-Caímos como siempre en las tretas de Jack -el muchacho se afirmó a la barandilla, hablando sin mirar a Elizabeth-¿no es verdad, Elizabeth?
La chica lo miró con seriedad.
-Creo que somos unos ingenuos –afirmó ella con una sonrisa-. ¿Me perdonas por ser tan cabeza dura?
-Primero tienes que perdonarme por haberte insultado –replicó tomándole de las manos.
-Entonces, digamos que ambos fuimos unos tontos comportándonos como unos niños caprichosos y que ambos debemos perdonamos. ¿Sí?
-De acuerdo.
Los dos sonrieron ya mucho más tranquilos, aliviados porque el peso doloroso de sus corazones había desaparecido.
-Debo ser una idiota para sentir celos de Jack –confesó Elizabeth sin evitar sonrojarse por la vergüenza.
-Jack nos traerá muchos problemas entes de que rompamos la maldición, estoy seguro de eso.
-Entonces debemos conseguir ese mapa y romper el hechizo cuanto antes, no quiero volver a pelearme contigo… -la voz de Elizabeth se hizo dulce.
-Yo tampoco… -susurró Will y acercó sus labios a los de ella y los besó, sellando así, el pacto de paz.
-¡Qué bonito que la gente se quiera! –exclamó el capitán Jack Sparrow sobresaltándolos mientras pasaba caminando muy a su manera al lado de ellos. Bueno, caminaba mucho más raro que de costumbre, era casi como que se iba a caer al suelo de un momento a otro.
-¡Jack¡Nos asustaste! –se quejó la joven Swann.
-¿Qué estás por hacer? –preguntó intrigado el muchacho al ver a la "mujer" acercarse a la barandilla y otear por el horizonte.
-Me deshago de un par de molestias –contestó tranquilamente mientras se sacaba los zapatos y los lanzaba al mar.
-¡Ah¡Pero qué alivio! –exclamó mientras se sobaba sus adoloridos pies-. Ya no los aguantaba más.
-¡Pero, Jack! –se enojó Elizabeth y fue a pararse a su lado y señaló hacia el mar-. ¡Ese era MI par de zapatos!
-Ve por ellos si quieres –le contestó inamovible-, pero te advierto que yo no lo haré, no quiero mojar este hermoso vestido.
-¡Uy! –se quejó impotente- ¡Eres de lo peor¡¿Pero tenías que lanzarlos al mar¡Me los hubieras devuelto!
-No, porque si lo hacía me obligarían a ponérmelos otra vez –fue la única respuesta mientras se encogía de hombros demostrando su falta de interés.
-¡Gggrrrrrr! –molesta porque ya nada podía hacer ya por sus zapatos y porque por más que aporreara a Jack sin ningún buen resultado ya que seguía portándose mal, se fue muy molesta a su camarote.
William Turner miró a Jack con desaprobación y se fue por detrás de su nuevamente prometida. El pirata volvió a encogerse de hombros y se apoyó en el pasamanos para observar el bello horizonte marítimo. Estaba tan ensimismado pensando en su amado "Perla Negra", que ni siquiera notó la silenciosa llegada del comodoro Norrington.
-¿Qué aremos, capitán Jack Sparrow? –se animó a preguntar el oficial después de varios minutos de silencio.
-¿Respecto a qué? –inquirió al aludido maliciosamente, pues sabía a qué se refería el comodoro.
James carraspeó antes de contestar nerviosamente.
-Respecto a…, este…, al incidente de la otra noche…
-¿De la pelea entre Will y Elizabeth?
-¡No…! Me refiero a…, a lo que pasó entre nosotros dos.
-¡Oh¡Eso! –se hizo el sorprendido-. Bueno, supongo que sólo tendremos que dedicarnos a destruir la Piedra Mística.
Y diciendo esto, se marchó de allí dejando a James Norrington bastante perplejo con aquella incierta respuesta.
"No sabes cuánto voy a divertirme contigo, comodoro" –pensó el malicioso pirata mientras se dirigía hacia su camarote.
Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!
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NOTA IMPORTANTE:SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES
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