Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 14: La Promesa de Norrington
(Esta imagen fue realizada con IA)
Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII.
Argumento: Jack y Jacky se separaron! ahora son 2! un hombre y una mujer! Doble problemas para todos! Lograrán cambiar sus destinos y el de los demás? Continuación de La Maldición del Anillo de la Calavera. James y Jacky pasan su primera noche juntos...¿pero será la última? ¡Tiene de todo!
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 384,335
Duración: 57 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2007-2009 (Iniciado el 31 de Octubre del 2007 y finalizado el 17 de Mayo del 2009)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!
Capítulo 14: La Promesa de Norrington
Un revuelo general se organizó por todo el fuerte tras la inesperada llegada de la ex prometida del comodoro James Norrington, y pronto, como suele pasar en una comunidad pequeña, la noticia se esparció por todo Port Royal dando qué hablar a los chismosos y qué escuchar a los que no lo eran. Nadie podía asegurar las circunstancias por la que la bella dama había regresado convertida en una pordiosera, pero lo que sí era evidente, era que ella había caído en desgracia y había regresado en busca de la ayuda de su ex prometido. Todos sabían que muy pronto se enterarían de lo que ocurriría tras la puerta del despacho del comodoro James Norrington.
Una vez que hubo depositado a Katrina Watson sobre un cómodo sillón color mostaza que había en su oficina, James se dispuso a atenderla lo mejor que pudo a pesar de las dudas que invadían su mente, preguntándose qué era toda aquella pantomima y qué pretendía con ello la incorregible capitana Jacky Sparrow. En contraste con la aparente estoicidad de su oficial, el padre de Elizabeth, el gobernador Weathervy Swann, se paseaba de aquí para allá por toda la habitación, estrujándose las manos muy nervioso y excitado.
Luego de unos minutos, el fusilero Mullroy, quien iba acompañado por el doctor del fuerte, trajo una tetera de chocolate caliente y ropas secas para la infortunada dama. Una vez que el médico revisó a la desfallecida joven, se acercó al comodoro y al gobernador para comunicarles —algo extrañado—, que la señorita Katrina no estaba en peligro ni tenía nada grave, que solamente estaba algo agotada y débil, y que con una buena atención y la seguridad de un hogar tranquilo y estable, asegurarían su buena salud.
Norrington y Swann se miraron un tanto confundidos por la inesperada estuación que les había tocado vivir.
Poco después de que el doctor se hubiera marchado, la joven finalmente comenzó a removerse y a "recuperar" el conocimiento.
—¡Oh¡Ya vuelve en sí! —exclamó muy sorprendido el gobernador mientras se acercaba al sillón y se aferraba del brazo.
Curioso e intrigado, el comodoro se arrodilló frente al sofá y acercó su rostro al de ella y esperó a que abriera completamente los ojos marrones y enfocara su vista en él.
—¡Oh, James! —exclamó la "débil" mujer tratando de incorporarse de su lecho y abrazándose inesperadamente del su sorprendido protector—. ¿Alguna vez podrá perdonarme por la amargura que le he provocado?
—… N-no sé a lo que se refiere… —dijo James después de haber encontrado su habla e inmediatamente se levantó y se dirigió hacia la mesita para servir algo de cacao caliente en una taza y llevársela a Jacky, quien se la tomó con avidez a pesar de que no era ninguna bebida alcohólica. Una taza de chocolate caliente para entrar en calor era algo que jamás se debía despreciar.
—¿Está mucho mejor ahora? —le preguntó el comodoro mientras recibía la taza vacía—. Seguramente debe estar aterida por el frío, debería cambiarse de ropa inmediatamente. Aquí tengo algo que le vendría muy bien… —comenzó a decir mientras comenzaba a levantarse, pero Katrina Watson se lo impidió aferrándose fuertemente a su brazo y atrayéndolo hacia ella para volver a abrazarlo.
—¡Oh¡Pero qué bueno eres y qué mala he sido yo contigo! —solllozó escondiendo su rostro en el cuello del oficial—. ¡No merezco tanta compasión!
Y sin que el gobernador Swann lo notara, y para la exasperación del pobre comodoro, la incorregible pirata, mientras lloriqueaba, besaba impunemente el cuello del oficial, haciendo que éste se pusiera muy nervioso y comenzara a mirar hacia todas direcciones mientras trataba de separarse de la atrevida pirata.
