Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 43: Una Elección Inesperada

(Esta imagen fue realizada con IA)

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturalespiratas fantasmales (Capitán BarbossaDavy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII


Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del 2006 y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 43: Una Elección Inesperada

Pasarse toda la travesía encerrado en su camarote, no le agradaba en lo más mínimo a nuestro querido capitán Jack Sparrow, pero caer víctima de su propia maldición y enamorarse de uno de sus pretendientes, le agradaba todavía menos. Tenía que mantener la distancia con los demás hombres y evitarlos lo más posible hasta que se rompiera la maldición. Así que, sin explicarle nada a nadie, Jack había bloqueado todo acceso a su camarote tapando puertas y sillas con los muebles y cualquier cosa que estuviera a la mano. No permitiría que ningún hombre entrara a ese lugar.

Para toda la intrigada tripulación del "Perla Negra", el comportamiento de su capitán era un completo enigma, ¿acaso se habría vuelto más loco de lo que ya era? Seguramente la maldición del anillo tenía mucho que ver al respecto.

El capitán Jack Sparrow, sin que nadie lo hubiera visto, había dejado clavado por la noche, en la parte de afuera de la puerta de su camarote, un pedazo de papel con las instrucciones precisas a seguir (escritas con muy mala letra y pésima ortografía). Dejaba al mando del barco al capitán Hector Barbossa para que lo llevara a al puerto asiático deseado, al almirante George Jacobson lo dejaba a cargo de guiarlos a todos a través del desierto hasta llegar al "Templo de la Hechicera", a Ana María le asignó la tarea de llevarle la comida y la bebida y dejarlos en la puerta para que él los recogiera, claro que no debía de haber ningún hombre cerca de allí. Y al final, dejaba bien en claro que no quería que nadie entrara a su habitación, sobre todo los tripulantes varones.

Aquel enigmático escrito que Gibbs les había acabado de leer a toda la tripulación del "Perla Negra", no había hecho más que despertar la curiosidad de todos los oyentes, que dhubieran dado cualquier cosa por saber el porqué de aquellas decisiones enigmáticas y comportamiento tan extraños.

El viaje hacia el medio oriente iba a tomarles un buen tiempo, ya que el Perla Negra se encontraba en el mar caribeño, aguas americanas, y el país musulmán al que tenían que llegar se ubicaba en el mar arábigo, aguas afro asiáticas, por lo tanto, el viaje duraría bastante tiempo, no tanto como le costaría a un navío común y corriente, ya que el Perla Negra era sorprendentemente veloz para el asombro de James Norrington, George Jacobson y Christian Jacobson.

Los días pasaron y toda la tripulación hacía su trabajo en aquel barco de velas negras, pero, en la mente de todos, la intriga por el extraño comportamiento del capitán Sparrow se hacía cada vez más fuerte, hasta el punto de que siempre, alguien se encontraba espiando la puerta de su camarote, por si salía. Dentro, el pobre pirata se hallaba al borde de la locura al verse encerrado durante tanto tiempo en aquella habitación que comenzaba a odiar con todas sus fuerzas. ¿Hasta cuándo podría aguantar semejante castigo? No mucho tiempo, por cierto.

Toda aquella situación le resultaba bastante entretenida a tía Dalma, quien era la única persona que sabía sobre aquel hechizo aparte del capitán Sparrow.

Mientras tanto, en otro lugar del barco, Elizabeth, Will, Gibbs, y Ana María, se habían reunido para hablar sobre el extraño comportamiento del capitán Jack Sparrow. Desde una distancia prudencial, James, con fingida indiferencia, trataba de escuchar lo que ellos decían.

-¿Qué le pasará a Jack? Está comportándose de una manera muy extraña –comenzó la hija del gobernador.

-Parece como si estuviera asustado de algo… -opinó el más gordo de todos.

-No se preocupen, sólo se está haciendo el interesante –replicó la muchacha morena con apatía.

