Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 37: Segundo Raund en la Playa de Tortuga


Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII. 


Argumento: Jack y Jacky se separaron! ahora son 2! un hombre y una mujer! Doble problemas para todos! Lograrán cambiar sus destinos y el de los demás? Continuación de La Maldición del Anillo de la Calavera. James y Jacky pasan su primera noche juntos...¿pero será la última? ¡Tiene de todo!
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 384,335
Duración: 57 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2007-2009 (Iniciado el 31 de Octubre del 2007 y finalizado el 17 de Mayo del 2009)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 37: Segundo Raund en la Playa de Tortuga

Nadie se había interpuesto en el camino de la capitana Jacky Sparrow y su prisionero, pues en aquel lugar era muy corriente que una mujer se llevara a un hombre a punta de cuchillo de una taberna. Cada quien en Tortuga se ocupaba de sus propios asuntos y no le interesaba el de los demás. Pero para Billy, aquello era algo que jamás se había imaginado y ni siquiera esperado: el ver a su querida pirata amenazando a su querido tutor era más de lo que alguna vez había imaginado, por lo tanto, no había dudado un sólo segundo en seguirlos para averiguar lo que estaba ocurriendo.

—¿Para qué demonios los seguimos? —preguntó Elena de muy mal talante.

—No sé —fue la simple respuesta de la pequeña Alwine, quien caminaba detrás del chico.

La muchacha bufó muy molesta por aquella respuesta tan poco satisfactoria, pero como sabía que aquel chiquillo podía darle algo de comer, decidió cerrar la boca y seguirlos a pesar de todo.

—Nos vamos a meter en un lío enorme, estoy segura… —murmuró para sí misma.

De pronto, ésta chocó bruscamente contra Alwine, quien, a su vez, también había chocado contra Billy porque éste se había detenido repentinamente sin avisarles.

—¿Pero qué diablos te pasa ahora, pequeño renacuajo? ¿Por qué te paraste así? —inquirió la joven mientras se frotaba el pie que su amiga Alwine había pisado sin querer con el tropiezo.

Billy, que gracias a su sordera no pudo contestarle, se levantó y salió de entre los arbustos que los habían cobijado hasta ahora en su sigilosa persecución y se quedó parado en medio del camino, completamente perplejo. Alwine y Elena lo imitaron, quedándose también en el mismo estado.

—¿En dónde están? ¡Desaparecieron! —exclamó muy sorprendida la joven morena al ver el sendero completamente vacío.

Alwine, tan sorprendida como ellos, no atinó a decir nada.

Y así, los tres jovencitos se quedaron parados en medio de la senda que Jacky había tomado junto con Norrington para alejarse del pueblo y de la amenaza del almirante Jacobson.

Mientras tanto, a unos metros de distancia, caminando entre medio de la exuberante vegetación tropical, Jacky, quien aun mantenía a James amenazado con el cuchillo en su garganta, sonrió con picardía.

—No tengo idea de quienes nos perseguían, pero gracias a mí privilegiada inteligencia y maravillosa velocidad, los perdimos por completo.

—¿Privilegiada inteligencia? —repitió irónicamente su prisionero—. Tan sólo nos metimos en la selva y nada más. Gran cosa.

—Bueno, ya me harté de su actitud, ex comodoro —replicó fastidiada mientras lo daba media vuelta con poca delicadeza para mirarlo a los ojos y sonreírle maliciosamente, actitud que preocupó a su rehén—. Voy a darte tu merecido…

—¿Eh?

Pero antes de que James pudiera reaccionar, Jacky, haciendo uso de sus habilidades piratas, cortó rápidamente la liana de un árbol y ató las muñecas de su prisionero con gran velocidad y sin soltar el cuchillo, dejándolo indefenso.

—Bien, ahora sí que estás enteramente en mis manos… —sonrió muy satisfecha de su obra. Pero Norrington no opinaba lo mismo, pues se sentía muy humillado al verse tratado de esa manera tan poco educada y vulnerable.

