Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 21: Dos Polizones
(Esta imagen fue realizada con IA)
Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII.
Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del mismo año y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!
QUINTA PARTE¿CÓMO ROMPER LA MALDICIÓN?
Capítulo 21: Dos Polizones
Después de que Jack lanzara al agua a Barbossa con mono y todo, para vengarse de la humillación que le había hecho pasar frente a su tripulación, y antes de que terminara de hundirse aquel maldito barco árabe, pidió a su gente una lancha para regresar a su amado navío "Perla Negra". Gibbs y Cotton (con el loro, por supuesto) fueron por él, y mientras regresaban, vieron con sorpresa que un navío militar se encontraba ya muy cerca de ellos.
-¡Maldición! –Se quejó Gibbs mientras se apresuraba a remar con más energía-. Con todo este problema no nos dimos cuenta de ellos, no tendremos tiempo de escapar¡van a atraparnos!
Jack nada dijo, pero miraba hacia aquel navío militar con gran preocupación. Pensó que seguramente era de Port Royal y venía a capturar a los piratas árabes, pero como éstos ya no existían, los atraparían a ellos a cambio. Realmente tenía muy mala suerte durante esa semana.
-Esto no podría ponerse peor… -murmuró un tanto agotado, ya hacía varios días que no podía darse un merecido descanso, tantas idas y venidas lo estaban dejando sin energías.
Una vez que estuvieron a bordo, su capitán ordenó que prepararan una rápida huída, pero también que se prepararan para un posible ataque. A Sparrow no le gustaba mucho las batallas, ya que eso suponía desgracias innecesarias sobre su barco y su gente, por lo tanto, siempre prefería huir o arreglar una tregua, sobre todo si su propio cuello era el que corría peligro.
Pero esta vez parecía que no podrían escapar, ya que el navío de la milicia naval prácticamente estaba sobre ellos, la batalla era inminente.
-¿Qué haremos, Jack? –preguntó Gibbs muy preocupado, mirando a su capitán con cierta esperanza.
El capitán Jack Sparrow se mantuvo en silencio mientras tomaba cariñosamente con sus manos el timón de su preciada nave.
-Vamos a escaparnos, señor Gibbs –fue la ya esperada respuesta.
-Pero señor –objetó su segundo al mando-, ya están demasiado cerca, si intentamos escapar van a cañonearnos.
El aludido se volvió para mirarlo con una resplandeciente y pícara sonrisa en su rostro, dando a entender que se le había acabado de ocurrir una brillante idea. Casi todos los miembros de su tripulación se acercaron para escuchar sus siguientes palabras, esperanzados.
-Señor Gibbs –comenzó y todos se pusieron atentos-¿tenemos aún los fuegos artificiales que embarcamos en China la última vez que estuvimos allí?
-¡Sí señor! –asintió este con emoción al adivinar las intenciones de su capitán.
-¡Pues vayan por ellos¡Vamos a darles el susto de su vida a esos "caballeros" de la armada! –exclamó animadamente.
Mientras Gibbs ordenaba a un grupo de hombres que trajeran lo que pedía su capitán, en el navío militar se estaban decidiendo cosas muy importantes.
-¿Qué hará, Comodoro Norrington? –le preguntó seriamente Will mirándolo directo a los ojos-. Los bandidos árabes fueron acabados por la tripulación de Jack Sparrow¿qué piensa hacer ahora¿Pelear contra ellos? Ya sabe que ahora él es una mujer, ni siquiera puede llamarse por su nombre, si lo detiene no tendrá nada en su contra, pues ahora es otra persona.
El aludido nada dijo, pero sabía de seguro que tenía que dejar escapar a su enemigo para encontrar la piedra que buscaba, ya que el dueño de dicha piedra, lo estaba buscando a él. Pero, sobre todo, él mismo tenía que viajar con Jack Sparrow si era posible, claro que tenía que estar con él…, con ella… Inmediatamente el Comodoro sacudió la cabeza tratando de ahuyentar eso último, lo único que importaba era la piedra y su título de Almirante, nada más, además, aquella hermosa mujer seguía siendo el odioso de Jack Sparrow después de todo.