-Creo que comenzó a comportarse así desde que salimos de "Isla Tortuga", sobre todo desde que vio a tía Dalma –propuso el joven aprendiz de armero.

-Si es así, tenemos que preguntarle lo que le pasa –expuso Elizabeth con determinación.

-¡Bien! ¡Vamos apreguntarle entonces! –exclamó Will poniéndose en camino seguido por los demás. Resultaba obvio que el muchacho se encontraba preocupado por la extraña actitud de su nuevo "amor", era imprescindible que supiera la razón por la que se comportaba de esa manera tan neurótica.

Un poco detrás de ellos, los seguía James en completo silencio, también con la intención de saber cuál era el meollo de aquel misterio, pues estaba sinceramente preocupado por la salud mental del capitán del "Perla".

Una vez encontrada la persona buscada, y debido a la insistencia de Elizabeth y los demás por querer saber lo que le ocurría a Jack Sparrow, tía Dalma decidió contarles sobre la maldición que había descubierto, sobre todo cuando notó a Norrington escondido detrás de uno de los mástiles.

-Bien, yo les explicaré lo que le está pasando a su capitán –comenzó a decirles mientras sonreía pícaramente y dirigía una interesada mirada hacia donde estaba escondido el oficial-. Hace una semana, descubrí otra maldición que tiene el anillo.

-¿Otra maldición? ¿Pero cuántas maldiciones tiene esa horrible cosa? –se sorprendió Elizabeth.

-¿Te refieres a Jack? –preguntó maliciosamente dubitativa Ana María.

-Tengo que aclararlo, sino uno se confunde ¿verdad? –inquirió la señorita Swann con igual mala intención.

-Ajá.

-Bien –Elizabeth se reacomodó un poco antes de volver a decir:

-¿Otra maldición? ¿Pero cuántas maldiciones tiene ese horrible anillo? –luego dirigió su atención hacia Ana María y le preguntó:

-¿Y bien?

-Ahí sí se entendió la pregunta –comentó felizmente la muchacha morena.

-¿Y de qué maldición se trata esta vez? –le preguntó William a la pitonisa después de haberles dirigido una mirada de desaprobación a ambas mujeres, (que ni caso le hicieron, por cierto).

Tía Dalma hizo una pequeña pausa antes de responderle, para así crear más suspenso al respecto.

-Desde hace unos días, al capitán Jack Sparrow, ahora convertido en una hermosa mujer, cayó sobre él la última maldición del anillo, (que espero sea la última), y quiera él o no, seguramente se habrá enamorado perdidamente de alguno de los pretendientes que hay en este barco. Uno con quien él se lleve bien y quiera estar a su lado para siempre.

-¡¿QUÉEE?! –exclamaron todos completamente sorprendidos. James Norrington se quedó totalmente pasmado.

-¿Y qué pasó con el Shake? –preguntó Elizabeth.

-Él seguirá acosando a Jack hasta que lo atrape, nada cambiará al respecto, sólo que ahora, Jack será el que se enamore de un hombre.

-¡Hug! –Beatriz, que había estado escuchando todo apoyada en la balaustrada, hizo cara de asco- ¿Y el capitán está conciente de eso?

-Completamente.

-Pues no debe agradarle mucho… -comentó Ana María.

-Ni una pizca.

-¿Es verdad lo que escuché? –Preguntó Barbossa al aparecer de repente por detrás de tía Dalma-. ¿Mi querida Jacky se enamoró de mí?

-No seas ridículo, Barbossa –le replicó Will ofendido-, ¡ella se enamoró de mí!

-¡No! ¡Los dos están equivocados! ¡Ella se enamoró perdidamente de mí! –contradijo Henry MacKinley, quien había escuchado todo aquello y se había hecho presente ente ellos.

-¡Señores! –exclamó Gibbs con su refinada gerga- ¡Yo, quien siempre estubo al lado de Jack, soy el más indicado para estar a su lado!

Todos enmudecieron al escucharlo, se miraron entre ellos y… ¡Estallaron en risas!

