Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 46: Mentiroso, mentiroso

i

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII. 


Argumento: Jack y Jacky se separaron! ahora son 2! un hombre y una mujer! Doble problemas para todos! Lograrán cambiar sus destinos y el de los demás? Continuación de La Maldición del Anillo de la Calavera. James y Jacky pasan su primera noche juntos...¿pero será la última? ¡Tiene de todo!
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 384,335
Duración: 57 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2007-2009 (Iniciado el 31 de Octubre del 2007 y finalizado el 17 de Mayo del 2009)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

ÚLTIMA PARTE: LA TRAVESÍA FINAL DEL PERLA NEGRA

Capítulo 46: Mentiroso, mentiroso

Mientras el artista le daba los últimos toques al espectacular planisferio que había realizado en una de las paredes de la elegante oficina de Lord Cutler Beckett, éste último desenvainaba la hermosa espada que había fabricado el talentoso armero William Turner y que alguna vez le había pertenecido al comodoro Norrington.

—No hay nada como conocer la forma exacta del mundo, nuestro lugar y nuestro deber en él… ¿no lo cree así, señor Swann? —le dijo al antiguo gobernador de Port Royal, Weathervy Swann, quien se encontraba esposado y custodiado por dos soldados de casaca roja.

—Le aseguro que esto no es necesario —replicó el pobre padre de Elizabeth, refiriéndose a las esposas que aprisionaban sus muñecas, despojado de sus ropajes elegantes que llevara en tiempos mejores.

—Le hice venir aquí porque creí que le interesaría saber en dónde está tu hija… —le dijo Beckett con la fría tranquilidad que lo caracterizaba, haciendo caso omiso a las quejas de Swann.

—¿Qué es lo que sabe? —quiso saber, muy preocupado por la suerte de su hija, de quien no sabía nada desde que se habían separaron en el puerto.

—Recientemente la vieron en la isla Tortuga —comenzó a contarle Mercer, quien se encontraba en el otro extremo de la habitación, oteando tranquilamente a través de un dorado telescopio—. Se fue en compañía de los conocidos piratas Jack y Jacky Sparrow y otros fugitivos de la justicia…

—¡Ah! ¿La justicia? No lo creo —replicó con ironía el ex gobernador. A esas alturas estaba convencido de que el poder significaba mucho más que la justicia para Inglaterra.

—Incluyendo al anterior dueño de esta espada…; si no me equivoco —lo interrumpió el malvado Lord, envainando la espada con cierto disgusto para luego guardarla en una caja de madera que estaba sobre una mesita—. Nuestros barcos los persiguen. Se administrará la justicia con cañones, espadas y todo tipo de brutales piezas de metal despiadadamente afilados… —Aquello sonaba a una terrible y amenazadora advertencia—. A mí me parece desagradable siquiera contemplar el horror que enfrentaran todos a bordo… —se volvió para mirarlo.

Comprendiendo que aquello era una amenaza directa hacia su querida hija, Weathervy Swann suspiró derrotado.

—¿Qué quiere de mí? —preguntó finalmente.

—Su autoridad de gobernador, su influencia en Londres y su lealtad a la East Indian Trading Company, caballero —exigió, más que pidió.

—A usted, más bien —replicó mordazmente el enfurecido gobernador, pero conservando su temple de fino caballero.

Sin hacer caso a aquellas palabras, Lord Beckett se acercó a Swann, haciendo ostentación del poder que tenía sobre él.

—¿Lo libero, entonces?

Luego de observar detenidamente las esposas, el afligido prisionero tomó definitivamente una decisión.

—Sólo lo hago por mi hija… Le pido que haga lo que esté en sus manos para salvar su vida…

Y mientras Mercer lo liberaba de las esposas, el triunfante Beckett no perdió el tiempo para seguir burlándose de Swann y afirmar su posición.

—¿Lo ves, Mercer? Todo hombre tiene un precio que está dispuesto a aceptar, aun por aquello que espera no vender nunca… —comentó mientras caminaba hacia el planisferio bajo la rencorosa y apesadumbrada mirada de Weathervy Swann, quien se restregaba sus adoloridas muñecas recién liberadas.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Uno de los pasatiempos de los piratas y de la gente común, era un juego de dados que tenía varios nombres dependiendo de dónde o quienes lo jugaban: Liar's dice en inglés, Dudo en castellano y Dados Pirata para los piratas. Podían participar dos, tres, cuatro personas, quizás más, aunque con muchas se volvía lento. Cada una necesita cinco dados y un cubilete.

