Piratas del Caribe: La Maldición del Anillo de la Calavera -Fanfic- Capítulo 3: Problemas Femeninos

(Esta imagen fue realizada con IA)

Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturalespiratas fantasmales (Capitán BarbossaDavy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII


Argumento: ¿Que pasaría si nuestro querido capitán Jack Sparrow se convirtiera en una mujer? Pues le traería muchísimos problemas a sus amigos y enemigos. Una historia entretenida para leer y una alocada historia de amor que te sorprenderá. ¡Tiene de todo! Advertencia: esta historia tiene escenas subidas de tono que estarán censuradas en este blog pero con la posibilidad de leerlas en otro blog redirigido.
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 273,361
Duración: 67 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006-2007 (Iniciado el 7 de Octubre del mismo año y finalizado el 15 de Septiembre del 2007)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 3: Problemas Femeninos

El capitán Jack Sparrow, ya en la tranquilidad de su camarote y completamente espabilado, no podía creer lo que estaba viendo en el espejo, no tenía aquellos bigotes y barba insipiente bifurcada, trenzada y adornada con cuentas, ni tampoco sus cejas eran las mismas, eran más bien delgadas, y ni siquiera su nariz era la misma, sino más fina, al igual que su rostro, que ahora era más delgado y delicado, pero seguía teniendo su sucia piel morena de antes, pero... ¡Igualmente tenía rostro de mujer! Ahora, mucho más nervioso y preocupado que antes, se llevó las manos al pecho, y comprobó con horror ¡que tenía busto femenino! Jack de inmediato se abrió la raída y vieja camisa para comprobar lo que había tocado, y sí, tenía un buen par de turgentes y hermosos pechos de mujer. El pobre ex hombre se quedó con los ojos bien abiertos y comenzó a temblar pensando en lo que encontraría más abajo. Muy pero muy nervioso y asustado, procedió a comprobar lo que más estaba temiendo, y poco a poco introdujo su mano derecha dentro de sus pantalones hasta que… se tocó.

-¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!

Toda la tripulación del Perla Negra escuchó aquel alarido desgarrador de su capitán, bueno, realmente fue el grito de una mujer, y eso los dejó bastante preocupados.

-Esto se va a poner muy feo… -opinó Gibbs haciendo una mueca de preocupación.

E inmediatamente el capitán Jack Sparrow salió disparado de su camarote completamente histérico.

-¡¡Soy una mujeeer! ¡¡Qué terrible maldición cayó sobre míii! ¡¡Maldito anillooo! ¡¡Sé que es por culpa de este anillo! ¡¡Ya no tengo el orgullo de un hombreee!

Jack dejó de gritar de repente al ver que todos los miembros masculinos de su tripulación lo miraban con cierto interés y asombro.

-Oigan –dijo un tanto extrañado, -¿por qué están tan mudos? Si ustedes ya me vieron hace un rato con este aspecto.

-Lo que pasa, mi querido capitán, -dijo Gibbs con dificultad –es que…, estamos viendo sus pechos…

-¡¿Eh! –exclamó intrigado el aludido, bajó su mirada y descubrió sorprendido que su camisa estaba desabotonada y mostraba sus recién adquiridos tributos.

Tan colorado como un tomate y mientras se tapaba los pechos cruzando sus brazos sobre ellos, Jack dijo un tanto molesto:

-Pero qué vergüenza caballeros, ¿acaso no tienen educación? Espero que se disculpen, ofendieron a una fina dama. Con permiso -. Y dicho esto, se fue rápidamente hacia su camarote, de donde no volvió a salir, dejando a todos estupefactos.

-Demonios… -fue lo único que dijo Ana María, la ex única mujer a bordo.

-¿Qué vamos a hacer ahora? –preguntó uno de los piratas.

-Creo que tendremos que buscar ayuda –respondió Gibbs.

-¿La de quién?

-La de William Turner.

Jack Sparrow se había quedado encerrado en su camarote por todo un día completo, y sólo se dedicaba a su afición por el ron, tratando así de olvidar su serio problema. De tanto en tanto llevaba una de sus manos hacia sus flamantes pechos femeninos y decía:

-Bueno, por lo menos son bonitos…

Varios golpecitos a la puerta lo sacaron de su nueva y placentera actividad.

-¿Quién diablos es? ¡Rayos! ¿Así hablo ahora? –maldijo el capitán al darse cuenta por fin de su dulce voz femenina.

-Soy yo, capitán, Gibbs.

-¿Qué quieres? ¿No ves que estoy ocupado bebiendo y haciéndome cariñitos?

El pobre de Gibbs se quedó mudo por un momento al haber escuchado tamaña declaración de su capitán, pero tragó saliva y procuró seguir hablando con claridad.

-Tenemos que hablar de lo que vamos a hacer ahora para volverlo a la normalidad.

Pasaron unos minutos en completo silencio antes de que Gibbs escuchó a su capitán tropezarse y maldecir, para luego, finalmente, abrir lentamente la puerta y apenas sacar la cabeza.

-¿Qué pasa, Gibbs? ¿Acaso no les gusto así como estoy? –dijo Jack bastante molesto, se veía que estaba de muy mal humor.