-¡¡Jah jah jah!! –Hector Barbossa no podía aguantar la risa-. ¿Tú crees que "Jacky" se va a enamorar de un cerdo borracho como tú? ¡Pero que iluso eres! ¡Jah jah jah!

-… Bueno, yo sólo decía… -apenas pudo defederse el pobre y sonrojado contramaestre.

-Pero tampoco se va a enamorar de un viejo chivo apestoso como tú –atacó Will con desprecio.

-¡Eres un…! –se enfadó Barbossa al mismo tiempo que llevaba su mano a la espada con la intención de revanar a aquel muchachito atrevido.

Al ver que las cosas se podían poner feas, Beatriz les dijo mientras apuntaba hacia el mástil en dónde James se encontraba oculto:

-¿Pero y qué hay con James Norrington? Él también es uno de sus pretendientes.

Todos dirigieron sus miradas hacia el descubierto y sorprendido Norrington, quien comenzó a carraspear nervioso mientras salía de su escondite.

-A mi no me va ni me viene lo que ese pirata elija. No me metan en sus tonterías –mintió.

-Pero me contaron que usted se batió en duelo por el capitán con el joven Turner –arguyó Gibbs.

-¡Oh! Eso fue solo para que el patético del señor William Turner dejara de besuquearse con otro hombre en frente de la señorita Elizabeth.

-¡Mentiroso…! –acusó Will muy ofendido, pero el comodoro se rió despectivamente de él, se cruzó de brazos y dijo:

-¿Por qué no van a preguntarle a su capitán por quién de ustedes se ha decidido?, así podrán vivir pecando en contra de las leyes que dicta la iglesia, partida de borrachos impíos.

-¡¿QUÉ DIJISTEEE?! –se molestaron varios de ellos, poco faltó para que se le lanzaran con espada y todo y lo destrozaran allí mísmo, pero, como si supiera lo que estaba por ocurrir, el capitán Jack Sparrow salió de su encierro, harto de no poder sentirse libre en su propio barco. Él pensaba que si era innevitable tener que "enamorarse" de alguno de sus pretendientes, no seguiría sacrificando más su libertad por algo tan mimio como eso… Mientras no pasara nada serio con "aquel" hombre, todo estaría bien, así que sólo se tenía que "aguantar" hasta romper el hechizo, pues Jack guardaba las esperanzas de poder encontrar la solución a su problema. Por lo menos, se divertiría en lo que pudiera.

Mientras todos se le quedaron mirándo boquiabiertos y con carta de estúpidos, Jack se les acercó hasta ellos con su típico caminar sinuoso, con una manzana verde de Barbossa en una mano mientras que balanceaba libremente su otra mano por el aire.

-¿Y se puede saber qué es lo que está pasando aquí? ¿Se están peleando por mí? ¡Vamos, muchachos! ¡Si hay Jack Sparrow para todos… y todas…! –aclaró mirándo de reojo a las chicas.

-Jack, esto no es gracioso –le dijo molesta Elizabeth.

-Sabemos de la maldición que acaba de caer sobre ti –le informó Will.

-Bueno –comentó Sparrow mientras extendía su mano hizquiera y observaba con suma atención el dichoso anillo-, pues deben de haber estado ciegos todo este tiempo si no notaron mi maravilloso y sensual cuerpo femenino.

-¡No te hagas el gracioso! –protestó Barbbosa- ¡El chiquillo afeminado se refiere a que te enamorarás de alguno de nosotros! ¡Así que, elíjeme de una vez!

El joven Turner le dirigió una enfurecida mirada asesina tras haber escuchado cómo lo insultaba.

-¿Estás mal de la cabeza? –replicó McKinley-. ¡Ella se enamoró de mí! ¡Sabe que soy un caballo de pura sangre en la cama!

-Por eso te la pasas relinchando… jeh jeh jeh… -comentó la ocurrente Beatriz, a la que Henry le clavó los ojos como si fueran puñales.