Pero antes de que pudiera protestar, la capitana del Perla Negra lo tomó de las ligaduras y lo obligó a caminar detrás de ella a los tropezones hasta que salieron a la playa saludados por sus arenas blancas y un sol brillante que luchaba por ganar su batalla contra las grises nubes de la lluvia.

—Y bien, capitana Sparrow —comenzó a decir el ex oficial mientras caminaban hacia la orilla del mar—, ¿qué es lo que piensa hacer ahora? No creo que con esto logre desorientar al almirante Jacobson, puesto que él es un hombre de irreprochables cualidades que…

—Ciertamente no es mi intención desorientar al dichoso almirante de agua dulce, ¿savy? —lo interrumpió volviéndose hacia él para sonreírle pícara y misteriosamente.

—¿Y entonces qué es lo que pretende hacer con esto?

Los ojos de Jacky brillaron alegremente.

—Ahora lo verás.

Y sin darle tiempo a reaccionar, la pirata lo tomó bruscamente del cuello de la camisa y lo lanzó sorpresivamente de cabeza al agua, y antes de que éste pudiera levantarse, la atrevida pirata se lanzó encima de él y, volviéndolo boca arriba, volvió a sujetarlo del cuello de la camisa mientras él comenzaba a escupir el agua salada del mar que se había tragado.

Medio recostado en el agua, con Jacky sobre él sujetándolo fuertemente y con las manos atadas, el ex oficial se encontraba completamente indefenso, a la merced de los deseos de su captora.

—¿Estás loca? ¿Qué es lo que pretendes lograr con esto? —protestó al fin.

—Hacerte hablar —fue la respuesta de la sonriente pirata, quien inmediatamente volvió a sumergirlo en el agua boca arriba por un buen rato hasta que volvió a levantarlo para que tomara un poco de aire.

Una vez que él pudo recuperar el aliento, Jacky comenzó con su interrogatorio.

—Quiero saber porqué vino a verte el almirante papanatas, mi querido Norry.

—Jamás te lo diré ni aunque termines ahogándome —respondió tercamente.

—Está bien, si tú lo quieres… —y nuevamente volvió a sumergirlo en el agua por un tiempo un poco más largo.

—¿Más? —le preguntó una vez que lo sacó del agua.

—¡Ve-vete al diablo…!

Poniendo los ojos en blanco, la capitana del Perla Negra volvió a sumergirlo en el agua y, esta vez, por un tiempo más prolongado que las veces anteriores.

Cuando volvió a subirlo, Norrington no dijo nada, pero por respuesta le dirigió una mirada terriblemente asesina que la aludida interpretó muy bien, así que, luego de dar un largo suspiro de cansancio, se vio obligada a volver a sumergirlo en el agua hasta hacerlo patalear.

Para cuando lo sacó otra vez, éste se encontraba lo suficientemente "domado" como para hablar.

—¿Y bien? ¿Ya se te pasó lo terco?

El aludido nada dijo, pero al desviar los ojos de los suyos, fue suficiente para nuestra pirata, así que procedió con el interrogatorio, segura de que esta vez él hablaría:

—¿Para qué vino a verte ese tipo? ¿Qué te propuso?

James pareció dudar por un instante, por lo que Jacky otra vez lo amenazó con ahogarlo.

—¿Acaso quieres que te de otro bañito hasta que se te quite lo apestoso, Norry?

Al amagar tal acto, logró que él cambiara de actitud rápidamente.

—¡No! ¡Hablaré! —respondió con aflicción.

—Bien, soy todo oídos… —sonrió la capitana.

—Jamás me lo creerías —replicó molesto.

—Pues ponme a prueba —lo desafió—. Yo mismo soy algo que nadie creería, ¿savy?

