Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 39: Un Duelo Entre Will y Norrington. ¿Quién se Quedará con el Amor de Jacky?

(Esta imagen fue realizada con IA)

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturalespiratas fantasmales (Capitán BarbossaDavy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII


Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del 2006 y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 39: Un Duelo Entre Will y Norrington. ¿Quién se Quedará con el Amor de Jacky?

El almirante George Jacobson había llegado a Liverpool unos días antes de lo previsto, justo a tiempo antes de que Jack y los demás lo pudieran dejar "plantado" en el puerto, echando por la borda todos sus planes de no permitirle viajar con ellos.

Pora el pasaje rumbo a las Américas no tenían por qué molestarse, ya que George, Elizabeth, Norrington, y Will tenían el dinero suficiente como para pagarlo, y por supuesto, el comodoro se haría cargo de los gastos de su "prometida", aunque para hacer honor a la verdad, ya no era necesario que lo hiciera, ya que ahora no venía al caso que Jack Sparrow siguiera fingiendo lo que no era, pero Norrington igual lo ayudaría, si no, el pirata tendría que lavar los platos durante todo el viaje si no pagaba su boleto.

A parte del almirante, su tío, Christian Jacobson también viajaría con ellos, como siempre lo había hecho para ayudar a su sobrino en lo que pudiera.

El doctor Jacobson era un hombre de más de 50 años, y era soltero a causa de ayudar a su querida "sobrino". Era delgado, de cabellos canos, usaba anteojos y era alguien muy inteligente y centrado, pero también era muy callado, pero cuando decía algo, demostraba ser un hombre muy observador.

El viaje duró todos los días y noches que tenía que durar, pasando todo lo que tenía que pasar, pues todos los problemas que habían a bordo eran por causa de Jack Sparrow y su apariencia femenina, pues este aprovechaba muy bien el hechizo del anillo y utilizaba a su antojo a toda la tripulación masculina del navío mercante, que hacían por ella hasta lo imposible. Más de una vez casi zozobran por los descuidos de quienes tenían que prestar atención a la navegación, pero por culpa de "aquella mujercita traviesa", sus obligaciones eran desatendidas.

Elizabeth estaba enojada con Will por su ya evidente atracción por la figura femenina de Jack, pero el muchacho también estaba enfadado con ella porque ésta se sentía atraída por George Jacobson. Pero, ¡oh, cosa más extraña! Durante el viaje, el joven herrero comenzó a cambiar su trato con la pobre y confundida Elizabeth, ya que su atención dejó de centrarse en ella y no volvió a mostrarse celoso nunca más, pues ahora él se la pasaba recostado en su litera, pensando en otra personita.

Lo que nadie sabía, era que al pobre de William Turner le había llegado la hora de caer rotundamente a los pies de Jack Sparrow versión femenina, todo gracias a la maldición del anillo de la calavera. Desde aquel día en que había visto al comodoro Norrington encima de "Jacky" Sparrow en la bodega de la mansión del almirante Jacobson, un sentimiento dormido en su corazón se despertó, así que su interés por aquella alocada pirata se había incrementado considerablemente, y también sus celos. Ahora no podía verlo como al estrafalario capitán que era, sino a una pobre e inocente dama acosada por hombres poco o nada caballerosos. Era su deber, como buen caballero, protegerla de aquellas manos libidinosas. Su prometida, Elizabeth Swann, ahora había quedado relegada al olvido dentro de la mente del joven Will, y Jacky Sparrow, sin asomo a la duda, ahora ocupaba un lugar privilegiado en su corazón.

El pobre comodoro James Norrington, otro caído bajo los encantos de dicha damisela, estaba cada vez más perdido por culpa de su amor no correspondido, causa por lo que su amigo almirante detestaba cada vez más y más al capitán Jack Sparrow, causante voluntario o involuntario de todo aquello. Cada vez que Elizabeth Swann se le acercaba para preguntarle sobre lo que sentía en realidad por la versión femenina de Jack, James la interrumpía y siempre encontraba la forma de escapar de ella y de sus preguntas. Él aún se sentía reticente a rebelar sus emociones tan abiertamente. Prefería tratar de calmar sus ímpetus hasta lograr sus propósitos casi olvidados: robar la Piedra Mística y entregar a Jack Sparrow en manos de Lord Beckett. Norrington aún estaba bastante confundido con esto último, ¿sería capaz de entregar a su amor imposible sabiendo lo que le esperaría? Eso no lo sabría hasta bien llegado el momento.