Al mismo tiempo, todos agitaban sus dados y los volcaban sobre la mesa, cuidando que quedaran ocultos con el cubilete para nadie pudiera ver qué números salieron. Con cautela y en secreto, cada jugador miraba qué números le tocaron. No sabía nada de los números de los demás.

Después empezaban las apuestas. El primer jugador decía un número del uno al seis y una cantidad. Por ejemplo, «dos cuatros». De esta manera estaba apostando que sobre la mesa había por lo menos dos dados que tienen el número cuatro, contando todos los demás dados, los suyos y los de los demás. ¿Pero cómo podía saberlo, si solamente veía sus propios dados? Ahí estaba la gracia del juego.

El siguiente jugador en la ronda tenía dos opciones: podía subir la apuesta o desconfiar de la apuesta anterior.

Para subir la apuesta tenía que elegir un número mayor o mantener el número pero aumentar la cantidad de dados. En nuestro ejemplo podría decir «Dos cincos» o bien «Seis cuatros».

Si decidía desconfiar, todos los jugadores levantaban sus cubiletes y revelaban los dados que tenían. Si la apuesta resultaba correcta y efectivamente se reunía la cantidad de dados indicada (o más), el que había desconfiado perdía. Si la apuesta no era correcta, perdía el que la había hecho.

Al que perdía se le retiraba un dado. Después se jugaba otra ronda con exactamente las mismas reglas. Cuando un jugador se quedaba sin dados ya no podía jugar más y se levantaba de la mesa; así se seguía hasta que solamente quedaba un jugador.

Una variante más estratégica y divertida consistía en que los unos cuenten como comodines. Si sobre la mesa había cinco cuatros y dos unos, entonces la apuesta «Seis cuatros» era correcta: los unos contaban como cuatros.

Y este juego era el que ahora jugaban los tripulantes del Holandés Errante.

Los dados cayeron sobre la cubierta, revelando así la fortuna de quien los había lanzado. Hacía rato que la tormenta había acabado y ahora el fantasmal navío se dejaba mecer tranquilamente por las olas de una noche sosegada. Tres miembros de la tripulación maldita, a cuál de ellos más monstruoso, se encontraban jugando a los dados pirata, apostando lo único que les pertenecía: sus años de servicio y sus almas…

—Apuesto… diez años —declaró uno de ellos una vez que los dados fueron cubiertos bajo los cubiletes.

—También diez años —apostó el otro.

—Es un trato… —dijo el tercero.

Entonces, cada uno de ellos espío bajo su cubilete, mirando sigilosamente sus propios dados para saber qué número apostarían.

—¡Cuatro cuatros! —propuso uno de ellos. Y así, cada uno comenzó apostar a su vez.

Tanto William Turner como su padre y otros miembros de la tripulación se encontraban observando detenidamente el desarrollo de aquel juego.

—¿Sabes cómo es? —le preguntó su padre.

—Lo entiendo, es un juego de engaños —contestó sin quitar la vista del juego—. Tu apuesta incluye todos los dados, no solamente los tuyos… ¿Qué están apostando?

—Lo único que tenemos: años de servicio… —le respondió sombríamente.

De repente, una idea muy arriesgada comenzó a nacer en la mente del audaz muchacho para poder averiguar en dónde estaba la llave que tanto buscaba, pero… ¿podría llevarla a cabo?

—¿A cualquiera de la tripulación se le puede retar? —preguntó.

—Sí, a cualquiera.

Era todo lo que él necesitaba saber.

—¡Yo reto a Devy Jones! —declaró de repente ante el asombro de todos los presentes.

"Bootstrap", preocupado, quiso replicarle, pero en ese momento comenzaron a escucharse el continuo golpeteo de la pata de crustáceo de Davy Jones, provocando, con cada paso que daba, un miedo aterrador a cada planta o animalito marino que vivían en las enmohecidas y húmedas paredes de los mamparos y el casco de la embarcación, ocultándose ante su vista.

Y así, ante la aterrada mirada de algunos y la burla de otros, el capitán Daby Jones hizo su aparición bajando lentamente por los escalones de la escalera que conducía a aquel lugar.

—Acepto el reto —declaró, pues había escuchado el reto.

Rápidamente los hombres de Jones acondicionaron una vieja y podrida mesa para los nuevos jugadores. Will se puso de pie en cuanto el capitán del Holandés Errante se acercó a él. Toda la tripulación se encontraba reunida ente semejante espectáculo tan pocas veces visto; nadie quería perderse el desenlace.