—… De eso no hay duda… —replicó de mala gana, y luego de una corta pausa, confesó:

—El almirante Jacobson quiere que… Quiere que te robe la brújula…

—¿Mi brújula? ¿Pero para qué la quiere ese desalmado? —De pronto, sus oscuros ojos se agrandaron al recordar una propuesta similar—. ¡Will también quería la brújula!

Esta vez, su rostro reflejó una seriedad poco vista en ella.

—¿Y para qué quiere mi brújula ese tonto almirante de agua dulce?

—No, él no es quien la quiere. Es otra persona… Es alguien que tú y yo conocemos muy bien…: Lord Cutler Beckett. Es él quien quiere la brújula —Fue la sorprendente respuesta del interrogado, respuesta que a Jacky no le cayó nada bien.

—¿Ese maldito eunuco? ¿Y para qué la quiere?

—No lo sé; y el almirante Jacobson tampoco lo sabe —Fue la desalentadora respuesta.

Jacky Sparrow no dijo nada por espacio de algunos minutos al igual que Norrington. Ambos permanecieron muy quietos hasta que ella volvió a hablar.

—¿Y qué te va a dar a cambio ese almirante papanatas si le llevas la brújula?

James Norrington sonrió desdeñosamente.

—Mi honor y mi almirantazgo…

Jacky frunció la boca.

—Bueno. Eso es algo muy tentador… ¿Pero, y si no lo consigues? Porque no creo que te de una de mis pertenencias tan fácilmente, ¿savvy? Soy como una urraca: colecciono todo lo que me gusta.

—Ya me lo había figurado… —murmuró de mala gana su prisionero, dirigiéndole una mirada de soslayo a los extravagantes pertrechos que la pirata llevaba encima.

La capitana Sparrow lo miró detenidamente y agregó con voz seductora mientras acercaba su rostro al de él:

—Es por eso que jamás dejaré que otra mujer, u hombre, te posea, ¿savvy? Tú me perteneces a mí y a nadie más…

—Para su información, capitana Jacky Sparrow —replicó sin volver el rostro, desafiándola—; yo no le pertenezco a nadie.

—¿Ah no? Yo siempre creí que le pertenecías a la Corona Inglesa —rebatió irónicamente.

—Gracias a usted ya no le pertenezco, y si no me entrega la brújula, capitana Jacky Sparrow, jamás recuperaré mi vida —rebatió con su típico rostro serio e impasible—. Es lo menos que podría hacer por mí después de todo lo que me ha hecho.

Ante esas palabras llenas de amargura y resentimiento, Jacky torció el gesto y lo obligó a ponerse de pie. Luego de mirarlo a los ojos, desabrochó la brújula del cinto y declaró con gravedad:

—¿Ves esta brújula, mi querido Norry? —le preguntó mientras se la mostraba.

Frunciendo la boca, él respondió:

—La veo; y sigo creyendo que está rota y no sirve.

—En cierta manera, tienes razón, ¿savvy? —sonrió—. Esta brújula no apunta al Norte, pero te aseguro que apunta hacia lo que más deseas. Te muestra lo que más quieres en este mundo y te ayuda a encontrarlo.

Norrington rió burlonamente.

—¿Y usted piensa que me creeré esa patraña? —replicó lleno de incredulidad—. Los cuentos de hadas y las leyendas marineras son algo que jamás creeré, capitana Sparrow.

—¿Y cómo me explica la tripulación maldita de Barbossa, el oro de Cortés y la maldición del anillo? ¿Eh?

—Bueno, yo…

—¡Ah! Sinceramente, mi querido Norry, no hablas con sinceridad, ¿savvy?

—¡Oh! ¡No diga tonterías! —se quejó el ex comodoro, incomodado por aquella mirada de lástima que ella le dirigía—. La ingenuidad no es parte de mí, ¿comprende?

—Quiero que mires esto, mi testarudo caballo-caballero —le propuso mientras abría la brújula y la tomaba firmemente entre sus pequeñas manos femeninas—. Esta belleza indicará qué es lo que más quiero en este mundo.

