YuYu Hakusho: La Puerta del Diablo -Fanfic- Capítulo 24: La Venganza de Yusuke


Resumen del anime: Yusuke Urameshi, un chico de catorce años es atropellado por un coche cuando intentaba salvar la vida de un niño pequeño. Al ser atropellado, no sobrevive y muere. Entonces es cuando Botan le dice que su muerte no estaba prevista así que no va a ir ni al cielo ni al infierno, por lo cual se queda en la tierra como fantasma. Botan le dice de hacer una prueba para volver a la vida, la consigue superar y entonces es cuando le encomiendan la tarea de ser detective espiritual, con lo cual tendrá que resolver varios casos utilizando poderes espirituales que le dan. 


Argumento: Un codicioso empresario está buscando la forma de gobernar el mundo, y qué mejor manera que abriéndole las puerta al diablo en el Templo de Genkai
Género: drama, acción, fantasía, humor
Pareja: ninguna
Personajes: los principales
Calificación: para mayores de 13 años
Cantidad de palabras: 31,736
Duración: 27 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2006 (Iniciado el 27 de Agosto del mismo año y finalizado el 17 de Diciembre del mismo año)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!

Capítulo 24: La Venganza de Yusuke

Keiko caminaba solitariamente por uno de los recodos más oscuros del laberinto, anteriormente se había separado de Kurama por culpa de una trampa, ahora estaba sola y muerta de miedo, esperaba encontrar a alguien que la ayudara a salir de allí.

-Yuske, ojalá estuvieras conmigo... –murmuró la pobre niña abrazando a un preocupado Puu.

En otro lugar, Yusuke estaba desmayado y sujeto a la pared por varias manos que salían de ella. Poco a poco se fue despertando y tomando conciencia de lo que había pasado.

-¡Pero qué demonios...! –Protestó el chico tratando de liberarse de esas extrañas ataduras al darse cuenta de su situación. -¡Qué cosas tan asquerosas! ¡Puuuaaaaajjjjj!

Por más que forcejeó por un buen rato, no pudo siquiera liberarse de una sola mano, ya que si utilizaba más fuerza, más lo apretaban.

-No podrás librarte de esas manos si no resuelves un acertijo. –Dijo el pequeño demonio azul al aparecer al lado de él.

-¿Un acertijo? ¡Siempre apareces para darme malas noticias! ¡Maldito demonio!

Sin hacerle caso a las protestas del muchacho, Daku siguió hablando:

-El acertijo está en aquella pared. –Señaló hacia un muro que estaba al frente de Yusuke.

El muchacho frunció el entrecejo muy molesto y lo leyó.

"Cien patos metidos en un cajón. ¿Cuántas patas y picos son?"

-¡Eso es fácil! ¡Son doscientas patas y cien picos! –Yusuke se rió desaforadamente creyéndose victorioso, pero las manos no lo soltaron.

-No. Fallaste. –Sonrió el demonio.

-¡Pero si es la única solución!

-No lo es, hay otra.

Yusuke perdió completamente la poca paciencia que tenía.

-¡¿Cómo crees que resuelva eso si ni siquiera puedo entender lo que dice?!

-Ese es tu problema, ¡¡ha ha ha!! –Con los ojos desorbitados de placer, el bicho desapareció.

-¡¡Maldito &$$/"#$/¨"&!!$" bicho y la #&/(&"#"#$&"$"#&&!!

Ya más calmado después de haberse descargado insultando al diablillo, Yusuke se dedicó a tratar de resolver lo imposible. Pasaron cinco minutos de penosos intentos de pensar intensamente, pero el muchacho no había nacido para esas cosas.

-Es inútil, por más que lo intente no logro entenderlo. –Yusuke suspiró derrotado.

Cuando ya estaba a punto de darse por vencido, Keiko apareció por la esquina y a Yusuke le pareció ver a un ángel.

-¡Yuske! ¡Eres tú! –La chica corrió llena de alegría hasta él, pero al ver las manos sujetándolo, se detuvo en seco, horrorizada. -¡¿Pero qué cosas son esas?!

-Son manos, tonta. ¿Acaso estás ciega? –Contestó fastidiado.

-¡¡No me digas tonta!! –Keiko le propinó una feroz cachetada que dejó al muchacho bastante adolorido.