—¿Qué arriesgas? —preguntó el macabro y terrorífico comandante.

—Mi alma —fue la sorprendente respuesta de nuestro protagonista—. Una eternidad de esclavitud.

—¡No! —exclamó su padre, terriblemente preocupado. ¿Es que su hijo había perdido la cabeza? ¡Jamás podría ganarle a Davy Jones! ¿En qué estaba pensando?

—¿Contra qué? —siguió preguntando el desafiado luego de sonreír burlonamente.

—Quiero esto —contestó, sacando el lienzo de entre sus ropas, lanzándolo a la mesa.

Intrigado, Jones lo alzó con las pinzas y lo extendió ante sus ojos, asombrándose con lo que vio. Al sagaz muchacho no le pasó desapercibida aquella expresión, comprendiendo que Jack Sparrow le había dicho la verdad acerca del cofre y de la llave.

—¿Quién te dijo de la llave? —le preguntó alarmado el capitán.

—Eso no forma parte del juego, ¿verdad? —fue la dura réplica del joven, creyéndose muy seguro de sí mismo y sentándose en su asiento—. Si no quieres, no juegues —lo desafió.

Viéndose entre la espada y la pared, arriesgándose a que sus propios hombres lo tomaran como un cobarde ante el reto de un muchachuelo, Davy Jones decidió tomar asiento él también frente a la mesa de juego. Y, ante la expectativa de su joven retador, sacó la tan ansiada llave de entre los apéndices de su barba para volver a ocultarla otra vez. Un pequeño tentáculo había hecho todo ese trabajo y era el mismo que escondía la llave.

Y así, cada uno tomó su correspondiente cubilete con sus respectivos dados (Will los blancos y Jones los negros) y se dispusieron a iniciar el juego sacudiendo los dados en el interior de los vasos para colocarlos de golpe boca abajo sobre la mesa; pero grande fue la sorpresa de ambos cuando "Bootstrap Bill" Turner colocó de repente su propio cubilete sobre la mesa, entre medio de los otros dos, invitándose él mismo al juego.

—¡¿Qué haces?! —le reclamó furioso el capitán Davy Jones.

—Como él, voy a apostar. Igualo su apuesta —replicó con decisión el entrometido.

—¡No! —exclamó Will, alarmado—. No lo hagas…

"Bootstrap" notó el tono de advertencia en aquellas últimas palabras, comprendió que su hijo tenía un plan, pero ya era demasiado tarde, él tenía que jugar y trataría de ayudarlo en lo que pudiera.

—Ya está hecho… —le dijo con pesar para luego poner toda su atención en el juego, no debía fallar—. Yo decido: apuesto 3 dos. ¿Qué apuesta, capitán?

El aludido sonrió y declaró:

—Cuatro cuatros.

Will dirigió su vista a uno y a otro cubilete, consciente que estaba en sus manos la salvación de su prometida Elizabeth. Su corazón golpeaba con fuerza, estaba muy nervioso y tenía que pensar muy bien en su apuesta.

—Cuatro cincos… —dijo al fin.

Davy Jones miró a "Bootstrap", quien estaba sentado a su izquierda, deseoso de saber si éste apostaría o declaraba mentiroso a alguno de los dos.

—… Seis tres… —fueron sus nerviosas palabras.

El capitán del Holandés Errante rió de buena gana y le dio un vistazo a sus propios dados, levantando ligeramente el cubilete. Sus cinco dados negros mostraban cuatro dados de 5 y uno de 4.

—¡Apuesto siete cincos! —declaró satisfecho.

Preocupado, Will hizo lo propio y miró lo que tenía en sus dados blancos: tres de 5; uno de 2 y un dado de 1, que le valía como un comodín.

"Bootstrap Bill" Turner también miró sigilosamente sus dados rojos: tenía tres de 2 y dos de 3. Igualmente preocupado, dirigió su mirada a su hijo, quien se encontraba sentado a su derecha y le tocaba apostar o arriesgar.

—Ocho cincos —declaró finalmente el muchacho, arriesgando su alma al cruel Davy Jones.

Angustiado, su padre miró al capitán, quien no podía dejar de regodearse por su próxima y segura victoria.

—¡Ja, ja, ja! ¡Bienvenido al Holandés Errante, chico! —declaró Jones, por lo que "Bootstrap" se vio obligado a arriesgar su propia alma por su querido hijo.

—¡Doce cincos! —exclamó decidido, mirando desafiante a Davy Jones—. Doce cincos… —repitió—. Di "te miento" o apuesta más.