A pesar de que quería permanecer ajeno a eso, James no pudo evitar mirar de soslayo hacia la brújula hasta que notó, muy sorprendido, que la indecisa aguja se había detenido apuntándolo directamente hacia él.

—¿Lo ves? —le dijo muy sonriente la pirata—. La aguja te apunta a ti, pues tú eres lo que más quiero fastidiar sobre este mundo.

—No es cierto, tú la manipulas —replicó ruborizado, intentando permanecer aferrado a la lógica.

—¡Pero qué terco eres! ¿Por qué no lo intentas tú y así sabremos lo que más deseas en este mundo?

Y ante la sorpresa e incomodidad del hombre, ella lo obligó a tomar aquel mágico artefacto entre las manos. Ambos permanecieron en completo silencio mientras la aguja de la brújula comenzaba a girar con mucha más indecisión que antes, y, para sorpresa de los dos, terminó apuntando hacia Jacky, llenándola de alegría al comprobar que él aún la amaba.

—Esta cosa está mal —James protestó inmediatamente mientras extendía los brazos para devolverle la brújula a Jacky, negando todo a pesar de que sabía que era verdad—. No sirve. Yo no te quiero a ti; yo quiero volver a ser un oficial.

—¿En serio? Pues mi brújula indica todo lo contrario… —sonrió la pirata—. Tía Dalma me la dio, así que nada hay de errado en ella, ¿savvy?.

—¿Tía Dalma? —repitió sorprendido.

—Sí, la misma que calza y viste.

Impactado y sabiendo que si esa cosa venía de aquella mujer tan extraña pero certera, y que sus sentimientos hacia Jacky seguían siendo tan fuertes en su corazón como antes por más que su mente lo negara. James Norrington se dejó caer lentamente hasta quedar sentado sobre el agua con la dichosa brújula entre las manos, abrumado por la verdad.

—No. Yo ya no te amo… Es mentira… Es mentira… Yo quiero volver a ser un oficial… —murmuraba una y otra vez.

Y así, con sus ojos verdes ensombrecidos por la tristeza, guardó silencio, sentado en el agua, atado de manos y con la cabeza gacha.

Al verlo en ese estado tan lamentable, Jacky no pudo evitar sentir compasión por él, y luego de soltar una blasfemia en voz baja por lo que iba a hacer a continuación, se arrodilló detrás de él para abrazarlo cariñosamente y juntar suavemente su cabeza con la suya.

—¿Sabes qué es lo que no me gusta de ti? —le preguntó.

—¿Mi temperamento? —aventuró con una triste sonrisa luego de permanecer en silencio por unos minutos.

—No; eso es lo que más me gusta de ti. Lo que no me gusta es que a veces eres tan duro contigo mismo y con los demás, que puedes llegar a ser muy cruel, ¿savvy?

James volvió a guardar silencio por unos instantes, tratando de asimilar aquellas palabras.

—¿Y usted sabe lo que no me gusta de usted? —le preguntó sin volver la cabeza para mirarla.

—¿Mi apabullante personalidad? —sonrió burlonamente.

—No. Eres demasiado mentirosa y nunca hablas con sinceridad… Jamás supe con certeza si me hablaste alguna vez con la verdad sin tratar de engañarme…

Jacky sonrió tristemente mientras lo abrazaba con más fuerza y atraía su cuerpo al de ella.

—Todo vale en la guerra y en el amor. ¿Savvy? Pero debes saber que mis palabras de amor hacia ti fueron completamente sinceras… al final… Creo… Digo… —divagó un tanto confundida.

—Tienes razón…; todo vale en la guerra y en el amor… —repitió Norrington mientras una extraña lucecita de determinación se encendía en sus ojos.

