Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 59: De Mal en Peor

(Esta imagen fue realizada con IA)

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturalespiratas fantasmales (Capitán BarbossaDavy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII


Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del 2006 y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 59: De Mal en Peor

Si Lord Cutler Beckett había imaginado que le sería muy fácil el atrapar al capitán Jack Sparrow gracias a la droga que le había suministrado con el brandy, descubrió muy pronto que había sacado conclusiones demasiado pronto, ya que el pirata estaba tan acostumbrado a los mareos provocados por el ron y la olas durante toda su vida de pirata, que el sentirse mareado no era algo que no podría manejar. Así que Jack lograba evadir cada uno de los intentos de apresarlo de Beckett con sus clásicos movimientos oscilantes.

El inglés estaba furioso y frustrado al comprobar que atrapar a aquella huidiza mujer le iba a resultar bastante difícil por más que la persiguiera por toda la habitación, puesto que la pirata siempre encontraba la forma de interponer cualquier cosa entre él y ella.

-…¿Q-qué es lo que pa-pasa, vie-viejo…? –se burló Jack al notar que su perseguidor se detenía completamente frustrado-… ¿N-no te resultó el pla-plan como lo pe-pensabas…? O-olvidaste algo mu-muy importante sobre mí, viejo…

-¿Y qué se me olvidó, eh?

Y abriendo sus brazos e inclinándose un poco de lado, el sagaz pirata declaró:

-…Que soy el Capitán Jack Sparrow… -Y para burlarse más de él, comenzó a cantarle mientras se contoneaba un poco:

-¡Ha que no me atraaaaapas¡Ha que no me atraaaaaapas!

Jack se encontraba parado adelante del sillón de un solo cuerpo en que Cutler Beckett había estado sentado antes. Éste bufó muy molesto por las impertinencias de la pirata, y sin decirle palabra alguna, se lanzó hacia ella con toda la rapidez que pudo, pero sólo consiguió estrellarse de lleno contra el sillón, pues Jack, rápidamente se había hecho a un lado para que eso ocurriera. Cutler, quien estaba todo desparramado sobre el caído sillón, se levantó hecho una furia y se abalanzó en contra de la pirata, pero ésta, movió la mesita ratona con el pie y Beckett se enredó con ella y cayó de bruces al suelo, ensuciando su fino traje con los sándwiches y el té, momento que el capitán Sparrow aprovechó para esconderse.

Sobándose la adolorida rodilla, Lord Beckett se levantó del suelo y sintió sorprenderse al notar que Jack Sparrow parecía haberse "evaporado" del cuarto, pues no podía verlo por ningún lado. Pero sabiendo que estaba todo bien cerrado, si o sí, el pirata tenía que estar escondido por allí. Entonces, Beckett miró con más atención cada rincón de la oficina hasta que descubrió que las botas de Sparrow se encontraban asomando bajo las largas cortinas de las ventanas. El inglés sonrió, era evidente que el capitán del "Perla Negra" se encontraba allí escondido. Lenta y sigilosamente, Lord Beckett se fue acercando hasta las cortinas y se detuvo en cuanto se encontró frente a ellas.

-Ése escondite es el más obvio de todos, capitana Sparrow¿acaso cree que logrará engañarme? –comentó sonriendo maliciosamente y corrió de golpe las cortinas, encontrándose únicamente con las botas.

Percatándose de que era una trampa, Beckett se dio media vuelta para tan solo recibir un fortísimo golpe en la cabeza que lo dejó sin sentido en el suelo. Jack, quien se había escondido en el cortinado de otro ventanal dejando sus botas como señuelo en la otra ventana, esperó a que Lord Beckett cayera en la trampa para poder dejarlo fuera de combate con un gran, fino y costoso jarrón chino. Parado endeblemente al lado de su desfallecido enemigo, dijo con satisfacción:

-…Sí…, creo que logré enga-engañarte...

Luego, se arrodilló ante el hombre desvanecido y procedió a quitarle el manojo de llaves que le abriría cualquier vía de escape. Una vez que la consiguió de la camisa de Beckett, Jack procedió a ponerse de pie, pero en cuanto lo hizo, sintió que todo se oscurecía alrededor mientras sentía que toda la habitación le daba vueltas y más vueltas. Completamente mareado y semi adormecido, la flamante representante del sexo débil, cayó de rodillas al suelo.

-… Cre-creo que tengo que apurarme… -dijo al darse cuenta que la droga comenzaba a actuar con más fuerza sobre su organismo. Si Jack quería seguir siendo "una mujer virgen", tendría que huir de allí, así tuviera que caminar como un zombi. Entonces, caminando costosamente de "cuatro patas", se dirigió penosamente hacia la puerta que daba al jardín. Cuando por fin logró colocar la llave en su lugar correspondiente (luego de haber intentado con varias llaves del manojo), abrió la puerta, pero con tan mala suerte, que un soldado que estaba allí de custodia, lo apuntó amenazadoramente con el fusil.