-Eso fue un sarcasmo, ¿verdad, señor? –preguntó el aludido tratando de verse tranquilo. Ver a su querido capitán convertido en mujer, era algo que podía provocarle cierta gracia a cualquiera.

-Sí –respondió Jack mientras se hacía a un lado y dejaba a su segundo al mando ingresar a su camarote.

El capitán y su lugarteniente tomaron asiento en un par de sillas que en medio se ubicaba una mesa de madera bastante rústica, en la cual se encontraban varias botellas de ron vacías y una cuantas llenas. Jack sirvió a ambos un poco de ron en un par de vasos rústicos y dijo:

-Te advierto, Gibbs, que a pesar de mi apariencia de pirata, soy una mujer completamente decente y no acepto ningún tipo de insinuación.

-No vine a eso, señor, digo, lo sé señor –dijo el aludido un tanto nervioso pues no sabía si su capitán hablaba en serio o no, mientras lo veía poner los pies sobre la mesa.

-Perdón, Jack, pero creo que no es correcto que una mujer haga eso.

Jack, muy molesto, le clavó los ojos apenas terminó de oír esa tonta advertencia.

-¡Perdón, mi capitán! –Gibbs pidió disculpas rápidamente.

-¡Sssshhhh! –Lo calló e hizo un además de desinterés agitando la mano, sacó sus pies de sobre la mesa para luego se acercarse a él y preguntarle por lo bajo:

-¿Qué dice toda la tripulación sobre mi apariencia?

Gibbs lo miró un tanto pensativo por unos momentos, para luego responder al fin:

-Algunos dudan que sea usted realmente, pero otros, conociéndolo a usted y a su fama de atraer problemas, están convencidos de que le cayó una maldición… Y hay otros que opinan que es usted bastante atractivo…

-¿En serio lo soy? Vaya, eso es realmente interesante…

El pobre de Gibbs se le quedó mirando otra vez, no sabía si su capitán hablaba en serio o no.

-Respecto a la maldición, señor… ¿Qué haremos?

-Romperla, claro está.

-¿Pero cómo? No sabemos nada sobre esa maldición.

-Podríamos ir a preguntarle a tía Dalma si sabe algo al respecto.

-¿Y si no sabe?

-Pues ya veremos qué hacemos, Gibbs. No pienso quedarme así para siempre.

-Eso me tranquiliza -dijo mientras resoplaba-, comenzaba a pensar que le gustaba estar así.

-Y bueno, tiene sus pequeñas ventajas –dijo tranquilamente mientras se servía un poco más de ron-, pero en realidad yo soy el capitán Jack Sparrow, un pirata bien macho, no lo olvides, Gibbs.

A Gibbs no le quedaba otra que aguantar la risa al escucharlo hablar así, teniendo la apariencia de una mujer, resultaba un poco difícil considerarlo como un verdadero hombre.

-¿Y también le pediremos ayuda a al señor Will y a la señorita Elizabeth? –aventuró el viejo pirata.

-¡¿Acaso te has vuelto loco, Gibbs! –exclamó Jack horrorizado con los ojos bien abiertos y poniéndose de pie-. ¡Esos dos no tienen que enterarse de nada! ¡De seguro aprovecharán la ocasión para burlarse de mí! No, olvídate de esa tonta idea.

-Entendido, señorita… digo, ¡señor! ¡Quise decir señor! –el pobre de Gibbs quiso enmendar su ya irreparable error de género.

Jack Sparrow lo miró bastante molesto por esa confusión, luego se miró el anillo y murmuró:

-Estos días van a ser bastantes largos…

Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!

SI QUIERES LEER LOS OTROS CAPÍTULOS DE ESTE FIC U OTROS,
PUEDES ENCONTRARLOS EN EL ÍNDICE DEL BLOG.


NOTA IMPORTANTE:
SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)
ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,
SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.
DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.
O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES

SI HAY ALGÚN ERROR DE EDICIÓN O SUBIDA DE LOS VIDEOS, POR FAVOR,
HÁGANMELO SABER, ASÍ PUEDO CORREGIRLO. ¡GRACIAS!


PARA VER MÁS CONTENIDO SOBRE ESTO, ENTRA AL ÍNDICE DEL BLOG.

¡Y NO LO OLVIDEN! SI ESTÁN AGRADECIDOS CON
LOS BUENOS MOMENTOS QUE LES DA ESTE BLOG...
DESACTIVEN ADBLOCK O...
¡¡¡DENLO A CONOCER CON TODO EL MUNDO!!! 😄
¡DISFRÙTENLO! 😁



Notas de una Bloguera Arrinconada:
¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!
Gracias por visitar el blog!
¡Cuídense y no olviden comentar!
Sayounara Bye Bye!

                                      

                                                        

Comentarios

LAS ENTRADAS MÁS ARRINCONADAS DEL MES

Arrinconándonos con... One Piece

Arrinconándonos con... Inuyasha

El Desafío de Shinichi Kudo: 50 Casos para Resolver -Caso 2- La Muerte en el Espejo

Arrinconándonos con... Dragon Ball