Will lo miró sorprendido, pues su padre estaba obligando a su propio capitán a perder.

—¡¿Y que me llamen mentiroso a mí también?! —exclamó furioso, comprendiendo las intenciones de su subordinado. Entonces, alzando el cubilete de "Bootstrap" para mirar los dados, se dio con que él no tenía ni un solo cinco, por lo tanto, su apuesta no tenía lógica alguna.

—¡"Bootstrap Bill", nos engañaste y vas a pasar una eternidad en esta nave! —le gritó.

Entonces se puso en pie, ya más calmado pero muy contrariado por el resultado, y miró a nuestro joven protagonista.

—Joven Turner —le dijo—, puede desembarcar cuando quiera... ¡la próxima vez que toquemos puerto! ¡Ja, ja, ja!

Y así, riéndose maliciosamente al igual que su brutal y mutante tripulación, se marchó de allí, dejando completamente solos a padre e hijo.

—¡Tonto! —se quejó Will a su cabizbajo padre—¿Por qué lo hiciste?

—Yo quería que ganaras. No podías perder… —confesó con tristeza.

—No se trataba de ganar o de perder, ¿entiendes?

"Bootstrap Bill" se le quedó mirando por unos instantes, asimilando sus palabras.

—¡La llave! —exclamó, sorprendido al comprender las verdaderas intenciones de su hijo—¡Sólo buscabas la llave! ¡Querías saber dónde estaba!

Más tarde, aquella misma noche, justo cuando casi toda la tripulación del Holandés Errante se encontraba descansando, William Turner y su padre subieron a la cubierta principal dispuestos a realizar el plan que habían tramado para robarle a llave a Davy Jones.

Con su hijo esperándolo en la escotilla, "Bootstrap Bill" Turner se acercó al timonel de turno, quien era un ser horriblemente mutado con una especie marina porque ya había perdido toda su humanidad. Tratando de parecer tranquilo y natural para no despertar sospechas.

—El capitán me envió a relevarte —le dijo, pero su compañero se le quedó mirando, dudando—. El capitán lo ordenó. Son sus órdenes —volvió a decir ésta vez con más énfasis, por lo que el timonel terminó por ceder y se fue.

Ya libre de caminar por la solitaria cubierta y con su padre vigilando para ponerlo sobre aviso por cualquier peligro, Will aprovechó para dirigirse hacia el camarote de Jones.

Bajo el chirrido de la puerta recién abierta, entró sigilosamente al extraño compartimiento principal, cuyas paredes húmedas y enmohecidas le daban al lugar una tétrica apariencia de abandono, iluminado por viejos y herrumbrados candelabros incrustados en las paredes. El olor de la humedad y la putrefacción era penetrante, la pesadez del ambiente era casi sofocante, los pocos muebles, incluyendo un globo terráqueo, eran de un apagado color pardo. Del techo colgaban todo tipo de líquenes y musgo. Pero a nada de eso le prestó demasiada atención, pues toda su atención estaba centrada frente a él, en donde se encontraba el capitán Davy Jones profundamente dormido sobre su fantasmal órgano. Conteniendo la respiración y con el corazón golpeándole furiosamente en el pecho, caminó lentamente en puntas de pie hasta llegar al lado de su enemigo, a quien miró detenidamente para cerciorarse de que éste estuviera bien dormido. Una vez que se hubiera asegurado de que no había peligro alguno, tomó una pluma de un tintero y una vara que estaban sobre el órgano e intentó levantar cuidadosamente con ellas algunos apéndices de la mandíbula que cubrían la llave que tanto buscaba. Por un momento Jones pareció querer despertarse, lo que paralizó a Will, pero viendo que éste continuaba dormido, volvió a intentarlo. Una vez que hubo levantado un par de tentáculos, logró divisar la llave en la profundidad de aquellas extremidades. Emocionado, colocó la vara en su boca e intentó alcanzar la llave con su mano libre, pero, desafortunadamente, uno de los tentáculos resbaló de la pluma y golpeó algunas teclas del órgano, provocando un horrible sonido que paralizó de miedo al muchacho y despertó brevemente a Davy Jones. Pero, para la buena estrella de nuestro protagonista, quiso que también el tentáculo activara una cajita musical de metal con la forma de corazón y con un rostro femenino grabado en la tapa, cuya dulce melodía volvió a sumir al adormilado capitán del Holandés Errante en un profundo sueño. Will, quien había cerrado los ojos con fuerza y contenido la respiración, los volvió a abrir y suspiró aliviado. Luego de dejar pasar unos segundos para asegurarse de que Davy Jones seguía profundamente dormido, sacó el lienzo enrollado que Jack le había entregado y lo intercambió por la llave, engañando al pequeño apéndice que la guardaba. Una vez conseguido su objetivo, se marchó de allí, dejando al capitán Davy Jones intensamente dormido bajo la dulce melodía de su cajita musical.