-¡D-de pie! –ordenó el nervioso soldado, quien no era otro que Murtogg, uno de los fusileros de la armada, compañero inseparable de Mullroy.

-¡U-usted no puede salir de aquí! –exclamó el otro, aún más nervioso que su compañero, quien respondía al nombre de Mullroy.

El capitán Sparrow, aún más mareado y confundido que antes, apenas pudo ponerse de pie, y un tanto tambaleante, dijo mientras levantaba su dedo índice:

-… N-no es de ca-caballeros permitir que se a-abuse de-de una fina da-dama… ¿No les pa-parece…?

Se miraron dubitativos. Sus órdenes fueron precisas: NO debían dejar que la mujer pirata escapase de allí.

-L-lo siento –dijo el más gordo de ellos-, pero nos ordenaron que no dejáramos salir a nadie de la oficina de Lord Beckett…, especialmente a usted.

-… ¡P-pero ése tipo quie-quiere sobrepasarse co-conmigo…! –exclamó un tanto impaciente.

Los dos soldados volvieron a mirarse, más confundidos que antes.

-Lo se-sentimos –dijo el más delgado mientras volvía a apuntarla con el fusil, no sin sentirse culpable-… Pero debemos seguir órdenes.

Al ver que aún titubeaban, Jack decidió apelar a sus dotes actorales y a su léxico persuasivo.

Y mientras unía sus manos en modo de súplica y ponía cara de cachorrita en problemas, sus oscuros ojos llenos de fingidas lágrimas de cocodrilo, dijo con voz temblorosa:

-¡Po-por favor¡Piensen en sus ma-madres¡E-en sus hermanas¡En sus no-novias! (si es que tienen) ¿Acaso a e-ellas les gustaría que unos fi-finos caballeros como us-ustedes permitieran que u-una inocente da-dama fue-fuera ul-ultrajada por un vil su-sujeto?... ¡Ayú-ayúdenme a huir¡Se-se los suplico…¡Por favor!

Totalmente impactados por aquellas sensibles palabras pronunciadas por una bella señorita, ambos soldados se quedaron como petrificados por unos segundos hasta que reaccionaron y se miraron a la cara asintiendo con la cabeza al mismo tiempo.

-¡Lo haremos! –dijeron.

Entonces, Murtogg la miró y dijo con tono decidido:

-La ayudaremos a salir de aquí, señorita.

Entonces, Jack Sparrow suspiró aliviado al poder encontrar al fin un poco de ayuda, pero debido al esfuerzo que había hecho para mantenerse en pie y hablar con tanta vehemencia, sintió que se le aflojaban las piernas y se le nublaba la vista otra vez.

Si no fuera porque la sostuvieron a tiempo, la pirata se hubiera estrellado contra el suelo. Preocupados por ella y asustados por lo que estaban a punto de hacer, los dos se dispusieron a sacar a la desvanecida joven de allí, pero en cuanto adelantaron un pie hacia la libertad, la inglesa, suave pero imperiosa voz de Lord Cutler Beckett se hizo escuchar detrás de ellos.

-¿Me pueden explicar qué es lo que están haciendo con mi prometida, caballeros?

Temblorosos y asustados, los dos soldados se volvieron hacia su jefe y Jack hizo un gesto de fastidio.

-¿…S-su prometida, señor? –repitió el obeso Mullroy, plenamente sorprendido.

-Así es –respondió Lord Beckett caminando hacia ellos mientras iba arreglándose la peluca, que gracias al golpe de Jack, se le había desacomodado-. Lamentablemente, debo admitirlo, mi prometida le tiene demasiada afición al brandy y… -pareció avergonzarse- es por lo que a veces no se comporta como una fina dama… Ahora se le ha dado por creerse pirata.

Murtogg y Mullroy se volvieron a mirar, consternados, entonces, Mullroy habló:

-¡Oh! No tiene porqué darnos más explicaciones, señor, lo entendemos perfectamente. Tenga a la señorita –decía mientras ambos la empujaban suavemente hacia los malvados brazos de Beckett, quien, sonriendo falsamente, la tomó por la cintura para sostenerla, ya que el efecto de la droga se había incrementado y ya no podía mantenerse en pie-. Realmente ella nos había hecho creer que era su prisionera y que usted quería… Bueno, digamos… Que usted quería "sobrepasarse" con ella.

-Sí –asintió Murtogg con su habitual cara de tonto-. Hasta pidió que la ayudáramos a salir de aquí.

-Cuando toma de más, siempre se le da por inventar historias… -explicaba Beckett mientras se dirigía hacia la puerta con un mareado Jack Sparrow en sus manos-. Creo que tendré que romper nuestro compromiso.