-¡Ya basta, Keiko y escúchame de una vez! ¿Ves aquella pared? Allí hay un acertijo que hay que resolver, entonces estas cosas me soltarán, es la única forma de liberarme. –Miró a la chica a los ojos, esperanzado. –Yo sé que eres lo suficientemente inteligente como para poder resolverlo en unos segundos.

-¿En serio crees eso, Yuske? –Preguntó Keiko ruborizada.

-¡Claro! Vives comiéndote los libros desde que te conozco. No sabes hacer otra cosa. –Comentó el muchacho impertinentemente.

-¡¡Eres un estúpido!! –La chica volvió a golpear a Yusuke.

-Ay... Creo que mejor me quedo atado aquí... –Protestó.

Suspirando muy molesta, Keiko se dio media vuelta y fijó su atención en el acertijo y lo leyó.

-Eso es fácil –sonrió feliz, -ya lo hice en la escuela y conozco la solución. –Tomó aire y dijo:

-Son cuatro patas y dos picos, pues... sólo metí-dos en un cajón.

Y en ese instante, las manos soltaron a Yusuke y desaparecieron en la pared. Sin darse cuenta y sin poder dominar su emoción, el chico abrazó a Keiko lleno de alegría. La muchacha no lo podía creer, se quedó muda y quieta. Puu estaba muy feliz también y volaba alrededor de ellos. Sólo pasaron unos segundos para que Yusuke de diera cuenta de lo que estaba haciendo, rápidamente se apartó de ella y se hizo el tonto rascándose la cabeza.

-Eeeehh, ¿qué te parece si seguimos adelante? –Propuso ruborizado.

Keiko asintió en silencio y siguió a su amigo por los corredores del laberinto. Mientras los dos se contaban sus aventuras, entraron a un lugar bastante extraño para estar en un laberinto. Un desierto.

-Qué cosa más rara. –Dijo Yusuke. –Esto sí que no me lo esperaba, este lugar tiene de todo.

Keiko sólo miraba a su alrededor bastante asustada, Puu comenzó a llamar la atención de la chica para que se diera media vuelta.

-¡La puerta desapareció! –Ella gritó al darse cuenta de lo sucedido.

-¡No puede ser! –entonces el muchacho se volvió al lugar en dónde estaba la puerta y movió frenéticamente las manos por todos lados. -¡Nos quedamos atrapados en este desierto!

Pero no tuvieron más tiempo para asombrarse, porque el suelo comenzó a temblar y ambos cayeron a la arena.

-¡¿Qué rayos está pasando?! –Se quejó Yusuke.

Apenas hubo terminado esa pregunta, un gigantesco monstruo parecido a una oruga gigante color parda, emergió de entre las arenas, tenia un solo ojo amarillo y una temible boca circular con una hilera de dientes puntiagudos.

-¡¡Aaaaaaaaahhhh!! –Keiko gritó muerta de miedo.

El gusano de la arena se abalanzó en contra de ellos con toda la intención de comérselos, Yusuke se apartó de su camino, pero como Keiko estaba paralizada por el susto, no pudo moverse para escapar.

-¡¡Keikooo!! –Gritó Yusuke al darse cuenta y volvió hacia su amiga para tomarla de la cintura y saltar hacia un lugar más seguro, pero el bicho logró lastimarle un hombro.

Con el hombro sangrando profusamente, Yusuke estaba arrodillado al lado de una desvanecida Keiko y un preocupado Puu.

-Maldición, esta cosa se comerá a Keiko si no hago algo pronto. –Dijo preocupado.

Como la maligna oruga se iba nuevamente directa a ellos, Yusuke, tomando rápidamente una decisión, se levantó del suelo y dio un enorme salto hacia arriba con sus manos extendidas y preparándose para atacar al monstruo.

-¡¡REIGUN!! –De su dedo índice de la mano derecha, la energía espiritual fue expulsada directamente hacia la oruga que le dio de lleno en el ojo, destruyéndola. Sin saberlo, la desesperación de Yusuke lo había ayudado a descubrir sin el punto débil del monstruo.