Mientras tanto, Jack Sparrow tenía sus propios problemas de qué preocuparse: no tenía nada qué tomar y no se animaba a pedirle una sola gota de cerveza al almirante George Jacobson, pues aparte de que sabía que él lo odiaba (cosa que no le importaba demasiado), Jack seguía sintiéndose atraído amorosamente hacia él, ¡lo que lo llenaba de desesperación! Por lo tanto, no quería estar cerca de aquel hombre por más atractivo que le parecieran sus bebidas alcohólicas.

-Maldito Jacobson… -murmuró el pirata mientras se apoyaba en la balaustrada y se dedicaba a mirar hacia el horizonte marítimo-. ¿Por qué tubo que ser él el que tuviera el mapa y las bebidas? Si no fuera por esta maldición, yo estaría navegando tranquilamente en mi querido Perla Negra tomando todo el ron que se me antojara tomar y no estaría pensando en sus encantos masculinos…

Pero Jack no pudo continuar con su jerga, ya que William Turner hizo su aparición sobre cubierta.

El muchacho tenía una expresión muy seria en su rostro, además de extraña. Miraba a su "amigo" como a quien mira a su musa inspiradora.

-¿Y a ti qué te pasa? –le preguntó el pirata en cuanto Will se paró a su lado.

-… Odio al comodoro Norrington… -respondió.

-¡Vaya novedad! Como lo hacemos cada uno de nosotros por ser un sujeto tan odioso, ¿no es así? –Sonrió muy a su manera luego de decir esto-, pero… ¿y cuál es tu razón?

-¿Mi razón? –sonrió sinceramente el muchacho mientras también se apoyaba sobre la balaustrada, luego, se puso nuevamente serio y miró a Jack a la cara.

-Tú eres mi razón –fue la sorpresiva respuesta.

-¡¿Eh?! –Sparrow no cabía en su asombro, pero no tubo tiempo de reaccionar, ya que el joven herrero lo tomó rápidamente por los hombros y exclamó emocionado:

-¡¡Respóndeme!! ¡¿Ése desgraciado te besó?! ¡¿Se atrevió a ponerte la mano encima?!

-¿Eh…? ¿Perdón? ¿Qué acabas de decir? –inquirió Jack algo incrédulo, haciéndose el desentendido.

-¡No te hagas el tonto, ya sabes a lo que me refiero!

Entonces, el capitán Sparrow entrecerró un poco los ojos, adivinando lo que le estaba pasando al muchacho, así que le preguntó mientras lo miraba de costado y lo apuntaba con su dedo índice:

-Se me hace… ¿o estás un poquitín celoso?

-¿Un poco? –ironizó Will- ¿un poco? ¡Pues claro que estoy celoso! ¡Estoy harto de que siempre sea ese tonto de Norrington quien siempre te esté cortejando! ¡¿Y yo?!

-… ¿Y tú? –a Jack le llamó la atención aquello último-. Respóndeme una cosa, Will…

-¿Sí?

-¿Acaso te golpeaste la cabeza en algún momento del día?

-Sí… Cuando me di cuenta que tú eres la única razón de mi existencia sobre este mundo…

-¡Oh no! Sólo dice ridiculeces! –Pensó Sparrow mientras revoleaba los ojos-, ¡a éste ya lo atrapó el hechizo del anillo! ¿Y ahora qué haré?¡No podré darle abasto a todos mis seguidores!

Pero el pirata ya no pudo seguir pensando más tonterías, ya que William lo abrazó estrechándolo fuertemente contra su agitado cuerpo y le dijo con voz algo temblorosa por la emoción:

-¡Te amo, Jacky! ¡Te amo con todo mi corazón!

-¿Y-y qué pasó con tu amor por Elizabeth? ¿Ya no la quieres? –inquirió muy nervioso nuestro querido protagonista, tratando de zafársele inútilmente.

Después de unos segundos en silencio, Turner tomó a Jack por los hombros, lo miró directamente a la cara para luego responderle seria y directamente con un:

-No.

Y lo besó apasionadamente.

Claro que era esto una de las mayores pesadillas del pobre pirata Jack Sparrow, ¡jamás se hubiera imaginado ser besado por el joven William Turner! ¡Todo era una verdadera locura!

-¡¡Nnnoooooo!! –se quejaba el pobre mientras manoteaba por todos lados tratando de encontrar algo para golpearlo, pero nada pudo conseguir. ¡Para colmo el chico besaba tan bien!-. ¡¡Esto no puede estar pasándome otra vez!! ¡¡Por qué a mí que tan bueno soooy!! ¡¡Buuuuaaaaah!!

Pero justo en ese momento, las dos personas menos indicadas para ver aquella escena tan romántica, se presentaron justo para darse con la desagradable sorpresita: Elizabeth Swann y James Norrington.