-No sea muy duro con ella, señor –comenzó a decir Murtogg-, yo tenía una prima que siempre le había gustado beber y…

-No se preocupen, no le haré daño ni la abandonaré –lo cortó rápidamente al ver que el cuento iba a ser bastante largo-. De lo que ustedes tienen que preocuparse es evitar que nadie entre ni salga de esta casa¿entendido? –Entonces, un pequeño destello de amenaza en sus ojos pareció asomar al decir:

-Y no quiero más errores, caballeros. ¿Entendido?

-¡¡Si, señor!! –asintieron rápidamente los dos al unísono mientras las puertas se cerraban ante ellos.

Luego de escuchar que echaban llave y corrían las cortinas, Mullroy le murmuró muy molesto a su compañero:

-¡No debimos haberle hecho caso a esa mujer, casi nos metimos en problemas por su culpa!

-¿Pero no te pareció que ella nos decía la verdad? Estaba muy afligida –replicó el otro mientras se reacomodaba el rifle al hombro.

.¡Bah! Son delirios de una ebria –replicó con desdén mientras hacía lo mismo que su compañero.

-Pero mi prima…

-¡A nadie le interesa saber lo de tu prima! –se quejó el otro, arto de tener que escuchar aquella historia una y otra vez cada vez que se daba el caso.

Y mientras aquellos dos discutían tonterías sin saber que la mujer les había dicho la verdad, Lord Cutler Beckett llevó a rastras a la pobre capitana del "Perla Negra", quien se debatía pobremente gracias a los efectos de la droga, y la lanzó encima del sillón largo de terciopelo rojo. La pirata quiso levantarse, pero su enemigo no se lo permitió echándose sobre ella mientras le sujetaba las muñecas sobre su cabeza.

-Dígame ahora, capitana, si es que acaso usted puede articular palabra alguna en este momento –se burló el ex cazador de piratas al ver a su prisionera completamente confundida.

-…Aho-ra… -apenas pudo decir, en un vano intento de desafiarlo, pues sentía que su mente se hundía cada vez más en un profundo pozo negro del que le costaba salir. Jack Sparrow ya no podía ordenar sus pensamientos, la realidad y la fantasía comenzaron a mezclarse en su mente y ya no podía razonar con claridad. Todo le parecía una pesadilla muy confusa.

-Fuerte como siempre, y testarudo –dijo Beckett mientras sonreía-. Espero que cuando seas toda una mujer no pierdas esas cualidades.

Luego, el despiadado hombre trató de besarla, pero inesperadamente la pirata le dio un soberano puntapié en la entrepierna que lo dejó tirado en el suelo aullando de dolor. Entonces, Jack aprovechó el momento para intentar huir, pero en cuanto colocó sus pies sobre el piso, cayó bruscamente al suelo. Desesperado, descubrió que ya podía caminar, las piernas le temblaban horrorosamente.

Pero como nuestro amado protagonista era un ser testarudo, mientras aún había salida, se dirigió penosamente a gastas hacia la puerta principal, pero cuando se encontraba en medio camino, Beckett la tomó por el tobillo y la arrastró hacia él colocándola boca arriba. Nuevamente se lanzó sobre ella, sujetándola fuertemente por las muñecas y manteniéndole las piernas separadas, le dijo muy enojado:

-Esto me lo vas a pagar, mujerzuela.

-… E-eunuco… -lo insultó débilmente su prisionera.

Completamente enfurecido por el abierto desafío de la pirata, comenzó a querer desvestirla, pero no le resultó nada fácil, ya que su prisionera no quería darse por vencida y le presentó una feroz y extenuante batalla, negándose plenamente a entregarle su femenino cuerpo.

Aunque la flamante capitana del "Perla Negra" no podía comparar su disminuida fuerza femenina con la de aquel hombre, aunque su mente seguía intentando navegar por los confusos pensamientos provocados por la droga suministrada por Beckett, Jack Sparrow logró mantener a raya a aquel despiadado y sátiro inglés en una confusa pelea a lo largo del alfombrado piso: ambos se revolcaron, rodaron, lucharon, dieron vueltas y más vueltas por todo el suelo. Hasta que Jack logró morderlo en la mano y arrebatarle la peluca. Pero, sin embargo, a pesar de la frenética resistencia presentada por la pirata, Cutler logró vencerla al fin con un buen golpe a la cara.

-Ya quédate quieta de una vez –le ordenó mientras su prisionera yacía debajo suyo, completamente aturdida por el golpe y la droga. Beckett aún sentía algo de repulsión el tener que tocar aquellos harapos inmundos de pirata.

Cuando por fin creyó que ella ya no se opondría más a su intento de ultraje, Lord Beckett, entusiasmado con la idea de verla desnuda e idiotizado por la maldición que lo había alcanzado, le abrió sin miramiento la camisa y se quedó boquiabierto con lo que vio.