Sin previo aviso y sin que Jacky se lo esperara, James tomó un poco de arena mojada y se la lanzó a los ojos, cegándola el tiempo suficiente como para permitirle salir corriendo con la brújula entre sus manos. Tan furiosa como sorprendida y limpiándose los ojos con la manga de su camisa, la pirata salió corriendo detrás de él, comenzando entonces una alocada y curiosa carrera por un buen trecho de la costa.

Si James Norrington no hubiera estado borracho y atado de manos, tal vez hubiera escapado con aquel mágico objeto, pues era mejor corredor que Jacky, o por lo menos, su carrera no era extravagante como la de ella, pero luego de correr torpemente por un buen trecho, ella se lanzó sobre él y ambos cayeron rodando sobre la arena. Sin darse por vencido, James intentó escapar a gatas en cuanto se vio momentáneamente libre de las manos de Jacky, pero la capitana logró aferrarse a su tobillo impidiéndole escapar y provocando que éste cayera de bruces sobre la arena, en donde comenzaron a luchar, uno encima del otro hasta que, accidentalmente, Norrington tocó los pechos de la pirata.

—¡Oh! Lo siento, no quise hacerlo —se disculpó de inmediato con las mejillas sonrojadas.

—No te preocupes. Me gustó —fue la jocosa réplica de la capitana, por lo que James frunció el entrecejo bastante disgustado y ambos volvieron a enfrascarse en su curiosa pelea de fuerza hasta que Jacky le apretó el trasero y la pelea se detuvo súbitamente con Norrington mirándola acusadoramente y rojo por la indignación.

—Supongo que usted va a disculparse por eso.

—No lo creo —esbozó una media sonrisa—: quise hacerlo, lo hice, me gustó y lo volvería a hacer, ¿savvy?

Luego de dar otro bufido de fastidio, James reinició la lucha.

Pelearon por algunos minutos más, revolcándose en la arena hasta que Jacky terminó por dominarlo del todo, dejándolo boca arriba, sentada jovialmente sobre él y sosteniéndole fuertemente las manos sobre la cabeza.

—Buen jueguito, Norry. Me hiciste una muy buena jugada con lo de la arenita en los ojos. Jamás pensé que fueras capaz de hacer algo así. Eres un auténtico tramposo… como un pirata.

—Yo no soy un pirata y jamás lo seré, ¡así que suéltame de una vez y déjame en paz! —se quejó mientras trataba de zafarse de el las manos de su captora sin poder conseguirlo.

—¿Para que te escapes con mi brújula? Ni pensarlo, mi querido Norry… —le dijo mientras comenzaba a acariciarle el rostro con su mano izquierda mientras que con la otra seguía aprisionándolo—. Me gustó mucho perseguirte; ¿lo hacemos de nuevo?

—Ni lo pienses. Ya te dije que no me gustan estos jueguitos.

—Ah no, yo creo que te gustan tanto como a mí pero te es muy difícil aceptarlo abiertamente y como ahora yo estoy al mando del navío, vamos a jugar con mis reglas, ¿savvy?

Y antes de que éste dijera algo al respecto, ella lo besó efusivamente en la boca con toda la intención de hacerlo rabiar aún más, lográndolo sin duda alguna.

—¡Suéltame! ¡No me toques! —Exclamó furioso al lograr apartar sus labios de los de ella.

—Ja, petición denegada, mi querido semental… Lo único que logras con tu rechazo es que quiera fastidiarte aun más —rebatió ésta mientras comenzaba a besar suavemente el cuello de su prisionero.

—¡No…! —James quiso seguir resistiéndosele, pero, como siempre le sucedía con ella, terminó rindiéndose y entregándose a sus deseos.

Notando esto, Jacky sonrió llena de felicidad, pues aquella era una muy buena señal de que él aún la necesitaba además de que seguía amándola a pesar de las apariencias. La evidencia de la brújula era de por sí una prueba irrefutable, pero lo era aún más su actitud. Así que continuó besando su cuello con mucho más entusiasmo que antes mientras introducía sus ardientes manos bajo la camisa de su prisionero para poder recorrer todo su pecho con apasionados masajes hasta hacerlo gemir de placer.