-¿Qué hará, mi señor? –preguntó el joven que estaba como segundo al mando en la nave.
James Norrington lo miró, ya había tomado una decisión. Y bajo la mirada inquisitiva de Elizabeth y Will, el Comodoro se dirigió hacia su segundo al mando y le comunicó la siguiente orden:
-Dé la orden de marcharse.
William y Elizabeth suspiraron aliviados al escucharlo, no así el joven oficial, quien no dudó en protestar.
-¡Pero señor¡Son piratas¡Debemos detenerlos!
-Nosotros vinimos para atrapar bandidos árabes –replicó Norrington con voz imperante-, no a pelear contra unos miserables piratas.
-¡Pero señor!
-¡Cállese! Ahora nuestra prioridad es volver a Port Royal y ayudar a sus habitantes como podamos. ¿Entendido?
El muchacho tardó unos segundos en responder, pero lo hizo.
-¡Sí mi señor! Daré de inmediato la orden de retirada. –Y se fue directo a cumplir con su orden.
Entonces, al ver que por fin se marchaba aquella molestia, el Comodoro se volvió hacia la pareja y les dijo:
-Ustedes abandonarán este navío y se marcharán junto a sus "amigos"¿no es así?
-Así es –asintió Will.
-Entonces no hay nada más qué decir. Ustedes mismos se buscan los problemas.
Y haciendo caso omiso a sus palabras, Will y Elizabeth se sintieron aliviados porque las cosas parecían haber salido bien, sólo les cabía ayudar a Jack y romper la maldición que lo aquejaba.
Mientras tanto, en el "Perla Negra", Jack había ordenado a sus hombres preparar los fuegos artificiales para dispararlos sobre la nave militar para armar una tremenda batahola en la cubierta enemiga y así aprovechar y darse a la fuga.
Y cuando estaba a punto de encender la mecha que provocaría todo el alboroto, de pronto escuchó una voz muy familiar desde el barco que iba a atacar.
-¡¡JACK¡¡SOY WILLIAM TURNER¡¡VINIMOS A AYUDARTEEE¡¿ESTÁS BIEEENNN?!
-¡No enciendan las mechas! –les advirtió apresuradamente su capitán moviendo frenéticamente las manos a su sorprendida tripulación apenas lo había escuchado, e inmediatamente se dirigió hacia la barandilla más próxima que daba hacia el navío militar.
-¡¡WILL!! –exclamó-¡POR FIN LLEGARON¡PERO DEBO DECIRLES QUE MUY TARDE¡MI GENTE ME RESCATÓ!
-¡VAMOS A SUBIR A BORDO, JACK¡NOS VAMOS CONTIGOOO!
"Seguramente para poder seguir burlándose de mí…" –pensó el pirata de mala gana.
-¡SUBAN ENTONCES¡NOS VAMOS ENSEGUIDA! –les dijo.
A todo esto, la tripulación del "Perla Negra" miraba con recelo a la tripulación oficial del "Ejecutor", y estos, igualmente sentían lo mismo por ellos. Pero parecía que no iba a haber ningún tipo de represalia por parte de los sirvientes de la corona inglesa, por lo tanto, podían estar un poco aliviados al respecto.
Mientras el Comodoro James Norrington daba la orden de acercar en un bote a Will y a Elizabeth hasta el "Perla" y daba unas últimas ordenes a sus soldados, ninguno se dio cuenta de que Barbossa había subido, no sin algunas complicaciones pero ayudado así por su mono "Jack", al barco pirata dispuesto a darle su merecido a Jack Sparrow por haberlo lanzado al agua.