-¡Un momento! –replicó William mientras alzaba las manos-. ¡Todos sabemos que es a mí a quien la bella dama elegirá! ¡Soy todo un caballero comparado con las bestias inmundas que están en este barco!

Apenas terminó de decir esto, que todos los hombres comenzaron a protestar y a pelearse entre ellos, cada uno arguyendo que iba a ser el elegido por ensima de los demás.

Al ver cómo se peleaban por escuchar su decición, Jack, muy orgulloso, le murmuró a Elizabeth en el oído:

-¿Cómo se pelean por mí, verdad? Se me disputan, soy la chica más popular del "Perla Negra".

-Muérete –fue lo único que le dijo la ofendida joven.

Mientras tanto, Norrington no volvió a abrir la boca desde que Jack había aparecido sobre cubierta, sólo se había marchado hacia la balaustrada y se había apoyado en ella, indiferente ante las discuciones de los demás, como si ignoraría todo lo que estaba ocurriendo, pero atrás de su aparente imagen de frialdad, estaba que se moría de los nervios. ¿Acaso lo eligiría a él? Le gustaría mucho que eso ocurriera, pero… ¡no! ¡Esa sería la ruina de toda su carrera militar! ¡Era demasiado arriesgado! Además, aquella atractiva mujer era en realidad Jack Sparrow, ¡jamás podrían vivir como pareja! ¿Pero cómo se le había metido en la cabeza algo tan estúpido como eso? ¡Era una absoluta locura! Pero…, pero… ¿y si lo elegía? ¿Qué haría…? ¿Acaso tendría el valor de aceptarlo o rechazarlo? ¡Norrington no sabía si maldecir o vendecir el día en que aquella mujer pirata cayó sobre él! Su odio hacia Jack Sparrow y su amor hacia la pirata eran sentimientos encontrados que chocaban estruendosamente entre ellos en el fondo de su corazón, y por aquella razón, su mente se encontraba en un profundo caos. A duras penas podía James aparentar su postura de hombre serio e indiferente, ya que de tanto en tanto sentia ganas de gritar por la frustración que sentía en su corazón y en su alma. George Jacobson, quien estaba al mando del timón y había visto todo lo ocurrido sin mover un solo pelo, lo estaba observabando muy preocupado.

-¡James! –pensó Isabel bastante sorprendida-. ¿Por qué? ¿Por qué finjes tanto? ¿Lo haces porque tienes miedo o porque te averguenzas de tus propios sentimientos? ¡Tú me confesáste que la amabas! ¿Cómo puedes dominar tus sentimientos tan fríamente? Acaso… ¿Acaso la amas de verdad y no quieres que nadie lo sepa? ¿No es la maldición del anillo lo que te hizo enamorarte de ese pirata trasvestido, sino tú mismo? ¿Por tu propia voluntad? ¡Oh, mi amado James! ¡Debes estar sufriendo como nadie tiene idea!

Al dirigir su mirada hacia el estrafalario pirata responsable del sufrimiento de su amigo, el rostro de Isabel mostró así una gran determinación.

-Entonces, ese tal capitán Jack Sparrow, deberá desaparecer de tu vida. Yo me encargaré de eso personalmente.

A todo eso, Jack seguía parado en frente de sus "galanes", permanecía cruzado de brazos en una posicion pensativa.

-¿Entonces quieren que les diga la verdad? –preguntó divertido.

-¡¡Sí!! –exigieron todos.

El capitán del "Perla Negra" frunció el entrecejo he hizo la boca a un costado, haciéndose de pensar profundamente.

-¡Ya elije de una maldita vez! –exigió Barbossa bastante molesto e impaciente, a punto de sacar su espada.

-¡Tranquilo! ¡Tranquilo! –pidió Jack sonriendo nerviosamente mientras agitaba las manos-. ¡Ahora mísmo les diré quien es el afortunado que será mi "donjuan"!

-En primera, no es ninguno de mi tripulación.

Se escucharon "¡Ooohs!" y quejas de los desafortunados, incluyendo a Gibbs, Cotton, su loro, Pintel y Ragetti.