—Me gusta mucho tu cabello; ojalá nunca más vuelvas a usar esa horrible peluca… —le dijo mientras le soltaba las manos y acariciaba sus largos y sucios cabellos castaños.

—… Nunca. La peluca me da distinción… —rebatió tercamente el ex comodoro, apenas con un suspiro.

Jacky Sparrow soltó una risita.

—La única distinción que yo quiero en ti… —le dijo mientras lo tomaba del mentón y lo miraba directamente a los ojos—, es que seas mi amante…

Y volvió a besarlo en los labios con tanto ardor, que parecía querer comerse su boca, y entonces, una brillante idea vino a su mente y una siniestra sonrisa se esbozó en su rostro, segura de que por fin él sería suyo.

—¿Quieres que te de la brújula? —le preguntó repentinamente.

—Sí —afirmó decidido.

—Bien, veo que hablas con sinceridad, amigo —sonrió triunfante mientras se incorporaba un poco pero permaneciendo sentada sobre él—; y debes saber que yo hablo con sinceridad cuando digo que, si sinceramente quieres la brújula, tendrás que pasar, con sinceridad, una maravillosa noche de sexo desenfrenado con este exuberante cuerpecito femenino, ¿savvy?

—¡¿Quéee?! —exclamó sorprendido—. ¡Pero eso se llama extorción!

—No, amigo mío —le dijo mientras acariciaba su mejilla—. Eso se llama "intercambio de intereses".

—Me niego terminantemente a aceptar una cosa así. Yo… jamás me vendería… —se calló, pues sabía que era justamente eso lo que había hecho con Isabel y no pudo evitar sentirse avergonzado de sus propias palabras tan poco sinceras.

—Bueno, si no estás de acuerdo con eso, te tengo otra propuesta que espero no rechaces —le planteó nuevamente, fresca como una lechuga.

James la miró de reojo, desconfiando de sus palabras.

—¿Qué es lo que quieres? —preguntó.

Esta vez, la seriedad se reflejó en el rostro de la pirata.

—Quiero que me ayudes a recuperar un cofre.

—¿Un cofre? —repitió para luego agregar con desagrado—. Veo que al final terminaré convirtiéndome en un pirata…

—Tan sólo será por unos días, mi querido Norry —Jacky volvió a sonreír—. Si me ayudas te daré la brújula que tanto quieres para que vuelvas a ser un odioso oficial de la Corona Inglesa.

Esta vez, él se le quedó mirando consternado e incrédulo.

—Y cuando me la des, ¿me dejarás ir?

—Claro, siempre y cuando consientas en ser mi amante… —le dijo mientras acercaba su boca a la de él y lo besaba suavemente para luego comenzar a recorrer su cuello con los labios y su lengua.

—¿Y si no lo quiero ser…? —preguntó sin poder evitar soltar un pequeño gemido de placer cuando ella comenzó a besar ardientemente su pecho.

—¡Oh! ¡Lo serás! Te lo aseguro… —rebatió mientras lograba llegar al abdomen de su compañero y poniéndole mayor énfasis en la cicatriz de la herida que aquel malvado pirata le había causado al defenderla, provocando que éste se agitara aún más, disfrutando de sus caricias y olvidando todas las preocupaciones que lo embargaban.

—No lo seré… —replicó apenas con un susurro.

—Lo serás. Serás mi adorada montura… —le respondió mientras lo abrazaba por la cintura con el brazo izquierdo a la vez que colocaba su mano detrás de la cabeza de su ex prometido y lo sentaba lentamente.

Ambos se miraron a los ojos.

—No, no lo seré… —dijo él y la besó en la boca.

Haciendo oídos sordos, Jacky siguió besándolo hasta volver nuevamente a su cuello y comenzar a desnudar su hombro izquierdo para luego volcar allí toda su pasión.