-… Tanta belleza… Jamás me lo hubiera imaginado… -murmuró maravillado al ver sus senos.

Ya un poco más repuesto, Sparrow logró enfocar su vista hacia su enconado enemigo, y aunque se veía en serios aprietos, su elocuencia pudo más que su desesperación.

-… ¿T-te gustaron…? Son bonitos¿no…? Por eso sie-siempre me los miraba en el espe…jo…

Cutler Beckett lo miró muy enojado, sabía que Jack Sparrow se encontraba desesperadamente muerto de miedo, pero él…, o ella, jamás se lo demostraría.

-Te voy a enseñar quien va a mirarlos por el resto de tu vida –lo amenazó, y de inmediato acercó su boca a la de ella para besarla, pero la apartó de inmediato, un hedor insoportable salía de la boca de su prisionera.

-¡Puaaajjjj! –exclamó asqueado mientras se cubría la boca-. ¿Es que nunca te cuidaste el aliento?

-… No. Ni tampoco mi… aseo perso…nal… -le contestó con una risita de burla.

-Creo que antes de pasar nuestra "Noche de Bodas" juntos, primero tendrás que darte un baño para quitarte lo mugriento –propuso un tanto repelido.

Y mientras el capitán Sparrow suspiraba aliviado el haberse salvado de ser deshonrado gracias a su pestilencia característica, Beckett se levantó y se dirigió hacia la puerta principal con la intención de llamar a sus criados para que le prepararan un buen baño de agua caliente para su "prometida". No le agradaba ni pizca el tener que llevar a su dormitorio a una mujer pestilente.

Pero grande fue su sorpresa en cuanto abrió las albinas puertas y fue recibido con el cañón de un mosquete dirigido justo en plena cara.

-Dígame en dónde se encuentra Jack Sparrow, Coronel Beckett –le exigió el inesperado Comodoro Norrington, quien era el dueño del arma-, y más le vale que no le haya hecho daño alguno o pagará muy caro –su rostro estaba serio pero en su interior temblaba como una hoja a causa de su temor por el bienestar de Jacky.

James, Christian Jacobson y Billy, habían logrado ingresar sin problemas a la residencia de Beckett gracias a que los guardias que vigilaban el lugar eran soldados a las órdenes de Norrington, por lo tanto, no lo habían considerado su enemigo, dejándolo entrar bajo la excusa de que éste le traía un mensaje urgente del gobernador de Port Royal.

-¿Acaso me está amenazando, almirante Norrington? –replicó el impasible representante de la "East Inda Company".

-No soy almirante, soy comodoro, Lord Beckett –le corrigió molesto sin bajar el arma.

-Pues, yo no lo creo así –le dijo con una maléfica sonrisa-, su amigo acaba de entregarme a Jack Sparrow a cambio de que lo promoviera a usted al cargo de almirante.

-Le repito la pregunta, señor –insistió James ignorando las palabras de aquel sujeto y presionando con el mosquete-¿en dónde está Jack Sparrow?

Pero antes de que Cutler respondiera, una débil pero conocida voz se hizo escuchar con un ligero tono de reproche:

-… Capitán… Capitán Jack Sparrow… Así se dice…

-¡¡Jack!! –exclamó James al escucharlo y descubrirlo con la mirada tirado en el suelo detrás de un gran sillón y, apresuradamente le entregó el arma a un sorprendido doctor Jacobson y se dirigió hacia la pirata a toda velocidad para socorrerla.

Lord Cutler Beckett hizo un intento por moverse de donde estaba al ver que el comodoro había descuidado su vigilancia, pero el doctor no se lo permitió.

-No intente nada, caballero, o me veré obligado a utilizar una de las armas que más detesto –le amenazó apuntándole con el mosquete sin dudarlo por un segundo.

-Como usted lo desee –replicó sin inmutarse por tal predicamento, volviendo a alzar las manos.

Entonces, la mirada del doctor Christian Jacobson se hizo más intensa, más seria, casi siniestra.

-Ahora, quiero que me entregue el pergamino –le ordenó de repente con tono imperioso.

Mientras tanto, James Norrington, completamente afligido, se había arrodillado al lado de su infortunada pirata y la había tomado entre sus brazos.

-Jacky… -murmuró aterrado-¿estás bien¿N-no te… ultrajó¡Jacky!

Para el alivio de James, la desvanecida capitana del "Perla Negra" abrió sus ojos poco a poco y los dirigió hacia su salvador, entonces, dedicándole una bonita sonrisa y le dijo:.

-… M-mi caballo… Di-digo… Mi caballero… -murmuró sarcásticamente en un confuso y lento comentario.