—¡Pero, jovencita¿A qué se refiere con eso de que el comodoro Norrington la perdone¿Por qué ha aparecido usted con ese aspecto tan deplorable¿Por qué rompió el compromiso y se marchó usted tan precipitadamente cuando ambos estuvieron en Inglaterra¿Acaso por esa actitud tan extraña quiere ser perdonada?
Al escuchar hablar con tanta efusividad al gobernador, Katrina Watson soltó al comodoro Norrington y comenzó a llorar desconsoladamente haciendo sentir muy mal a Weathervy por haber sido tan indiscreto.
Enjuagándose el rostro con un pañuelo que James le había alcanzado, la joven se sonó las marices mientras el dueño del pañuelo hacía una mueca de asco.
—… N-no quise rebelar los motivos de mi deserción el otro día, pero como todo ha terminado, creo que es conveniente que ahora explique mis justificados motivos ante mi ex prometido… —lo miró lastimeramente—…, y espero que él encuentre algo de compasión en su noble corazón para una mujer tan embustera como yo…
Había algo de doble sentido en aquella última frase, James pudo percatarse de ello en la mirada traviesa de la pirata y no pudo evitar ponerse algo ruborizado al sentirse cómplice y culpable a la vez por engañar de esa manera al padre de Elizabeth.
—No podré perdonarte si no escucho tu versión, Katrina —dijo.
Ella pareció algo inhibida, haciendo a un lado la cabeza y tomándose de un hombro mientras se apoyaba al almohadón con la otra mano, decidió comenzar con su relato. James Norrington estaba completamente asombrado con la capacidad de Jacky para interpretar a una joven triste y afligida.
—… Aquel día, cuando recién habíamos llegado a Liverpool, recibí una carta que contenía terrible noticias respecto a los negocios de mi padre… En ella, su abogado hacía alusión sobre las terribles deudas que mi querido padre había contraído gracias a unos infructuosos negocios y malas decisiones tomadas por él mismo confiando ciegamente en gente inescrupulosa que se hacían llamar sus "amigos", a quienes, su único fin, era arrebatarle todas sus ricas posesiones. Sin decirle nada a James, abandoné la ciudad lo más rápido que pude y regresé a Londres con las intenciones de ayudar a mi querido padre a sobrellevar tanto infortunio y recuperar nuestros derechos… —hizo una pausa y se cubrió el rostro con las manos, tratando de contener su "dolor"—… Todo lo que intentamos fue en vano, a las pocas semanas de mi llegada perdimos los astilleros, las embarcaciones y los almacenes en manos de esa terrible gente… Quedamos en la absoluta miseria y sin una sola libra en las manos, abandonados por todos nuestros amigos e ignorados por los pocos parientes que teníamos… Para poder sobrevivir, vendimos nuestra casona en Londres y tuvimos que trasladarnos a una casa de campo que teníamos en la región de Sussex… Parecía que las cosas iban a mejorar, pero al poco tiempo mi padre enfermó terriblemente de pulmonía y, gracias a la grave depresión que había adquirido tras los reveses de nuestra fortuna, el pobrecillo murió rápidamente… —trató de ahogar un sollozo y bebió rápidamente una copa de Gin que el gobernador Swann le ofreció para calmarla—… Aún quedaban deudas por pagar y a mi padre había que darle una digna sepultura, así que me decidí a vender nuestra casa de campo he hice todo lo que tenía que hacer para salvar el honor de su padre y de nuestro apellido… —la joven pareció sumergirse en los recuerdos, recuerdos que parecían muy dolorosos para revivirlos, pero aún así, tuvo el valor de contarlos—… Quedé absolutamente en la indigencia y abandonada por todos, traté de conseguir trabajo pero, o no lograba hallar nada o mis amos siempre se aprovechaban de mi infortunio para abusar de mis servicios… Al final, casi me enfermé yo también y recordé lo bueno que habías sido conmigo cuando fuimos novios y decidí regresar aquí para pedirte algo ayuda…
Mientras ella lo miraba con tristísimos ojos suplicantes, James permanecía completamente mudo, impresionado por la gran capacidad de inventiva que poseía Jacky Sparrow. ¡Si no fuera porque sabía sobre su verdadera identidad, juraría que hubiera creído todo aquella farsa a pie puntillas! Pero tanta mentira bien contada y actuada, le hacía dudar de los verdaderos sentimientos que Jacky decía tener para con él.
—¡Pero mi querida niña! —exclamó el gobernador sacando de repente a Norrington de sus cavilaciones—. ¿Por qué no nos había informado antes de semejantes infortunios¡Podríamos haberla ayudado en lo que estuviera a nuestro alcance!