-Y en segundo… Quiero que todos los demás se formen frente a mí.

-¿También el comodoro Norrington, el almirante, y su tío? –preguntó Henry McKinley.

Sparrow les dirigió una taimada mirada hacia los que acababan de nombrar, quienes estaban muy asombrados al respecto.

-También ellos, sino, no les diré quién de ustedes es.

Al verse envuelto en una situación bastante desagradable para él, el almirante Jacobson protestó:

-¿Qué me miran? Yo no haré lo que me pide ese degenerado, me niego. A mí no me interesa para nada ese estropajo de pirata. Hagan lo que ustedes quieran, pero a mí ni me metan.

-Yo no tengo ningún problema al respecto –opinó tranquilamente su tío Christian mientras se dirigía lentamente hacia los demás ante la sorprendida mirada de su sobrino.

-¡Pero, tío! ¿Qué estás haciendo? –se quejó.

Entonces, el doctor Jacobson se detubo y miró a su confundido sobrino.

-¿Acaso no te dá curiosidad por saber a quién eligirá? Yo quiero saberlo, no me importa si no me elige a mí, pero sé que seguramente no te eligirá a ti, así que no te preocupes ni te pongas tozudo, ¿he?, mientras más rápido hagamos esto, más rápido terminará, ¿no te parese?

Y mientras veía cómo su tío se unía a los demás hombres, Isabel bufó fastidiada y le dijo a Ana María:

-Ten. Tú maneja el timón, tendré que ir a hacer lo que pide tu estúpido capitán, o si no, esta situación bochornosa no tendrá fin.

-Como quieras… -apenas pudo decir la muchacha morena mientras tomaba lo que él le entregaba. ¡Aquel hombre era tan guapo y varonil!

-¡Cómo le gusta hacer "teatro" a ese infeliz de Jack Sparrow…! –se quejó la joven Swann, quien permanecía al lado de Ana María, y junto a Beatriz.

-Lo está disfrutando enormemente –opinó Beatriz-, sabe que con el poder del anillo puede manipular a los todos hombres a su antojo…

-Cuánto le envidio… -pensó con sinceridad la joven mujer.

Y mientras los demás estaban espectantes ante la decición de la "dama" en cuestión, Will notó que James seguía parado en donde estaba.

-Ven tú también, Norrington.

-No haré eso, es una estupidez –se negó el oficial desafiante-, además, dije que no me interesa para nada lo que haga ese pirata.

En realidad, James se moría de miedo y dudas, no tenía plena confianza en sí mismo como para participar en la payasada de su querida pirata.

-Pero, si tú no… -insitió el muchacho, pero Jack lo interrumpió.

-Déjalo, Will, es un pesado. ¿Crees que yo lo eligiría? Debería estar desquisiado si yo lo hiciera.

James lo miró con cierta preocupación. ¿Era acaso verdad aquella opinión sobre él?

-¡Oye! –exclamó Barbossa-, ¡date prisa y dí mi nombre de una vez que quiero irme contigo a nuestro lecho nupcial!

-¿Y para qué te va a elegir a ti? Ya estás muerto, no le podrás hacer nada… -se burló MacKinley, a lo que todo el mundo se hechó a reír con ganas.

-¡¡Grrrrrrr!! ¡¿Alguien más piensa hacerse el gracioso?! ¡¡Voy a rebanarlo como pan francés!! –amenazó Barbossa desenfundando su espada y dirigirla hacia los picarillos, quienes a duras penas pudieron reprimir sus risas.

-¡¡Sssshhhhiiiiiiittt!! ¡¡Calladitos!! –exclamó Jack mientras llevaba su dedo índice a sus labios y les pedía silencio-. ¿Acaso no quieren saber quién de ustedes es el afortunado? Pues les pido que se queden quietecitos que ya mísmo se los digo.