Una vez que los dos jóvenes estuvieron a bordo del "Perla Negra" y fueron recibidos por su capitán y toda la tripulación, ambas embarcaciones procedieron a separarse y a seguir rumbos diferentes, completamente tranquilizados por el hecho que no habría ninguna conmoción, pero de pronto, algo inesperado sucedió dejando a todos atónitos.
¡¡BOOOMMM¡¡ZZZAAAASSSS¡¡KRAAASSSSHH!!
Torpemente, uno de los hombres de Jack, el flacucho Ragetti, el más tonto para ser más exactos, había encendido sin querer una de las mechas de un grupo de cañitas voladoras (una especie de bengala corta y finita con una varita larga en uno de sus extremos), y habían impactado justo cerca de las municiones del "Ejecutor", provocando una gran conmoción sobre la cubierta de aquel navío militar.
Mientras Jack comenzaba a contorsionarse un poco haciendo muecas con la cara cada vez que veía una explosión sobre el navío inglés provocado por la cañita lanzada inocentemente por uno de sus hombres. Will, Elizabeth, Gibbs y todos lo demás, rezaban porque Norrington no quisiera dar la orden de dar la media vuelta y tomar represalias, cosa que no ocurrió para el alivio de todos.
Una vez que el navío militar, el "executor", sólo fuera un puntito negro sobre el horizonte, todos sobre el "Perla Negra" se sintieron más tranquilos y ya podían entregarse al descanso, sobre todo el capitán Jack Sparrow, que bien merecido se lo tenía por todo lo que le había ocurrido en todos esos días.
-¿Qué vamos a hacer con él? –le preguntó Gibbs a su capitán mientras meneaba la cabeza apuntando hacia el apresado Henry McKinley, quien estaba a punto de perder otra vez lo estribos.
El pirata le dirigió una mirada despectiva al prisionero y luego dijo mientras alzaba sus hombros en un gesto de desinterés:
-En cuanto nos topemos con alguna isla, lo dejaremos allí.
-¡Voy a matarte maldita mujerzuela! –gritó histérico el condenado, dejando a Elizabeth y a Will bastante sorprendidos por aquella sentencia, pero Jack le sacó la lengua a modo de respuesta para luego acercarse a Gibbs y decirle:
-Manda a alguien para que me quite estas cadenas, ve si el muchacho quiere hacerlo- dijo refiriéndose a William Turner.
Su segundo al mando asintió con la cabeza y se marchó.
En cuando el capitán (capitana) del "Perla" le hubo aclarado a Will y a Elizabeth que nada malo le había sucedido en el barco árabe, procedió a retirarse a su camarote para poder descansar al fin, pero desagradable fue su sorpresa al darse con que su ex compañero de pillaje encontraba allí.
-¡Barbossa¿Qué haces aquí? Te pensaba hundido en el fondo del mar junto al navío árabe. –Dijo Jack.
-No –respondió tranquilamente mientras se retrepaba en su asiento-, tú bien sabes que un capitán siempre debe estar con barco.
-Creí que habíamos aclarado que yo soy el capitán de este "navío". –Protestó mientras se cruzaba de brazos un tanto molesto.
Hector Barbossa esbozó una maliciosa sonrisa y se levantó para dirigirse cómodamente hacia su interlocutora.
-Pensé que habíamos quedado con que yo sería el capitán y tú mi chica…
Sparrow revoleó los ojos con cierto disgusto, ya estaba realmente harto de que lo estén hostigando cada dos por tres.
-Mira –dijo-, una y un millón de veces le he dicho a mis pretendientes que no quiero saber nada de ellos, y para ti va lo mismo. No eres mi tipo y no me gusta tu mascota peluda.
-¡¡Iiiih¡iih! –protestó el aludido al sentirse rechazado.
-¿Y cuál es tu tipo de hombre? –preguntó Barbossa mientras lo tomaba bruscamente de la cintura, dispuesto a seguir con sus pretensiones lascivas.