-¡¡William Turner!! ¡¿Pero qué significa lo que estás haciendo?! –exclamó escandalizada.

-¡¡Le ordeno que le quite sus sucias manos de encima ahora mismo, joven Turner!! –pidió el comodoro completamente fuera de sí al ver cómo besaba a su amor imposible.

-¡¡No!! –se negó rotundamente abrazando aún más al sorprendido Jack contra su pecho- ¡¡Ya basta de utilizarla!! ¡¡Ahora yo responderé por su bienestar!! ¡¡Ya no dejaré que un tipo miserable como usted la siga acosando!!

-¡Hugh! ¡Este resultó más alocado que Norrington! –pensó el capitán del Perla Negra mientras se pasaba la manga del vestido por su boca para borrar todo vestigio del, casi, desagradable beso.

-¿¡M-me dijiste miserable?! –exclamó enfurecido el agredido mientras llevaba temblorosamente su mano hacia la empuñadura de su sable-. Espero que se retracte, joven Turner, o si no, pagará caro su ofensa.

-No me retractaré –respondió con tozudez.

Ya con la paciencia colmada, James Norrington dio un paso hacia él dispuesto a vengar su orgullo, pero la joven Swann lo detuvo por detrás tomándolo por el brazo.

-¡No lo hagas, James! ¡Te lo suplico! ¡Will está hechizado por la maldición de Jack! ¡Ahora no está pensando bien!

El comodoro la miró seriamente por unos momentos, dudando, pero al fin se decidió, y dirigiendo su atención hacia los otros dos, dijo:

-Haré lo que me pide tu prometida, Turner, pero deberás dejar a Sparrow en paz.

-¡Eso tienes que hacerlo tú! –respondió el muchacho- JAMÄS la dejaré, ¿entiendes? ¡JAMÁS! ¡Además, Elizabeth ya no es mi prometida!

-¡¿Qué?! –exclamó la muchacha completamente estupefacta. ¡No podía creer que su novio estuviera abandonándola por Jack Sparrow!

-¡Oh, por Dios! –pensó escandalizada-, ¡la pesadilla de toda mujer! ¡Ser abandonada por otro hombre!

James frunció la boca y las cejas, poniéndose aún más molesto que antes.

-¿Entonces eso decidiste? Muy bien. Arreglemos esto como buenos caballeros. ¿Qué le parece a usted batirnos en duelo por el amor de la joven Sparrow?

-¡¿EH?! –se asombraron al mismo tiempo Jack y Elizabeth al escuchar aquella descabellada propuesta.

-¡Acepto! –fue la indudable respuesta de Will.

-¡¿AH?! –volvieron a sorprenderse las otras dos al escucharlo, completamente incrédulas.

-… ¡Pe-pero yo no soy ningún premio de feria! –se quejó el capitán del Perla negra, pero nadie le hizo caso.

Entonces, ni lerdo ni perezoso, William Turner dejó suavemente a su nuevo amor y sacó su espada dispuesto a luchar por ella. Jack, al verse por fin libre, haciéndose el tonto y poniendo cara de ángel, poquito a poco se fue apartando de él, con las manos hacia atrás. Rápidamente, Elizabeth fue al lado de su ya ex prometido y lo tomó del brazo bastante intranquila. El capitán Sparrow, quedando detrás de ellos dos, miró a la chica curioso por saber lo que ella le diría.

-¡Will! ¡¿Estás seguro de lo que estás por hacer?! ¡Te estás por batir en duelo por el detestable de Jack Sparrow!

Jack miró a Turner con disimulado interés, esperando su respuesta.

El joven aprendiz de armero ni siquiera miró a Elizabeth cuando le respondió, su vista estaba centrada en James Norrington, quien se estaba sacando la casaca.

-Jacky Sparrow me necesita, Elizabeth, ella depende de un buen hombre que la defienda de rufianes como ése.

La divertida mirada del pirata se posó en la joven.

-¡Pero, William! ¿Acaso no te das cuenta que estás actuando así por culpa de la maldición del anillo que tiene Jack? ¡Además, él no se llama Jacky! ¡Estamos hablando del capitán Jack Sparrow!

El capitán del Perla Negra, volvió su atención hacia William Turner.

-Elizabeth –el muchacho la miró gravemente, como si fuera su deber en la vida aquella situación-, ella me necesita, y por fin yo me di cuenta de que la amo con todo mi corazón, y no dejaré que él la siga acosando… Lo nuestro se acabó, Elizabeth, acéptalo de una buena vez.