Inmediatamente, Will, Barbossa, y McKinley se quedaron firmes como si formarían parte de una educadísima tropa, Christian Jacobson permanecía tranquilamente como si nada pasara, George Jacobson estaba enojadísimo, y más allá, James estaba que se moría de los nervios.

-Me dá vergüenza de sólo verlo… -se quejó sobre la actitud servil de su ex novio la pobre y desafortunada Elizabeth, que por culpa de Jack, Will la había abandonado.

Entonces, ya calmado todo el mundo, muy lentamente, el desvergonzado pirata pasó su mirada por cada uno de los hombres que se encontraban frente suyo, entonces, se detubo ante Christian Jacobson y le dijo:

-Mi querido doctorcito, me doy cuenta que era muy atractivo en su juventud, pero lástima que ya es usted muy grande para mí, y por lo tanto, no es usted la razó de mi vida. Créame que lo siento –dijo con fingida emocion.

-Y bueno, mala suerte –dijo tranquilamente el doctor mientras alzaba sus hombros aceptando calmadamente su "solitario" destino, y se marchaba de allí como si nada, dejando a todos confundidos por su impasible actitud, pues al final de cuentas, ¿él había caído o no en el hechizo del anillo?

Luego de sentirse un poco decepcionado por aquella desinteresada actitud por parte del doctor Jacobson, (para alegría de Elizabeth), Jack se dirigió entonces hacia el capitán Henry McKinley, lo miró y le dijo:

-Henry, ya te dije antes que no tengo nada en contra tuya, pero no eres mi tipo, eres demaciado vulgar y libidinoso para mí, perdón.

-¡Jah! Como si tú no lo fueras también… -pensó Elizabeth con desprecio.

Y después de dejar a un malhumorado McKinley cruzado de brazos, la capitana Sparrow se paró frente a Hector Barbossa y le dijo:

-Lo siento Barbossa, pero eres demasiado viejo y ambicioso para mí, no me gusta tu mono, y además –y acercandose más aún, le susurró al oido-, me contaron que eres un "viejo chivo apestoso".

-¡¡Ggggrrrr!! ¡Madito chiquillo! –se enojó Barbossa en contra de Will, el culpable de aquel "chisme". (En alguien tenía que descargar su infortunio).

Posteriormente, y dejando a su ex compañero de correrías con su frustración, Jack Sparrow se detubo ante George Jacobson, y mientras lo observaba pensó:

-Qué extraño… Este tipo me sigue atrayendo, pero por alguna razón, ya no me interesa como me interesa ahora la otra persona… ¿Será por efecto de la maldición?

Y luego de pensar esto, le dijo al fastidiado oficial de alto rango:

-Sé que usted me odia por alguna razón que desconozco, y seguramente no nos llevaremos bien, y como usted es un típico flemático, odioso, y aburrido inglés, no me interesa su amor, cuánto lo siento por tí –terminó poniendo cara de compasión.

-¡Pero qué tontería! –se quejó Jacobson y se fue inmediatamente de allí, pero lo que él/ella, no podía comprender, era que le había dolido un poco aquel rechazo. ¡Era la primera vez que la rechazaban!

Sin hacerle caso, entonces Jack se dirigió lentamente hacia el nerviosísimo James Norrington, se paró frente a él, lo observó en silencio por unos minutos, como si estubiera reuniendo las fuerzas suficientes para hablarle, y al final le dijo esto:

-Norry, otra vez debo confesarte que tú sigues siendo mi favorito…

James estaba a la espectativa, el pobre sentía que el corazón iba a estallarle de un momento a otro.

-¡¡Soy yo!! ¡¡Soy yo!! –pensaba lleno de alegria e ilusión-. ¡¡Después de todo me eligirá a mi!!

-…Pero lamentablemente, somos de mundos diferentes. No sabes cuánto lo lamento –terminó de decir impasiblemente el capitán.

James jamás supo qué expreción tubo su rostro en aquel terrible y doloroso momento, sólo sabía que, de pronto, su vida, su mente, su corazón, y su alma, habían entrado a un infernal mundo de agonía y sufrimiento. El pobre hombre, sintió que algo se había roto en su interior.

