Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 17: Comienza la Casería
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Resumen de la saga: Piratas del Caribe es una saga de aventuras fantásticas centrada en el excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). La trama principal sigue sus esfuerzos por recuperar su barco, el Perla Negra, enfrentándose a maldiciones sobrenaturales, piratas fantasmales (Capitán Barbossa, Davy Jones), monstruos marinos y la Marina Real británica en el Caribe del siglo XVIII.
Argumento: Jack y Jacky se separaron! ahora son 2! un hombre y una mujer! Doble problemas para todos! Lograrán cambiar sus destinos y el de los demás? Continuación de La Maldición del Anillo de la Calavera. James y Jacky pasan su primera noche juntos...¿pero será la última? ¡Tiene de todo!
Género: aventura, drama, acción, fantasía, humor
Personajes: los principales e inventados
Calificación: para mayores de 16 años
Cantidad de palabras: 384,335
Duración: 57 capítulos
Estado: completo
Año de publicación: 2007-2009 (Iniciado el 31 de Octubre del 2007 y finalizado el 17 de Mayo del 2009)
Primera Publicación: Fanfiction
Escritora: Gabriella Yu
Mi estilo: estoy influenciada tanto por el anime, los dramas asiáticos y la literatura universal. Me gusta hacer pasar a los personajes por duras pruebas. ¡Y no me maten, sólo soy una escritora aficionada y puedo cometer errores!
CUARTA PARTE: CUESTA ABAJO
Capítulo 17: Comienza la Casería
Para cuando La Muerte Anunciada había llegado a Tortuga, su cruel capitán, Bart "Sangre Negra" Morgan, hermano menor del famoso pirata que había creado el código pirata bajo la Hermandad de los Piratas, se había olvidado completamente de su prisionero y de su pequeña esclava, y se había marchado al pueblo costero junto con casi toda la tripulación para poder gozar de las mujeres y de la bebida que le ofrecía el hospitalario pueblo descarriado de isla Tortuga dejando solamente a un par de sus "chicos" a cargo del cuidado del barco y de su preciosa carga. De más está decir que estos piratas se habían quedado de muy mala gana para cumplir con su deber.
Viéndose liberada de una posible golpiza por parte de su jefe debido a la mala limpieza que ella había realizado en la bodega, la pequeña Alwine se había dedicado a seguir las instrucciones del doctor para ayudarlo a curarse y entablillarse el brazo fracturado.
Mirando a su alrededor, notando que los ruidos habituales del barco habían disminuido considerablemente hasta que solamente podía escucharse el murmullo de las olas del mar que mecían al barco y las voces de hombres que no parecían ser piratas sino pescadores, Christian pensó esperanzado que habían llegado al puerto de algún lugar y, mirando a la niña, quiso saberlo.
—Dime, mi pequeña amiga —dijo—, ¿sabes en dónde estamos?
Sentada tranquilamente sobre uno de los toneles de agua dulce, la niña respondió inmediatamente.
—Estamos en Tortuga…, ese nombre es gracioso, ¡me hace acordar a las tortugas! ¡Me encantan las tortugas! ¿Y a ti?
El aludido sonrió afablemente.
—Sí, pequeña, me gustan mucho las tortugas… —luego se quedó bastante pensativo mientras Alwine comenzaba a hablar animadamente sobre aquellos curiosos quelonios, de repente, él la interrumpió.
—¿Nunca has querido escaparte de aquí, pequeña Alwine?
El semblante risueño de la niña se transformó inmediatamente, una sombra lo cubrió completamente antes de responder con voz apagada:
—… Lo intenté varias veces, pero siempre me atrapaban y me daban una paliza…
Una triste sonrisa se asomó a los labios del doctor mientras apoyaba su afiebrada cabeza en los barrotes de su prisión. "Por lo menos —pensó—, ha tenido el valor de intentarlo…".
Alwine también miró hacia arriba y la preocupación gobernó ahora en sus pesamientos.
—¿Cree que vendrán muy borrachos?
—¿Eso te preocupa?
Luego de un corto silencio, la niña respondió cabizbaja:
—… El capitán siempre me golpea sin motivo cuando está borracho…
Apenas terminó de decir esto, Alwine comenzó a llorar desconsoladamente, cubriéndose el rostro con el bracito apenas tapado con sus viejos harapos. Apenado por verla llorar de esa manera, el doctor se aferró a los barrotes y le habló con un tono entre urgente y preocupado, pero sin perder su dulzura:
—¡Escúchame bien, mi pequeña amiga! ¡Tenemos que huir inmediatamente de aquí! ¿Me entiendes?
Ella lo miró muy sorprendida y asustada.