-¡Jacky! –exclamó muy emocionado el oficial de la armada real mientras la abrazaba con todas sus fuerzas, feliz por encontrarla sana y salva comprobándolo con su manera irónica de responderle. Luego, la apartó un poco y notó lo desarreglada que estaba su camisa y procedió a cerrársela como buen caballero que era.

-¿Cómo se atreve a hacerte algo así? –murmuraba muy molesto mientras lo hacía.

-… Es-es que soy… muy-muy sexy… -le replicó divertido, aún bajo el efecto de la droga.

-Eso no lo dudo –le dijo mientras le sonreía entre lágrimas al notarla realmente bien.

-… ¿Q-qué le pasó a sus manos…? –le preguntó al notar turbiamente las feas heridas que tenía en las muñecas.

-El almirante Jacobson me ató para que no pudiera venir a ayudarte, Jacky, y como yo estaba desesperado por tu seguridad tuve que… -se calló cuando ella le tomó suavemente una de sus manos para poder mirarla con más detenimiento.

Vagamente, Jack pudo darse cuenta de lo que aquel hombre fastidioso había hecho por él, arriesgándose a romperse los huesos de las muñecas o a morir desangrado. No sabía si era el efecto de la droga, el efecto de la maldición o qué, pero ahora, aquel acartonado comodoro, le pareció alguien digno de besar.

Entonces, para sorpresa de James, la hermosa pirata acercó su rostro al de él, y cuando sus labios estabieron a punto de unirse, murmuró:

-… Usted ha hecho cosas realmente increíbles por mí… ¿T-tanto me ama…?

No lo dejó responder, ya que ella fusionó sus labios con los de él, besándolo apasionadamente. James sintió que estaba en el cielo, pero enseguida supo que algo no estaba bien.

-… ¿Q-qué te pasa? –apenas logró preguntarle entre sus ardientes besos, muy extrañado ante su efusión.

-…M-me drogaron… -le respondió mientras lo abrazaba con fuerza y lo obligaba a que no la soltara.

Apenas escuchó eso, Norrington, a duras penas, dejó de besarla y le dijo:

-Entonces, esto no es justo. Estás comportándote así en contra de tu voluntad.

-… ¿Y eso qué impo-porta…? –le replicó mientras lograba sentarse y lo tomaba por la solapa de la casaca azul militar y lo obligaba una vez más a aproximar su rostro al suyo-… De-deberías aprovecharlo… Gracias a esa maravillosa droga no siento aversión al besarte…

Y en cuanto terminó de decir esto, la descarada pirata tomó al oficial por los hombros y lo lanzó hacia su regazo sin darle a éste tiempo para reaccionar. Tomado por sorpresa, tendido boca arriba, James la miraba con los ojos bien abiertos.

-… Usted no sabe con quién se ha metido, co-comodoro… -le dijo ésta con una maliciosa sonrisa.

-¿C-con el capitán Jack Sparrow? –aventuró a decir un tanto nervioso.

-… C-con la capitana Jacky Sparrow, comodoro… -corrigió con un brillo especial en sus oscuros ojos.

Pero antes de que James Norrington replicara, Jacky Sparrow volvió a besarlo desenfrenadamente, a lo que su "acosado" oficial no pudo oponer resistencia ante su avasalladora personalidad.

Mientras, muy asombrado por lo que veían sus ojos, Lord Cutler Beckett sacaba el pergamino del cajón en donde lo había guardado y se lo entregaba al doctor Jacobson, Billy se encontraba apoyado en la pared al lado de la puerta de entrada, quien también miraba a aquella extraña pareja entre divertido y avergonzado. Nadie se había percatado que una persona muy peligrosa había entrado a la casa dispuesto a vengar su orgullo herido: el almirante George (Isabel) Jacobson.

-No puedo creer que mi querido tío y mi querido amigo me hayan traicionado por un sucio y pervertido pirata de mala muerte –fue la inesperada declaración de éste mientras los apuntaba a todos con su mosquete desde el umbral de la puerta. Su rostro demostraba toda la ira y frustración que sentía.

Mientras todos lo miraban sorprendidos y asustados, el aterrorizado niño fue a refugiarse rápidamente tras Jack y James, quienes aún se encontraban mirando muy perplejos al oficial de alto cargo.

George dirigió su vista de halcón hacia su tío, quien aún se encontraba en el escritorio junto a Beckett. Ambos se miraron con tozudez, tratando de defender sus propios principios y actos.

-No sé qué pensar de ti, tío, pero lo que sé es que… ¡me traicionaste y jamás te lo voy a perdonar!

-George, yo… -comenzó a decir Norrington mientras se ponía en pie.

-¡¡Cierra la boca!! –le gritó enfurecido el aludido, sin mirarlo siquiera, pues sus ojos aún estaban sobre su tío-. No quiero tener que escuchar excusas tontas, prefiero creer que ustedes dos actuaron bajo la influencia de la maldición y no por "amor" a ese estúpido pirata.