—¡Oh, no! —negó la joven—. Mi padre no me lo hubiera permitido jamás, él era demasiado orgulloso como para pedir ayuda a nadie y, como yo soy su hija, hice todo lo posible para salir adelante por mis propios y escasos medios; pero… no pude… —apesadumbrada, volvió a bajar la vista—… Por esa razón he venido hasta aquí a bordo de un barco mercante como pasajera de tercera clase y trabajando como cocinera para pagar mi viaje...
Entonces, los dos hombres se miraron, uno muy alarmado y el otro muy preocupado, pero haciéndose una misma pregunta a la vez: "¿Qué harían ahora?".
—¡Oh, James! —exclamó de repente la joven mientras tomaba las manos del comodoro entre las suyas y lo miraba esperanzadoramente—. ¡Vine a Port Royal solamente alentada con la idea de comenzar otra vez con algo de tu generosa ayuda¡Pero prometo no obligarte a nada¡Lo que te hice fue despreciable desde cualquier punto de vista y no tienes porqué perdonarme o obligarte a prestarme tu ayuda¡Yo simplemente vine aquí buscando un trabajo digno para volver a comenzar mi nueva vida! Y también… yo… —bajó la vista y soltó las manos—… yo sólo quería ver a un amigo… He estado tan sola, he sido tan infeliz últimamente que mis únicos y gratos recuerdos fueron los momentos en los que pasamos juntos…
La excelente actuación de jacky era tan buena, que hasta el pobre comodoro Norrington —que estaba muy consiente del engaño— no pudo evitar sentirse tremendamente afectado, pues lo último que había dicho ella, era exactamente lo que él había sentido los pasados meses tras romperse la maldición.
Tomando las pequeñas manos de la joven entre las suyas, le dijo con dulzura:
—No te preocupes más por tus problemas, Ja… Katrina, estoy aquí para ayudarte enteramente en lo que necesites y… y… además no hay nada de qué perdonarte, tu intención no fue lastimarme a propósito y lo que hiciste por tu padre tan solo demuestra la gran hija que fuiste y… y yo… es-estoy… estoy dispuesto a… a… pedirte que me aceptes como tu esposo.
Con tan solo ver las expresiones de tremenda sorpresa por parte de Jacky y el gobernador Swann, se podía deducir cuán inesperada había sido semejante propuesta.
—¿A-aceptarte como mi esposo…? —repitió Jacky estupefacta, pues no se esperaba que se lo propusiera tan pronto —¿T-te refieres a casarme contigo?
—Así es¡ejem! —carraspeó el acalorado comodoro mientras se ponía en pie y le daba la espalda para poder serenarse mejor—. Sé que no soy digno para ser su esposo, pero creo que una dulce y sufrida dama como usted debería estar desposada lo más rápidamente posible para evitar que las malas lenguas sigan hablando en contra de usted. Además… —se volvió para mirarla—, ya habíamos estado comprometidos… ¿lo recuerda?
—¿Eh¿Yo¡Ah¡Sí, sí¡Lo recuerdo perfectamente! —contestó la confundida pirata mientras maldecía interiormente a Elizabeth, quien había sido la autora de semejante idea.
Viendo el giro repentino que habían tomado las cosas, el gobernador Swann decidió que lo mejor era dejarlos solos hasta que arreglaran sus asuntos. ¡Además se moría por comunicarle aquella impensada noticia a su hija!
—¡Ejem! —carraspeó para llamar la atención de la pareja—. Será mejor que me retire, ya está oscureciendo y es mejor que ambos arreglen éste asunto a solas—se dirigió apresuradamente a la puerta, y antes de salir por ella, agregó sonriente:
—¡Espero con ansiedad que usted acepte la proposición del comodoro Norrington¡Él es todo un caballero y un buen partido para una dama como usted!
Una vez cerrada la puerta, Jacky y James se quedaron completamente solos y, luego de unos momentos de contemplarse en un incómodo silencio, la pirata brincó del sofá en donde estaba recostada y exclamó:
—¡Pero comodoro Norrington¿Cómo se le ocurrió proponerme matrimonio en éste preciso momento y frente al padre de Elizabeth¡Ahora tendré que aceptar su propuesta!
—¡Pensé que era el momento oportuno! —se defendió sintiéndose un poco molesto y desilusionado al ver cómo Jacky había tomado la propuesta de casamiento—. ¿Es que no deseas casarte conmigo?