Ya en cubierta, se dirigió hacia el lugar en donde se encontraba su padre, quien estaba preparando un bote para su huída.

Colgándose la llave al cuello, se acercó a él un tanto triste y apesadumbrado. Ahora que por fin se encontraba con su padre, tenía que abandonarlo a semejante suerte.

—Toma, llévate esto también —le dijo "Bootstrap Bill" entregándole un pequeño objeto alargado luego de haberle proporcionado un bolso con algunos víveres—. Ahora rema hasta alcanzar tierra y quédate ahí —le aconsejó para luego agregar con tristeza—: …Siempre supe que moriría en el océano, pero nunca quise que compartieras mi destino…

Will examinó el pequeño objeto que su padre le había dado: era un pequeño y viejo cuchillo con su funda de cuero.

—Tú tampoco tenías por que elegir un destino así para ti —había cierto reproche en su voz.

—Te diría que hice lo que tenía que hacer cuando te abandoné para convertirme pirata, pero te mentiría al decir que no era lo que yo quería —le confesó su padre—. No me debes nada, Will, vete ya.

—Sabrán que me ayudaste —replicó preocupado.

—¡Ja, ja, ja! ¿Qué más pueden hacerme? —ironizó.

Pero el tierno y noble corazón del muchacho se negaba a dejar a su recién descubierto padre abandonado a su suerte a pesar de que éste lo había abandonado a él y a su madre para poder piratear, no era esa su naturaleza y estaba dispuesto a ayudarlo como fuera.

—A cambio de esto te hago una promesa —le dijo, colocando ante él el regalo de su padre—: Buscaré cómo liberarte de Jones. No descansaré hasta perforar su corazón con este puñal… No voy a abandonarte, lo prometo.

Aquellas sinceras palabras conmovieron profundamente a "Bootstrap Bill" Turner, y, mientras veía a su hijo marcharse de allí, rezó con toda su alma por que todo saliera le saliera bien.

Mientras Will se alejaba lentamente del Holandés Errante, remando a bordo del pequeño bote, pensaba que la mejor manera de saber cómo podía liberar a su padre del yugo de Davy Jones, era consultarle a Tía Dalma. Claro que su prioridad era conseguir la libertad de su amada Elizabeth, entregándole la llave a Jack Sparrow para que éste le diera la brújula que Beckett tanto quería. ¿Pero por qué el capitán Jack Sparrow querría obtener el corazón de Davy Jones? Eso lo averiguaría tarde o temprano.

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

SI QUIERES LEER LOS OTROS CAPÍTULOS DE ESTE FIC U OTROS,
PUEDES ENCONTRARLOS EN EL ÍNDICE DEL BLOG.


NOTA IMPORTANTE:
SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)
ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,
SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.
DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.
O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES

¡DALE CLIC A ESTA IMAGEN DE SAILOR MOON CUANDO
 LA VEAS AL FINAL DE UNA ENTRADA SOBRE ANIME O DRAMAS!

PARA VER MÁS CONTENIDO SOBRE ESTO, ENTRA AL ÍNDICE DEL BLOG.

¡Y NO LO OLVIDEN! SI ESTÁN AGRADECIDOS CON
LOS BUENOS MOMENTOS QUE LES DA ESTE BLOG...
DESACTIVEN ADBLOCK O...
¡¡¡DENLO A CONOCER CON TODO EL MUNDO!!! 😄
¡DISFRÙTENLO! 😁



Notas de una Bloguera Arrinconada:
                                                                  Hoy fuimos a la plaza para celebrar el Halloween, mañana subiré las fotos en esta entrada.
                                                                 ¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón si les dicen qué pueden conseguir en él porque si alguien lo visita por primera vez, no sabrá para qué sirve este blog! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!

Gracias por visitar el blog!
¡Cuídense y no olviden comentar!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella Yu ദ്ദി(˵ •̀ ᴗ - ˵ ) ✧

                                      

                                                                                                    

Comentarios

LAS ENTRADAS MÁS ARRINCONADAS DEL MES

Arrinconándonos con... Detective Conan ¡Otra vez!

Arrinconándonos con... One Piece

Arrinconándonos con... Doctor-X

Arrinconándonos con... Pokemon