-… C-creo que está un poquito mo-molesto… -murmuró Jack, y luego miró hacia Norrington y le dijo-… T-te dije que era gay…

Sin darles tiempo a reaccionar, Jacobson lanzó furioso un cuchillo hacia donde se encontraba el pirata, que fue a clavarse justo al lado de su mano. Jack Sparrow se quedó mirando el cuchillo con los ojos completamente desorbitados por la desagradable sorpresa. Luego, como estaba drogado y no tenía pelos en la lengua, se burló mientras le dedicaba una media sonrisa:

-… Fa-falláste…

Si no fuera porque James se colocó rápidamente delante de Jack, el almirante Jacobson le hubiera pegado un tiro en la cabeza al insolente pirata.

-¡Quítate! –le ordenó George, aún apuntándolos con el arma.

-¡No! –se negó el comodoro-. ¡De nada valdrá que le dispares, sabes que no puedes matarlo, además, los guardias que vigilan éste lugar escucharan el disparo y entrarán a la casa!

-¡No me importa! –exclamó cegado por la furia-. ¡Yo soy el almirante George Jacobson y me deben obediencia como usted me la debe a mí¡Quítese de allí, se lo ordeno!

-¡No lo haré! –esta vez, James estaba decidido, ya no había lugar a las dudas. Él había elegido el amor antes que el deber-. ¡Defenderé a Jacky aunque sea lo último que haga!

Tanto Isabel como Jack se quedaron completamente sorprendidos, pues sabían que Norrington hablaba muy en serio esta vez.

"¡Wow! –pensaba la atolondrada pirata sin poder evitar sentirse orgulloso-¡realmente lo traigo loco!".

Entonces, George decidió lo más difícil para ella: sacarse de encima al estorbo de James Norrington para poder eliminar al pirata que había asesinado a su familia. Traicionaría su propio corazón por su vengativa causa, aún si eso significara verse como la persona más ruin de todas. Aún si eso significara la muerte de la persona que más había amado en secreto.

-Si ésa es su decisión final –dijo mientras desenfundaba su espada-, saque su espada y póngase en guardia, comodoro James Norrington. Veremos que tanto ama a esa falsa mujer.

Billy y Jack miraron muy sorprendidos hacia el oficial al mando de la armada de Port Royal, quien se encontraba totalmente petrificado y pálido como un muerto ante tal desagradable propuesta, pues sabía que combatir en contra de Isabel, la que antes había sido su mejor amiga, significaba una muerte segura. George siempre había sido su mejor amigo¿por qué ahora tenían que combatir a muerte? No lograba entender la ira ciega que nublaba la mente y el corazón de su entrañable amigo. Pero ya había tomado una decisión, amaba a Jacky y haría todo lo posible por defenderla de cualquier injusticia.

-Acepto tu irracional desafío, amigo mío –dijo mientras sacaba de su vaina el precioso sable que William Turner había fabricado para cuando lo ascendieron al puesto de comodoro.

-¡No¡No lo hagas, Norry! –pidió Sparrow apresuradamente mientras se prendía de su larga casaca azul para evitar que se fuera de su lado. Aunque no quería admitirlo, el pirata no deseaba volver a sentir otra vez aquel desagradable sentimiento de culpa cuando creyó muerto a James cuando el cruel y temido pirata Bart "Sangre Negra" Morgan los había atacado. ¡Su Norry había hecho tantas cosas por él y él siempre lo había utilizado a su antojo que se sentiría muy mal si lo perdía otra vez por culpa suya!

-Me desafió, debo ir –le dijo James mientras la miraba con una mezcla de entereza y ternura.

-¡Pero te matará! –le replicó desesperado. Increíblemente, la poderosa droga no pudo evitar que pudiera volver a hablar con claridad.

Entonces, Norrington, ignorando sus súplicas, miró hacia su ex amigo y murmuró con un dejo de triste resignación:

-Si debo dar la vida por la persona que amo, con gusto lo haré –Y dio un paso hacia adelante, muy seguro esta vez con su decisión- Es hora de que haga las cosas bien. Si muero, quedarás libre para convertirte nuevamente en quien antes eras realmente.

-¡¡No!! –se negó Jacky a soltar su casaca, pero su dueño se la sacó y la capitana cayó al suelo con ella.

Y mientras lo miraba marcharse rumbo a una muerte segura en manos de quien una vez había sido su mejor amigo, Jack Sparrow no podía tolerar aquella angustia que comenzaba a oprimirle el alma y el corazón con una fuerza insoportable. No quería que Norry, su Norry muriera sin antes poder aprovecharlo al máximo, sin antes haberse divertido con él, sin antes haberlo fastidiado todo lo posible, sin antes haberle dicho que a pesar de todos sus defectos, él era un hombre muy especial. Que hasta podría llegar a amarlo de verdad.