Ya satisfecho con el final de aquel bicho, Yusuke se dirigió hacia Keiko para tratar de reanimarla. A los pocos segundos, la chica despertó lentamente y sonrió al ver el rostro de su querido amigo. Pero acordándose del monstruo, Keiko se incorporó de inmediato, asustada.

-¿Y el monstruo, Yuske? –Preguntó mirando confundida hacia todas partes.

-Lo eliminé. –Sonrió el chico. –Ahora el único monstruo que hay aquí eres tú.

-¡¡Infeliz!! –La cachetada de Keiko no se hizo esperar en la cara de Yusuke. Él había logrado lo propuesto: que su amiga olvidara el miedo.

-¡Pu! ¡pu!-Puu trataba de llamar la atención a ambos, apuntaba frenéticamente con sus orejitas hacia un costado.

-¿Qué pasa Puu? –Preguntó Keiko levantándolo del suelo y mirando hacia la dirección que le señalaba. -¡Mira Yuske! ¡Allí hay otra puerta!

Yusuke miró y vio que afirmativamente había una puerta dorada a unos quinientos metros de dónde ellos estaban.

-¡Qué bien! Debe ser la salida. Vámonos de aquí.

Pero apenas dieron unos pasos, decenas de orugas monstruo comenzaron a emerger de las dunas con la intención de matarlos y evitar su huída.

-¡Dios! ¿Qué vamos a hacer ahora? –Preguntó Keiko atemorizada colocándose detrás de Yusuke.

-No te preocupes Keiko, tú trépate a mi espalda y yo haré el resto.

-Pero...

Yusuke miró a la jovencita con aire tranquilo y le sonrió.

-No te preocupes, confía en mí.

Keiko asintió confiada en Yusuke, entonces, el muchacho se agachó permitiéndole así subirse a su espalda con Puu.

-¿Lista? Agárrate fuerte de mí y verás que pronto estaremos fuera de este lugar.

Yusuke comenzó a correr directamente hacia donde estaban los monstruos y Keiko cerró los ojos y abrazó fuerte a su amigo. Cuando una de las orugas quiso atacarlos, Yusuke saltó y le disparó un ReiGun a su ojo, eliminándolo, hizo lo mismo con las otras bestias que se interponían en su camino hasta llegar frente a la puerta, la abrió y cruzó rápidamente para luego cerrarla. Ya estaban a salvo.

Keiko seguía con los ojos fuertemente cerrados y agarrada con fuerza al cuello de Yusuke..

-Oye Keiko, ya bájate, me estás estrangulando...

-¿Y-ya no hay bichos? –No quiso abrir los ojos.

-¡No! Ya bájate.

Keiko obedeció y se bajó lentamente mirando a su alrededor.

-¡Qué pesada estás Keiko! ¿Subiste de peso, no? –Protestó Yusuke.

Enfurecida, Keiko levantó su mano para golpearlo pero notó el hombro herido de Yusuke y se espantó.

-¡Yuske! ¡Estás herido! ¡Y es por mi culpa!

-No seas tonta Keiko, tú no me hiciste esto, además, recibí peores palizas que esto. ¡Ha ha ha! –Se rió despreocupadamente, tratando que quitarle importancia al asunto.

-Tú siempre el mismo tonto. –Se molestó la chica.

-Y tú siempre la misma rezongona. –Le sacó la lengua burlonamente.

-¡¿Qué dices?! –Keiko volvió a levantar su mano para golpear.

Yusuke cerró los ojos y esperó la cachetada, pero esta no llegó, sólo escuchó a Puu hablándole con tono de preocupación. Al abrir los ojos, no encontró a su amiga por ningún lado, sólo estaba Puu en el suelo, muy asustado y preocupado.

-¡¿Dónde está Keiko, Puu?! –Yusuke lo alzó de las orejas.

El pequeñito se debatió entre las manos del brusco chico.

-¡Pu pu pu pu!

-¡Los quince minutos! –Exclamó Yusuke al darse cuenta de lo sucedido. -¡Le tocó a Keiko! ¡¡Ese maldito infeliz me las va a pagar!! –Enfurecido, golpeó la pared con fuerza, la hubiera destruido, pero no lo logró gracias al poder de Io Akuma.

-Maldito Io Akuma... –murmuró. –Te arrepentirás de haberte metido con Keiko.

Continuará...

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