Viendo que su plan peligraba junto a su apuesta, Jacky decidió calmarse y tomar las cosas con más inteligencia y no dejarse llevar por su orgullo masculino, y, acercándose con su habitual contoneo, le contestó suave y diplomáticamente mientras le colocaba los brazos alrededor del cuello:
—Ambos somos unos perfectos embusteros¿sabe? —y luego agregó dulcemente mientras jugaba con el pañuelo blanco que adornaba el cuello de la camisa de James—: Y si antes te dije que había decidido pasar toda mi vida a tu lado para fastidiarte, eso también incluye una boda con muuucho ron para todos¿sabe?
—¿E-eso quiere decir que aceptas desposarme? —le preguntó lleno de ilusión mientras la tomaba por los hombros y la miraba lleno de alegría—. ¿Vas a hacerme el hombre más feliz sobre la tierra?
Tratando de reprimir una mueca de disgusto por aquella situación tan cursi, la pirata, en vez de contestarle, lo tomó bruscamente de la cintura pasando su brazo entre la casaca y el chaleco, lo atrajo hacia sí para besarlo en la boca y hacerlo callar de una buena vez.
Apartando momentáneamente sus labios de los de él, Jacky susurró:
—¿Qué te pasa¡La estábamos pasando tan bien! —se quejó mientras lo veía resguardarse tras el escritorio.
—¡E-eres u-una pervertida! —acusó Norrington mientras se acomodaba rápidamente la ropa, colorado como un tomate—. ¡U-una indecente, una inmoral, una promiscua!
—Olvidaste "deshonesta" —agregó Jacky con tono jocoso—. Vamos, amigo, admite de una vez que te gusta todo esto.
—¡Agggh¡No puedo creer lo que estaba haciendo! —exclamó ignorándola mientras se tomaba la cabeza con las manos y le daba la espalda—. ¡Casi hago una estupidez!
—No, "casi haces el amor" —corrigió la terrible capitana del Perla Negra mientras se divertía viendo cómo el comodoro comenzaba a caminar de aquí para allá muy nervioso.
—E-esto está muy mal… —comenzó a decir Norrington, más consigo mismo que para Jacky—. Yo, yo quería casarme con una fina dama… ¡era mi sueño! Pe-pero apareciste tú y todo se ha vuelto tan confuso… ¡Me haces perder la cabeza! —la miró, en su rostro había tanto desesperación como dedición—. No eres una fina dama, ni siquiera te comportas como una verdadera mujer¿cómo entonces me he enamorado perdidamente de ti¿Puedes explicármelo¡Con tan solo sentir el tacto de tus suaves dedos sobre mi piel haces que pierda el juicio completamente!
La capitana Jacky Sparrow frunció el ceño mientras se alzaba de hombros y declaraba con indiferencia:
—Olvidaste una muy importante cuestión, amigo: soy la capitana Jacky Sparrow.
—¿Es que no me entiendes? —se acercó rápidamente a ella y colocó sus manos sobre los delgado hombros de la mujer—. ¡Esto no debería estar pasándome a mí¡Soy el comodoro James Norrington¡El temible cazador de piratas!
Jacky sonrió y puso cara de inocente palomita mientras tomaba una de las manos del oficial.
—Pues has "cazado" a esta pirata, mi caballero.
—¡Oh¡No lo entiendes¡No puedes entenderme! —protestó—. ¡Somos tan diferentes! Si nos casamos… ¿tienes idea de cómo nos llevaríamos¡Temo que me hagas pasar vergüenza frente a la gente con tus… con tus indiscreciones¡Temo no tener más conversación que con un pirata ignorante¡Temo que si alguna vez tenemos hijos los eduques inadecuadamente¿Es que solamente tener relaciones es lo único que nos unirá¿Qué pasará con nosotros cuando los años pasen al igual que la pasión¡Tengo miedo de que lleguemos a odiarnos mutuamente¡Que no nos soportemos!
Sorprendida y ofendida, aunque deseaba no estarlo, Jacky escuchaba atenta y seriamente cada palabra que salía de aquel oficial, que aunque era muy romántico, tenía los pies muy bien plantados sobre la tierra.