Inclinando la cabeza hacia la derecha, James, con los ojos cerrados, la dejó hacer todo lo que ella quisiera, pues, aunque no quisiera admitirlo abiertamente, deseaba ser amado con la arrolladora pasión que ella siempre le daba. La extrañaba mucho, muchísimo y necesitaba decírselo.

Pero cuando estaba a punto de hacerlo, una conocida y horrible voz se dejó escuchar detrás de ellos.

—Vaya, vaya. Los atrapé apareándose, sucios perros en celo.

Tan asustados como sorprendidos, Jacky y James se volvieron para darse con la desagradable y peligrosa presencia del mismísimo capitán Bart "Sangre Negra" Morgan, quien se encontraba acompañado por Smith, el obeso y viejo aventurero a quien Jacky había seducido anteriormente para quitarle un antiguo libro.

—¿Ésta es la perra que le robó el libro, señor Smith? —le preguntó el enorme pirata al intimidado hombre, quien volvió su mirada hacia la aludida y asintió rápidamente con la cabeza.

—Sí, es ella. La reconocería aún si se disfrazara; su olor a ron es indiscutible.

—Definitivamente tendré que darme un baño uno de estos días… —murmuró la capitana Sparrow mientras se ponía en pie y ayudaba a James para que hiciera lo propio.

—Creo, caballeros, que le deben una disculpa a la señorita por haber usado un vocabulario tan vulgar en su contra —les pidió él con su típica seriedad y aplomo a pesar de estar un tanto ebrio.

—Pero si yo no les he dicho nada todavía… —replicó Jacky, lo que provocó las risas de Morgan y su compañero y una mirada terriblemente reprobadora por parte de Norrington.

—Yo no me refería a ti, me refería a ellos —aclaró.

—¡Oh! —fue lo único que atinó a decir nuestra protagonista mientras juntaba las yemas de los dedos y miraba hacia abajo un tanto avergonzada… Si es que acaso podía sentir alguna clase de vergüenza…

—¿Podría saber el motivo por lo que un sujeto de su calaña se atreve a ofender a esta… dama? —insistió James sin saber muy bien cómo categorizar a la pirata.

—Quiero que me de el libro que le robó a este estúpido cerdo bastardo —fue la poca amistosa declaración del aludido.

—¿Tú robaste un libro? ¿Será posible? —inquirió el ex oficial mientras miraba detenidamente a Jacky como si ésta fuera una cosa extraña.

—Bueno, puede que me haya robado o no un libro —contestó la aludida sintiéndose un tanto ofendida—, pero eso no significa, categóricamente hablando, que no me interese la apasionada lectura de un libro; ya sea éste robado, prestado, abandonado, perdido, escrito a mano o por imprenta…

—¡¡CIERRA LA MALDITA BOCA ANTES DE QUE TE LA PARTA DE UN PUÑETAZO, MALDITA MUJERZUELA!! —gritó exasperado "Sangre Negra" tan fuerte y furiosamente, que provocó que los demás dieran un respingo y lo miraran aterrorizados.

—Ahora dame ese maldito libro de una maldita vez, maldita perra —exigió con sus ojos negros inyectados en sangre despidiendo chispas de ira.

—… Muchas maldiciones para una sola oración… —murmuró Jacky.

—Dije que me des el maldito libro, zorra prostituta; a menos que quieras que te ultraje salvajemente en este lugar —fue la terrible amenaza del pirata mientras avanzaba un paso hacia adelante y la aludida se veía obligada a dar un paso hacia atrás, pues no le agradaba mucho aquella idea y estaba dispuesta a huir despavorida. Pero James, a pesar de estar tan asustado como ella, sintió que era su deber de caballero enfrentarse a esa temible bestia a pesar de que las probabilidades de salir ileso eran prácticamente nulas, así que se interpuso inmediatamente entre ellos dos, mirando desafiante a su enemigo y teniendo todavía las manos atadas.