Luchando contra su orgullo y egoísmo, la versión femenina de Jack Sparrow decidió sacrificarse por aquel "fino caballero inglés", y ordenando sus confusas ideas a causa de la droga, pudo hacer acopio de su fuerza interior y logró pensar en un plan, un plan desesperado para salvar a su eterno enamorado:

"Es hora de que yo haga las cosas bien" –pensó con decisión.

-… ¡U-un momento…! –exclamó llamando la atención de todos mientras se levantaba penosamente del suelo con la casaca entre sus manos, y con su característico balanceo de borracho (ahora mucho más acentuado gracias a la droga que había ingerido) se colocó delante del sorprendido comodoro Norrington-… T-tengo una atractiva pro-propuesta qué hacerle, almirante Jacobson… ¡I-imposible de ser rechazada…!

Muy molesto por la interrupción de su ajuste de cuentas, George sacó nuevamente su mosquete y le apuntó directamente a la cara.

-¿De qué propuesta me habla? Digalo ya si no quiere que le haga un hoyo en la cabeza.

Entonces, el capitán Sparrow carraspeó un poco dándose aires de importancia antes de seguir hablando. Ahora era el momento indicado para devolverle a Norry todo lo que él había hecho por su ingrata persona todos aquellos meses pasados.

-… Si de alguna forma le he hecho daño a su fina señoría, créame que lo siento mucho… -aquí hizo un gracioso gesto de "inocente palomita"-. Pero creo que lo me-mejor sería que usted deje en paz a estos finos caballeros, ya que ellos solamente actuaron bajo la influencia del hechizo de este espectacular cu-cuerpo sexy… -dijo mientras contorneaba su figura con sus manos. Isabel, fastidiada, miró hacia otro lado-… L-le propongo que usted me ayude a romper la "Maldición del Anillo de la Calavera" para que yo pueda volver a ser el hombre apuesto que era a-antes…

-¿Y qué gano yo con eso?

-… Q-que No-Norry y su tío dejen de actuar como idiotas, y… -lo miró de reojo-, le daré mi vida a cambio de su perdón… ¿Q-qué le parece…?

-¡Jacky¡No! –se negó James apenas escuchó esto último, pero Jack hizo un además de fastidio con su mano y se alejó de él para acercarse al dubitativo almirante.

-… ¿Y¿Qué o-opina…¿Acepta el trato?

Luego de pensarlo unos cuantos segundos, George respondió duramente mientras lo apuntaba con el arma con más ahínco que antes:

-¿Acaso usted cree que soy un estúpido¡No confío en la palabra de un sucio pirata como usted¡Nunca haría tratos con un asesino!

Una vez más, Jack no sabía a qué se refería con lo de "asesino", pero no iba a permitir que éste le hiciera daño a su Norry, e insistió con el plan.

-… Va-vamos, almirante Jacobson¿qué puede perder…¿O acaso quiere que cualquier sujeto se aproveche de mi "virginidad" logrando que su querido tío y su amigo Norrington enloquezcan sin remedio…? –mientras decía todo esto, se le iba acercando cada vez más y más, haciéndolo retroceder un poco por su apestoso pero atractivo aliento a ron.

Isabel tragó saliva, sabía que aquel traicionero pirata hablaba con la verdad, además¿qué podía perder en ayudarlo a romper el hechizo? Estaba claro que James no quería aceptar la promoción de almirante, así que ya no valía la pena entregar al pirata al odioso de Beckett.

-Está bien –se decidió al fin-. Acepto tu propuesta. Pero no olvides que tienes que morir en mis manos una vez que te hayas convertido en hombre¿bien? Ten por seguro que estaré vigilándote muy de cerca para evitar alguna treta tuya.

-… Gracias, gracias… -le agradeció con un apresurado apretón de manos para luego darse media vuelta y abrir los brazos con una radiante sonrisa en el rostro, mirando hacia un consternado James Norrington.

-… ¿L-lo ves…? Ya no te-tendrás que pelear con tu mejor amigo por mi cu-culpa…

-Jacky… -murmuró el oficial mientras bajaba la espada. Aunque quizás lo de entregar su vida era una patraña, James estaba seguro de que por fin, la atolondrada pirata había hecho todo eso por él. Por fin, había logrado conquistar del todo su corazón.

Aunque ninguno de los dos había confesado en ese momento que se amaban enormemente, ya sea por la maldición o no, el quedarse mirando a los ojos en completo silencio era suficiente como para conocer los sentimientos de amor que se profesaban mutuamente. Quizás, si tenían suerte, ambos podrían huir juntos hacia lugares en que nadie los conociera e iniciar allí una nueva vida juntos. Libres de toda clase de ataduras.