—… Pero estoy seguro que mi vida terminaría inmediatamente si tú decides no permanecer a mi lado… —dijo tristemente—. Estoy tan enamorado de ti que ni siquiera puedo razonar con la suficiente lógica como para darme cuenta de que tú no me convienes… No tengo idea de porqué siento esto por ti…, no lo entiendo…, no eres lo que veo, sé que no sientes nada por mí… No sé cómo lograste volver a ser mujer, pero… me siento muy feliz por volver a verte otra vez… ¡Pero también me siento ridículo¡Me siento confundido¡Estoy enamorado de quien antes fue un hombre! —las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos verdes—. ¡Pero te amo¡Y jamás cambiaría lo que siento por ti por nada del mundo¡Aunque eso significara mi propia perdición!
Jacky tragó saliva, estaba totalmente sorprendida, jamás había esperado semejante declaración por parte de quien había sido uno de sus más acérrimos enemigos aunque ya supiera que la amaba. Pero… ¿qué sentía ella por él? Nada, absolutamente nada, sólo había en su mente la idea de utilizarlo para sus propios fines e intereses, puesto que se negaba a admitir que podía llegar a sentir como una mujer. Pero aún así, aquellas sinceras palabras pronunciadas por Norry, la conmovieron en cierta manera, obligándola a responderle.
—Te equivocas si piensas que no sabré comportarme como una dama frente a la gente, yo sé actuar muy bien¿sabe?; te equivocas si piensas que no sé hablar de cosas interesantes, sé tanto sobre todo lo que quieras conversar, ya te he dicho antes de que hay muchas cosas que no sabes sobre mí. (Lo de los hijos es hablar demasiado pronto¿sabe?). ¿Y por qué crees que cuando pase el tiempo mi pasión por ti terminará¿Acaso no te has dado cuenta que solamente a ti te he elegido de entre todos los demás¿No es acaso razón suficiente como para que confíes plenamente en mi?
James sonrió, lo que ella decía era la absoluta verdad: elegirlo a él para que la ame era algo muy difícil para quien antes había sido el orgulloso capitán Jack Sparrow. Eso era prueba suficiente de su sinceridad, y le creyó sin dar ningún lugar a la duda.
—Entonces… ¿de verdad deseas casarte conmigo?
—De verdad —mintió sin remordimiento alguno mientras alzaba el tricornio y la peluca—, de verdad quiero casarme contigo… Pero debes saber lo que pienso del matrimonio, comodoro James Norrington… —se acercó a él y se las colocó sonriente—, y es que "el matrimonio es una apuesta para saber cuál de los dos se desenamorará primero…"
—Yo jamás dejaré de amarte, mi querida Jacky… —murmuró tiernamente el aludido mientras la besaba amorosamente en la frente y la estrechaba suavemente entre sus brazos—, jamás dejaré de amarte…
Aunque abrumada por toda aquella cursilería, Jacky se sintió muy feliz al descubrir que por fin tenía al tonto del comodoro metido en una bolsa y que podría utilizarlo para su propio antojo sin ningún temor a ser descubierta. Se había creído todo el discurso sin dudar un minuto de ella, y, entonces, decidió que ya era hora de comenzar con la última etapa de su plan: ganarle la apuesta a su "hermanito" de una vez por todas.
—Norry… —comenzó a decir esta sin apartarse de los brazos del oficial, manteniendo su mejilla apoyada sobre el hombro de éste—, si quieres casarte conmigo, deberás hacer algo por mí…
—… Lo que tú quieras… —dijo James mientras mantenía los ojos cerrados.
—Sácame de encima al capitán Jack Sparrow.
Sorprendido por aquel inesperado pedido, Norrington abrió los ojos y se apartó unos centímetros de Jacky para mirarla muy intrigado.
—¿Sacártelo de encima¿A qué te refieres con eso¿Él no es acaso tu otra mitad?
—¡Oh¡Claro que lo es¡Y por lo tanto juró a los siete mares que me haría suya en cuanto pudiera ponerme las manos encima! —declaró con fingida desesperación
—¡¿CÓMO?! —exclamó tremendamente escandalizado.
—¡Oh, mi querido Norry! —dijo ésta con tono abatido y suplicante mientras se separaba de los brazos del comodoro y se llevaba estratégicamente una mano sobre su frente—. ¡Si tan solo él no estuviera acechando nuestra felicidad, yo podría declarar que me casaría contigo sin temor alguno a una represalia¡Él juró que mancillaría mi "virtud" en cuanto supiera que yo me entregaría a… a… a otro hombre! —la atolondrada pirata hacía un esfuerzo enrome contra su orgullo por utilizar las palabras exactas para impresionar aún más al comodoro Norrington, pero su actuación era tal, que ya tenía el éxito plenamente asegurado.