Pero justo cuando Jack estaba a punto de hacerse respetar, llegaron Will y Elizabeth y se encontraron con aquella escena totalmente desagradable.
-¡Barbossa¿Tú aquí¡Pensé que había muerto! –exclamó el muchacho mientras sacaba su espada dispuesto a pelear valientemente-. ¡Deja a Jack tranquilo y ven a pelear!
-¡Encantado! –aceptó el aludido que para poder sacar su espada soltó a su presa haciendo que esta cayera de cola al suelo.
-¡Joven Turner! –advirtió Gibbs, quien había llegado apresuradamente hasta allí al haberlo escuchado gritar-, Barbossa vino con nosotros para ayudarnos a rescatar a nuestro capitán.
-¡¿Qué?! –se sorprendió él al igual que Elizabeth.
-Así es –replicó triunfante el maligno pirata-Gibbs dice la verdad.
Bastante enfadado, Jack Sparrow se puso en pie para tomar represalias en contra de Barbossa por el golpe que le había dado, pero sorpresivamente sus piernas le fallaron y volvió a caer sentado en el suelo, completamente mareado.
-¡Jack! –exclamó Elizabeth corriendo hacia él (ella) para tomarlo entre sus brazos para sostenerlo- ¿Qué te pasa¿Estás bien?
William y Gibbs también se acercaron para saber qué le estaba pasando, solo Barbossa se quedó en el mismo lugar en donde estaba, mirando.
Como siempre, el capitán del "Perla Negra" tendía a aprovechar cualquier oportunidad de explotar a los que lo rodeaban, fingió estar peor de lo que estaba, tendido sobre el suelo con su cabeza apoyada sobre el suave regazo de Elizabeth (cosa que disfrutaba muchísimo).
-Jack… –gimió Gibbs muy preocupado.
-¡Jack, dime qué te pasa¿Qué es lo que tienes? –Preguntó muy angustiado el muchacho mientras se arrodillaba a su lado- ¿Acaso necesitas algo?
A Sparrow le brillaron los ojos al escuchar aquellas palabras mágicas, pero no se descuidó y siguió con su obra teatral, y haciendo un gesto con la mano para que Will se le acercara. Pero en cuanto el muchacho así lo hizo, el pirata lo tomó del cuello de la camisa y lo acercó hasta su bello rostro de mujer, poniéndolo bastante colorado, y entonces le dijo lastimeramente:
-R-ron, necesito ron…
-¡Por supuesto! –exclamó el segundo al mando mientras golpeaba con su puño la palma de la mano al darse perfecta cuanta de lo que ocurría-. ¡Seguramente nuestro pobre capitán no a probado siquiera una sola vez su amado y necesario ron!
-¡Yo iré por el ron! –exclamó Turner con decisión mientras se ponía en pie, pero luego se dirigió hacia el relleno Gibbs y le preguntó:
-¿Me puedes decir en dónde está el ron?
-Vamos, yo te guiaré.
Y acto seguido, los dos se marcharon, dejando a Jack tendido sobre la joven Elizabeth y a Barbossa al lado de ellos.
-Si no fuera porque no estás bien, juro que te rompería la nariz por haberte pasado con Will –lo amenazó la chica molesta por la actitud de su amigo para con su prometido.
Jack nada dijo, pero siguió tendido en el suelo, descansando. Barbossa estaba con los brazos cruzados parado al lado de ellas mirándolas detenidamente, pensando.
Pero sin que ninguno de ellos los supiera, un polizón se ocultaba en la bodega en dónde se guardaban las cajas de ron, nadie se había percatado de su abordaje en el momento en que los fuegos artificiales habían sido encendidos accidentalmente, ese polizón era el Comodoro James Norrington, quien había cambiado sus ropas de oficial por otras más comunes, dejando de lado su peluquín blanco para descubrir así sus largos cabellos castaños.