Pero entonces, algo horrible pasó enturbiando aquella romántica escena, algo que nadie se lo hubiera imaginado en aquel momento, algo que hizo triza toda luz de esperanza en un santiamén: un disparo.

El ruido del mosquete fue ensordecedor, el aullido del disparo hizo eco por toda la habitación dejando a todos completamente paralizados por el miedo y la sorpresa, entonces, cuando ya todos pudieron ordenar sus mentes ante semejante sobresalto, se dieron cuenta de la magnitud de la gravedad que habían tomado las cosas.

-¡Tío! –exclamó Isabel atónita al ver a su tío Christian con un mosquete humeante en su mano. Era él quien había efectuado el tiro. Su conocida expresión de tranquilidad había desaparecido de su rostro a cambio de una expresión completamente endemoniada- ¿P-pero qué te pasó?

Entonces, aquel que había sido un afable médico habló, pero su voz ya no era la de antaño, sino una voz cruel y malvada, muy conocida por Jack Sparrow:

-Todos los rivales de mi amo, deben morir –fue su terrible sentencia.

-¡No! –exclamó Jack al darse cuenta de inmediato a lo que se refería el poseído doctor. Entonces, asustado, dirigió su vista hacia James Norrington y vio con horror cómo el elegante chaleco alvino del oficial comenzaba a teñirse con el color rojo de la sangre.

Totalmente confundido y consternado, James llevó su mano hacia su pecho y tocó su propia sangre. La bala lo había atravesado impactándose contra la pared. Entonces, dirigió su vista hacia la pirata y murmuró a modo de despedida:

-… Jacky, yo… siempre te he amado… desde la primera vez que t-te vi… y… voy… a extra-ñarte… mu-mucho… -y cayó pesadamente al suelo, muerto.

-¡¡NO!! –exclamó la hermosa pirata, incrédula ante semejante fatalidad inesperada¡justo cuando ambos habían aclarado sus sentimientos!, y entonces se lanzó hacia su amado con la intención de abrazarlo, pero de repente, algo enorme rompió el techo de esa parte de la residencia y lo capturó, evitando así que se reuniera con el moribundo oficial.

-¡¡NORRYYY¡¡NNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOO!! –gritaba desesperadamente la capitana del "Perla Negra" al verse alejada de su fastidioso enamorado. El gigantesco cíclope también alzó al poseído doctor Jacobson, quien llevaba el pergamino dorado firmado bajo el nombre de "Abdul", y se los llevó, desapareciendo entre la negrura de la noche.

Y mientras Beckett miraba el estropeado techo con perplejidad, Isabel permanecía de pie en estado de shock y Billy trataba de revivir al James sacudiéndolo desesperadamente entre sollozos, Will Turner, Nefud Yidda, Al Sha'ab y Kasar, quienes estaban camino a casa de Lord Beckett, miraban estupefactos cómo un grupo de cíclopes gigantes destruían Port Royal con sus grandes mazos de madera.

-Esto se ha puesto muy entretenido… -fue lo único que dijo el capitán Barbossa mientras miraba con su catalejo toda aquella destrucción sin sentido.

-Will… Padre… -murmuró Elizabeth completamente afligida e impotente mientras se aferraba con fuerza a la balaustrada del "Perla Negra".

Mientras toda la tripulación de la nave pirata veían con suma preocupación todo lo que estaba ocurriendo, tía Dalma era la única que se mantenía serena, con los brazos cruzados, pensaba seriamente en la mejor manera de salir de semejante situación.

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

SI QUIERES LEER LOS OTROS CAPÍTULOS DE ESTE FIC U OTROS,
PUEDES ENCONTRARLOS EN EL ÍNDICE DEL BLOG.


NOTA IMPORTANTE:
SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)
ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,
SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.
DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.
O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES

SI HAY ALGÚN ERROR DE EDICIÓN O SUBIDA DE LOS VIDEOS, POR FAVOR,
HÁGANMELO SABER, ASÍ PUEDO CORREGIRLO. ¡GRACIAS!


PARA VER MÁS CONTENIDO SOBRE ESTO, ENTRA AL ÍNDICE DEL BLOG.

¡Y NO LO OLVIDEN! SI ESTÁN AGRADECIDOS CON
LOS BUENOS MOMENTOS QUE LES DA ESTE BLOG...
DESACTIVEN ADBLOCK O...
¡¡¡DENLO A CONOCER CON TODO EL MUNDO!!! 😄
¡DISFRÙTENLO! 😁



Notas de una Bloguera Arrinconada:
¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!
Gracias por visitar el blog!
¡Cuídense y no olviden comentar!
Sayounara Bye Bye!

                                      

                                                                                                                

Comentarios

LAS ENTRADAS MÁS ARRINCONADAS DEL MES

Arrinconándonos con... One Piece

Arrinconándonos con... Naruto

Arrinconándonos con... Ranma ½

Se sufre porque se juega mal