Y dejando a su ex prometida completamente abatida y con el corazón roto, el joven William Turner se sacó su casaca y se dirigió hacia donde lo estaba esperando su contrincante.

-¡Huyuyuy! ¡Está loco por mí! –Jack Sparrow no pudo evitar decir esto al sentirse muy alagado y emocionado.

Elizabeth Swaan, al escucharlo, lo miró muerta de rabia gracias a su honor mancillado y a la pérdida de su querido y amado Will, entonces decidió vengar su orgullo malherido.

-Más vale que te consigas una espada, capitán Jack Sparrow… -le dijo esta con tono amenazador mientras sacaba el sable de una vaina que estaba por allí y para luego apuntárselo hacia el cuello de Jack-, porque esto que me acabas de hacer me la vas a pagar muy caro…

-… Mi querida Elizabeth, yo no fui el que te abandonó, fue Will… -se excusó desvergonzadamente el aludido mientras hacía a un lado con su mano la punta del helado sable.

-¡¡Pero eso fue por tu culpa!! –exclamó completamente irritada- ¡¡Tú y tu tonta maldición!!

-¡Ah! ¡Entonces el responsable de todo esto es el anillo! –Jack hacía todo lo posible por no hacerse ver como el causante de todo aquello.

-DI-JE QUE TE BUS-CA-RAS U-NA ES-PA-DA –volvió a ordenar la hija del gobernador, sin dar lugar a dudas de su decisión mientras comenzaba a caminar amenazadoramente hacia su rival.

-Pero, Elizabeth, no puedes matarme, ¿recuerdas?, el anillo lo impide, lo dijo tía Dalma –excusaba el pirata algo nervioso mientras retrocedía y agitaba las manos como si fueran abanicos.

-¿Y quién dijo que quiero matarte? –inquirió con una maligna sonrisa-. Yo solamente quiero lastimarte mucho, por lo visto ESO SÍ puedo hacerlo…

-¡Glups! –Jack apenas pudo tragar su propia saliva al ver que una vez más, su vida peligraba a causa de sus virtudes físicas del sexo femenino.

Mientras tanto, en la otra punta de la cubierta, Will y James estaban a punto de comenzar con su duelo.

Ambos cruzaron sus espadas en X muy decididos.

-Ya sabe, comodoro Norrington, lo dijo usted: "el que gane se quedará con Jacky".

-No hay lugar a dudas, joven Turner –secundó seriamente el otro-. No habrá resentimiento después de esto.

-¡¡Que así sea entonces!! –y apenas terminó de decir esto, el muchacho comenzó con la pelea.

Ambos espadachines tenían casi las mismas habilidades, por lo tanto, la lucha era bastante pareja. William Turner era talentoso con la espada, pero en cambio, James Norrington era un hombre experimentado en los combates con espada.

Los dos recorrieron rápidamente toda la cubierta, golpeando y contragolpeando, utilizando los palos de los mástiles como escudos o cualquier cosa que estuviera a su alcance. Saltaban sobre los cajones de madera y utilizaban los sacos de harina, trigo o de cualquier producto como armas de confusión. Todos los que componían la tripulación de aquel barco mercante estaban totalmente sorprendidos por aquella repentina pelea, ni siquiera el capitán de dicho barco podía hacer algo para detenerlos.

-¡Jamás debí permitirle a Elizabeth que te entregara a Jacky como tu prometida! –se quejó Will mientras lo atacaba con un movimiento horizontal-. ¡Se te subió a la cabeza!

James bloqueó aquel golpe con su sable haciendo un movimiento vertical con la empuñadura hacia arriba.

-¡Sólo fue un plan y nada más! ¿No te das cuenta que todo fue una mentira? –esta vez fue él quien atacó con un espadazo diagonal.

-¡Pero la amas! ¿verdad? –Will se hizo a un lado, y el golpe de su enemigo fue a parar en el mástil mayor.

-¡Cállate! –respondió un tanto colorado pero muy irritado a causa de su involuntario sentimiento de vergüenza. Sacó con fuerza su sable justo a tiempo para parar un golpe de espada de Turner. Ambos peleaban muy en serio.

-¡Eres un hipócrita! –acusó su joven contrincante- ¡Pero yo sí tengo el valor para admitirlo! ¡¡AMO A JACKY SPARROW Y VOY A CASARME CON ELLA!!

Elizabeth y Jack, que no estaban muy lejos de allí, escucharon perfectamente aquella declaración.

-¡Tierra, trágame! –pensó el pirata con desesperación al escuchar las cursilerías de Will mientras se llevaba una mano a la cabeza. La joven Swann estaba que ardía por la rabia y frustración que sentía en su corazón.