Mientras permanecía sentado oculto entre la oscuridad que le proporcionaban las cajas, pensaba en cómo iba a hacer para convencer a Jack Sparrow para que lo acompañara en su travesía, lo que era indispensable si quería conseguir la piedra de Alí Tel Aviv para Lord Beckett. A James le había costado bastante convencer a su segundo oficial al mando del "Executor" de que lo dejara abordar en secreto al "Perla Negra" y de que se marchara de allí sin volver la vista hacia atrás, algo muy difícil de acatar luego de la estúpida descarga de los fuegos de artificio, y también de que Norrington podía pasarla muy mal entre los piratas si lo atrapaban. Pero todos esos riesgos valían la pena con tal de conseguir lo que buscaba…, con tal de estar en el mismo barco con su amada…
Rápidamente James sacudió la cabeza tratando de quitarse esa ridícula idea de la cabeza, sabía quien era esa mujer y sabía para qué había abordado aquel sucio barco pirata, o eso pretendía saber.
-Soy un completo estúpido… -murmuraba mientras abrazaba sus piernas y colocaba su cabeza sobre sus rodillas tratando de olvidar su amor imposible, pero de pronto, sintió que alguien apoyaba su mano sobre su brazo izquierdo, sobresaltándolo.
-No, eres un completo hombre atractivo –le oyó decir a una mujer.
-¡Ah! –Exclamó asustado mientras dirigía su mirada hacia aquel lado, encontrándose de repente con una hermosa mujer morena sentada a su lado.
-¿Q-quién eres tú? –preguntó sobresaltado.
-Tranquilo… -le respondió ella con voz suave-, no voy a morderte.
-¿Qué haces aquí¿Acaso eres miembro de la tripulación de Sparrow? –preguntó apartándose un poco de ella, seguía sentado, pero estaba a la defensiva.
-Soy una polizón, igual que tú, me llamo Beatriz Grenville… -le contó mientras volvía a acercarse más a él, y cuando lo tomó otra vez por el brazo, notó que estaba temblando como una hoja, entonces, ella sonrió maliciosamente, siempre le habían gustado los hombres tímidos, resultaban difíciles de atrapar.
-¿Acaso me tienes miedo? No te pongas nervioso, no te haré ningún daño… -dijo ella mientras se acercaba más y más hasta estar casi encima de él, tomándolo del otro brazo para evitar así que se escapara.
-¿Q-qué estás haciendo? –preguntó James totalmente nervioso tratando de apartarse de aquella mujer sin saber a ciencia cierta qué hacer, si salía de allí seguramente los otros piratas lo descubrirían, cosa que no quería por el momento.
-Vamos… -le dijo ella mientras comenzaba a acariciar sus cabellos-¿acaso no quieres divertirte un poco? Estás muy tenso y esto te haría muy bien…
Y tomándolo por el cuello suavemente con sus manos, comenzó a besarlo por todo el rostro y especialmente en la boca.
James Norrington no sabía qué hacer, estaba perdiendo la cabeza y aquella mujer morena era realmente atractiva, pero no le gustaba mucho que lo estén acosando de esa manera, y además… ahora no podía corresponderle porque amaba a otra mujer...
-¡¡No!! –gritó mientras se ponía en pie negándose a sí mismo aquel último pensamiento.
Beatriz se le quedó mirando sin comprender realmente lo que le estaba pasando, pero justo en ese momento, William Turner y Gibbs habían entrado a la bodega en busca del ron para Jack y en vez de eso se dieron justo con aquella extraña escena, sorprendiéndolos.
-¡Comodoro Norrington! –Exclamó el joven-¿pero qué está haciendo usted aquí?
Nota de una Autora Descuidada:
Bueno, después de uno problemas para publicar este fics (una hora intentando), por fin lo logré.
Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!
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NOTA IMPORTANTE:SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES
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