—Si usted se atreve a ponerle siquiera un solo dedo encima, juro que se arrepentirá de haberlo hecho, capitán Morgan.

—¡¡Juah, juah, juah!! —rió el pirata ante aquel sucio mequetrefe que osaba desafiarlo—. Quítate de en medio si no quieres que mi espada te parta en dos, imbécil.

—¡No lo haré! ¡Solamente un cobarde como usted se atrevería a hacerle daño a una mujer! —siguió desafiándolo a pesar de que estaba temblando desde los pies a la cabeza.

—¿Cuál es tu nombre, basura? Creo haberte visto antes… —quiso saber, pues aquella actitud le hacía recordar a alguien en el pasado.

Luego de un corto silencio, el aludido respondió:

—Me conociste antes como el comodoro James Norrington, capitán Morgan; y si lo seguiría siendo, juro que lo llevaría ante un magistrado para que lo condenara a la horca, que ciertamente resulta poca cosa es para un sujeto como usted con un prontuario tan sanguinario como el suyo.

Entonces, al escuchar aquel nombre, Bart "Sangre Negra" Morgan esbozó la sonrisa más cruel que había esbozado en toda su vida.

—¿El comodoro James Norrington? —repitió el nombre como si su paladar saboreara cada palabra—. ¿El comodoro James Norrington?

Y sin darle tiempo a nada, descargó su poderoso puño sobre la cabeza del ex oficial, dándole un golpe terrible que lo desplomó a tierra cuan largo era, completamente desmayado.

Estupefacta, Jacky notó aterrorizada que de la cabeza de James comenzaba a brotar sangre, mucha sangre.

—¿N-Norry…? —apenas logró pronunciar su nombre, como si buscara que él le respondiera… Pero ninguna palabra salió de los inertes labios de Norrington, ninguna.

Tan incrédula como temerosa, olvidándose de la presencia de su temible enemigo, el horrible recuerdo de la primera vez que Norrington había arriesgado su vida por él/ella, rompiéndosele el corazón al creerlo muerto.

—¿Norry…? —repitió incrédula e intentando caminar hacia él, pero le era casi imposible hacerlo, pues sentía como si sus pies estuvieran calzados con botas de hierro—. ¿Norry…?

Quiso arrodillarse ante él y tomarlo entre sus brazos para volverlo en sí, pero "Sangre Negra" se lo impidió atrapándola por el cuello y levantándola del suelo.

—¡Agh! ¡Su-suéltame, grandulón! —le exigió con apenas un hilo de voz mientras se sostenía del brazo de su atacante, quien no hizo otra cosa que burlarse de ella.

—Je, je, je… ¿Y perder mi oportunidad de hacerte mi mujer? Claro que no. Es una verdadera fortuna haberme encontrado otra vez con ustedes —achicó los ojos y habló con voz sibilante—. Tú y tu perro inglés morirán de una forma espantosa en mis manos… ¡¡ Ja, ja, ja!!

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

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Notas de una Bloguera Arrinconada:
                                                                  Fuerte este capi, ¿no? el próximo será peor.
                                                                  Hoy murió nuestro famoso boxeador el "Roña" o "Locomotora" Castro, quien fue campeón mundial  de boxeo en la categoría peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo el 12 de Agosto de 1994... Yo sólo escuché sobre él por su nombre y porque fue boxeador famoso, mi mamá, que fue seguidora fiel del boxeo, se acuerda del tremendo final por ganar el cinturón de campeón mundial. Últimamente se había dedicado a la beneficencia y a colaborar con los merenderos. Su historia llegó hasta aquí, una historia muy interesante. 
                                                                  ¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón si les dicen qué pueden conseguir en él porque si alguien lo visita por primera vez, no sabrá para qué sirve este blog! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!

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Gabriella Yu ദ്ദി(˵ •̀ ᴗ - ˵ ) ✧

                                      

                                                                                           

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