Mientras los hombres arreglaban sus diferencias, Jack Sparrow se había rehusado a tomar una espada y pelear contra Elizabeth, pues no le agradaba la idea de combatir con una principiante, le ganaría rápido y no sería divertido. Lo único que hacía, era escaparse de sus ataques a lo largo de la cubierta, lo que enfurecía mucho más a la despechada joven.

-¡Gggrrrrrr! ¡Quédate quieto de una buena vez! –se quejó Elizabeth.

-¿Para que cortes mi delicada piel de porcelana china? ¡Ni loco! –declaraba mientras se ponía a salvo detrás de unos toneles repletos de manzanas.

-¡Ya deja de decir tonterías! –y la muchacha atacó con un puntazo hacia delante, clavándosele la espada en el barril.

-¡Maldita sea tu suerte! –exclamó muy molesta mientras intentaba sacar la espada, que por la fuerza que ella había utilizado para clavarla, había quedado firmemente sujeta a la madera.

Viendo que Elizabeth tenía problemas, Jack creyó que era el momento justo para escapar, y así lo hizo. Pero en el instante en que saltó por encima del tonel, la joven Swann pudo sacar el sable para dirigirlo inmediatamente hacia su presa.

-¡Maldición! –se quejó Jack, que casi se resbaló al volver a tocar sus pies en cubierta-. ¡Estos zapatos de mujer son un fastidio!

Aquel retraso por culpa de los zapatos, logró que el filo de la espada de Swann rasgara la prendedura de atrás del vestido de Sparrow, provocando que se le desprendiera todo, se le cayera el vestido, y se le enredara en los pies ocasionando que su portadora cayera de golpe al suelo con tan sólo su ropa interior puesta.

-¡Rayos! ¡¿Por qué siempre termino semi desnudo en el suelo?! –se quejó nuestro protagonista tirado boca abajo mostrando todos sus hermosos atributos femeninos ante la admiración de todos los ojos masculinos del lugar y la desagradable impresión de Elizabeth.

Los únicos que no habían visto aquella bufonesca escena, eran Will y James, quienes seguían peleando a diestra y siniestra de aquí para allá ocasionando toda clase de destrozos en su recorrido veloz sobre cubierta, con la férrea voluntad de derrotar al otro y quedarse con los favores de la bella damisela en juego. Pero, mientras más alborotadas estaban las cosas, el almirante George Jacobson salió de su camerino para saber por qué había tanto alboroto sobre la cubierta, y entonces, se dio con toda la locura que estaba ocurriendo entre su amigo y los otros tres.

-Veo que me perdí de mucho… -dijo el almirante con su habitual calma mientras observaba todo el desastre provocado por todo el lugar. Él había estado tomando durante todo ese día, pero aún en la ebriedad, seguía estando lo suficientemente centrado como para pensar correctamente-, ¿y ahora qué está pasando aquí?

-¡Ayúdeme, señor Jacobson! –pidió el viejo capitán-. ¡No paran de destrozar mi barco y toda la mercadería!

-¿Por qué están peleando?

-Aquellos dos están batiéndose en duelo para saber quién se quedará con la bella señorita… Y he de confesarle que los entiendo muy bien…

-Viejo baboso…-pensó Jacobson despectivamente al escucharlo decir eso.

El almirante, ahora se civil, frunció su atractiva boca y sus delgadas cejas doradas. La verdad, era que le daba vergüenza cómo se estaba comportando ahora su querido amigo James, por lo tanto, debía hacer algo al respecto, y rápido, antes de que aconteciera alguna desgracia por culpa de ese travestido pirata.

Tomó su espada, que por suerte la tenía a mano, e inmediatamente se unió al combate de aquellos dos y con una serie de rápidos y formidables movimientos, desarmó a ambos contendientes lanzando sus estadas hacia las aguas del mar, y ante la sorpresa y confusión de ellos, el almirante se dirigió hacia donde estaba Jack Sparrow y lo levantó bruscamente del suelo tomándolo por uno de sus brazos, y ante toda la tripulación, George Jacobson declaró:

-¡Ante todos los aquí presentes que funcionarán como mis testigos, declaro que gané la contienda y por lo tanto, esta mujer será de mi propiedad absoluta! –y entonces, para la gran sorpresa de James y los otros, el atractivo almirante besó a la semi desnuda mujer.

Y mientras todo ese desastre ocurría sobre la cubierta del navío mercantil, las costas de Port Royal ya se podían ver como un diminuto horizonte negro sobrepuesto en el bello paisaje anaranjado que pintaba el ocaso sobre el mar.

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

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