Y volviéndose hacia el preocupado oficial de la marina, Jacky se lanzó a sus brazos sollozando y suplicando:
—¡Oh, James¡Libérame de ésta aflicción¡Libérame de Jack Sparrow! Si dices que tanto me amas… —sus ojos brillaron de malicia—…, elimínalo.
Conmovido por aquellas palabras, Norrington declaró con gran vehemencia:
—No te preocupes más, querida, te prometo que antes de que inicie la semana siguiente, tú y todo el mundo se verá libre de semejante alimaña.
—¡Oh¡Gracias, gracias¡Te juro por todo el ron del mundo que jamás te arrepentirás de haberme tomado como tu esposa! —lo miró dichosa para luego volver a abrazarlo y murmurar con malignidad:
—Gané la apuesta, mi querido hermanito. Pero ahora yo seré el único capitán Jack Sparrow y seré el dueño absoluto del Perla Negra de aquí en adelante… ¡Je je je!
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A borde de La Muerte Anunciada, la pobre chiquilla recién había terminado de limpiar lo mejor que pudo todo el piso de las mazmorras, pero el haber tenido tan poca agua, el resultado era peor de lo que ella esperaba.
Sentado y apoyado sobre el casco de la nave, que compartía las rejas de su prisión, el doctor Jacobson observaba a la niña con gran interés y preocupación. Interés por saber quién era ella y preocupación al verla muerta de miedo por la represalia que seguramente recibiría del malvado Bart "Sangre Negra" Morgan por no haber cumplido adecuadamente su labor.
Muerta de terror por la paliza que seguramente recibiría, la niña se acurrucó en un rincón oscuro y comenzó a llorar desconsoladamente. Conmovido por aquella escena, el tierno corazón del doctor tuvo la necesidad de reconfortarla como pudiera.
—Oye, pequeñita —intentó atraer su atención— ¿cómo te llamas?
La nena alzó la vista un tanto intrigada, pero su miedo pudo más y volvió a esconder su pequeño rostro entre sus brazos para volver a sollozar.
—¡Oh! Disculpe mi mala educación, aún no me he presentado —dijo, cambiando de estrategia—. Permítame que me presente, señorita —le sonrió encantadoramente mientras se levantaba del suelo tratando de ocultar su dolor físico—: soy el doctor Christian Jacobson, y estoy enteramente a sus pies.
La pequeña niña dejó de llorar y lo miró largamente por algunos momentos, hasta que al fin decidió a hablar con el extraño que parecía ser muy amable.
—… Mi…, mi nombre es…. Es Al-Alwine…
—¿Alwine? Es un nombre muy bonito.
—¿D-de verdad le parece bonito? —a la nena se le iluminó el rostro—. Todos me dicen que es un nombre horrible.
—Es porque son unos tontos, no saben nada acerca de la belleza de los nombres ni de los que los llevan… —se acercó a los barrotes y se aferró a uno de ellos con la mano izquierda—. ¿Alguien te dijo lo que significa tu nombre?
—No… —negó la niña muy interesada mientras se levantaba y comenzaba a acercarse lentamente hacia él.
Entonces, Christian se agachó para poder estar a su altura y pronto los dos quedaron mirándose frente a frente.
—"Alwine" significa "amigo noble" en escandinavo —le respondió con dulzura.
—¡Que bonito! —exclamó la pequeña, ilusionada—. ¿Y qué significa su nombre?
—Mi nombre "Christian", significa: "el que sigue a Cristo".
—Mmm… No me parece tan bonito… —replicó Alwine con su pequeño rostro ceñudo.
El doctor rió con ganas, le divertía la sencillez y la sinceridad de la pequeña. Luego, la miró largamente en completo silencio.
—Si quieres, mi nombre podría significar "el que sigue a un amigo noble".
Alwine lo miró entre sorprendida y encantada con la idea, así que asintió rápidamente con su rubia y sucia cabecita mientras una sonrisa tímida aparecía en su rostro. Conmovido, el buen doctor extendió su mano hacia ella y le dijo:
—¿Me aceptas como a tu amigo, mi noble amiga?
Entonces, una sonrisa radiante iluminó el rostro de la niña, quien, no antes de dudar unos segundos, tomó con su pequeña manita la mano amistosa de aquel hombre. ¡Por fin tenía un amigo de verdad!
Tras aquel encuentro y aquella repentina amistad, muy pronto, todos nuestros protagonistas verían las consecuencias que les acarrearía en sus destinos.
Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!
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