Sin tener el valor de poder verlo por más tiempo a la cara del deshecho comodoro, el capitán Jack Sparrow, ahora una infartante mujer pirata, se dirigió hacia un triunfante Will Turner y le dijo mientras le guiñaba un ojo:

-Y tú, mi querido muchacho, eres muy atractivo y ya no necesito tiempo para pensar en lo nuestro, debido a que Elizabeth ya no está interfiriendo entre nuestro amor… ¡Tú eres el dichoso afortunado! –exclamó mientras abría los brazos para recibirlo.

-¡¡Sí!! ¡¡Y en la cara de todos ustedes!! –festejó alegremente el joven aprendíz de armero ante los demás perdedores, quienes comenzaron a desear su muerte prematura.

Y mientras Will, loco de alegría, trataba de abrazar a su evasiva y flamante novia, Elizabeth estaba muerta de rabia, George (Isabel) estaba preocupado por el estado emocional de su amigo, James permanecía en estado catatónico de pie en el lugar en donde su amor no correspondido lo había rechazado, tía Dalma, quien había observado todo con un silencioso gran interés, pensaba bastante perpleja para sus adentros:

-Realmente había pensado que tú serías el elegido, James Norrington –pensó un tanto desorientada-, estaba realmente segura que así sería…

Mientras miraba todo el alboroto provocado por aquel desvergonzado pirata, el rechazado médico de a bordo, Christian Jacobson, quien estaba apoyado de espaldas contra la balaustrada, sintió que algo muy extraño estaba observándolo desde las aguas del mar. Con los pelos de punta por el temor que le provocaba aquel sentimiento, el doctor se dio media vuelta para otear hacia el mar y así saber de lo que se trataba, pero nada extraño encontró, solamente seguía viendo las azules aguas del inmenso océano.

-Qué extraño… -murmuró confuso-, pensé que algo estaba a punto de saltarme encima…

Pero, apenas terminó de decir esto, una tenebrosa sombra negra salió velozmente de aquellas inocentes aguas, y sin darle tiempo a reaccionar siquiera, se introdujo por la boca y nariz del doctor Jacoboson de un solo golpe, atontándolo.

Por unos segundos, el pobre hombre se había aferrado con fuerza de la balaustrada, completamente nervioso y tembloroso, hasta que por fin pareció calmarse, y solo entonces levantó el rostro, mostrando así, una expresión de completa maldad.

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

SI QUIERES LEER LOS OTROS CAPÍTULOS DE ESTE FIC U OTROS,
PUEDES ENCONTRARLOS EN EL ÍNDICE DEL BLOG.


NOTA IMPORTANTE:
SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)
ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,
SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.
DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.
O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES

SI HAY ALGÚN ERROR DE EDICIÓN O SUBIDA DE LOS VIDEOS, POR FAVOR,
HÁGANMELO SABER, ASÍ PUEDO CORREGIRLO. ¡GRACIAS!


PARA VER MÁS CONTENIDO SOBRE ESTO, ENTRA AL ÍNDICE DEL BLOG.

¡Y NO LO OLVIDEN! SI ESTÁN AGRADECIDOS CON
LOS BUENOS MOMENTOS QUE LES DA ESTE BLOG...
DESACTIVEN ADBLOCK O...
¡¡¡DENLO A CONOCER CON TODO EL MUNDO!!! 😄
¡DISFRÙTENLO! 😁



Notas de una Bloguera Arrinconada:
¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!
Gracias por visitar el blog!
¡Cuídense y no olviden comentar!
Sayounara Bye Bye!

                                      

                                                                                                

Comentarios

LAS ENTRADAS MÁS ARRINCONADAS DEL MES

Arrinconándonos con... One Piece

Arrinconándonos con... Dragon Ball

Arrinconándonos con... Naruto

El Desafío de Shinichi Kudo: 50 Casos para Resolver -Caso 2- La Muerte en el Espejo