—¡Pero nos descubrirán!
—No, no nos descubrirán si hacemos las cosas bien.
—Pero…, tengo miedo…
Él sonrió nuevamente, era una sonrisa tan tierna y paternal que Alewine, de alguna manera, comenzó a tranquilizarse y a tenerse confianza tanto para con ella como para con él.
—Yo también tengo miedo, mi querida niña, pero miedo de dejarte aquí sola con este grupo de chimpancés borrachos.
La pequeña sonrió ante las últimas palabras, le parecieron graciosas y el doctor pudo comprobar con satisfacción que ella aún tenía y mantenía una gran inteligencia a pesar de toda la brutalidad a la que había estado sometida todo aquel tiempo bajo aquellos insensibles y bestiales piratas.
—Ahora escúchame con atención, Alwine —se puso serio—: esta es nuestra única oportunidad de escaparnos de aquí y no debemos desaprovechar este momento por nada del mundo ¿entiendes? A ambos nos seguirán tratando muy mal si permanecemos más tiempo en ese horrible lugar… ¡Tenemos que irnos ahora mismo!
La aludida lo miró detenidamente por algunos momentos, a Christian le pareció ver algo más que inteligencia en aquellos ojos celestes, intuyó que aquella niña era una criatura muy especial.
—¿Qué quiere que haga? —le preguntó ella cuando al fin pudo cambiar todos sus miedos y sus dudas por determinación y valor.
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El viento arreciaba cada vez más y más sobre las naves de la armada provocando que sus tripulantes le pusieran más empeño a sus obligaciones para evitar que las embarcaciones zozobraran en la tormenta. Casi todos los marineros estaban nerviosos, pero los oficiales trataban de mantener la compostura y, a la vez, de mantener la moral de sus hombres para que no cayeran ante la desesperación. De entre todos ellos, el comodoro James Norrington, quien permanecía completamente impasible sobre el puente indicando al timonel la ruta a seguir, daba su mejor ejemplo a quienes estaban bajo su mando. La gravedad en su rostro demostraba la fría determinación de seguir el rumbo que se había trazado desde un principio para hallar y capturar al pirata más escurridizo de todos, el capitán Jack Sparrow, que seguramente estaría a bordo del Perla Negra, anclado a orillas en una hondonada ubicada no muy lejos de Port Royal.
James pensó que sería fácil atraparlo, ya que el descarriado jamás llegaría a imaginarse ser atacado y capturado justo cuando se daba a lugar semejante temporal. Una vez atrapado, James lograría cumplir con su deber de liberar definitivamente aquella zona de la pestilente presencia de los piratas y, además, liberaría a Jacky de las peligrosas malas intenciones de Jack Sparrow para con ella.
Con sus pensamientos puestos en su amada, Norrington se agarró con fuerza a la balaustrada y sujetó con su mano el tricornio para que el fuerte viento no se lo arrancara de la cabeza, pues la tormenta había empeorando.
"Muy pronto te verás libre de Jack Sparrow, mi querida Jacky —pensaba—, el Perla Negra será tuyo y podrás vivir conmigo para poder amarte toda mi vida… ¡Falta tan poco para que nuestros sueños se hagan realidad!".
Pero las cosas no se iban a dar como él deseaba, pues en dicha hondonada, toda la tripulación del barco pirata, incluyendo al capitán Jack Sparrow, se conservaban alertas mientras trataban de mantener al Perla Negra a flote y evitar al mismo tiempo que no encallara en la playa o chocara contra las peligrosas rompientes que amenazaban con destruir al viejo navío.
Como siempre que había una tormenta de esas características, el capitán Sparrow se mantenía firme, seguro y preciso ante el gobierno de la nave y de sus hombres. Maniobrando el timón con maestría con sus fuertes manos, cada tanto se llevaba una botella de ron a la boca para mantenerse a gusto con aquella situación que parecía empeorar a cada momento.
Luego de devolverle la botella a "Jack", el monito mascota del capitán Barbossa quien aún se hallaba indispuesto gracias a una de las pesadas bromas de nuestro querido capitán, siguió manteniendo su amado Perla bajo la seguridad de su comandancia.
—¡¡Señor!! ¡¡Parece que ésta tormenta va a empeorar!! —le gritó un preocupadísimo Gibbs, quien se había acercado a su capitán a duras penas—. ¡¡Esto es un mal presagio!!
—¡¡No!! ¡¡Esto es una bonita y terrible tempestad, Señor Gibbs!! —replicó irónicamente su interlocutor.
—¡¡Ya estamos en Septiembre, Señor, corremos el riesgo de que esto se transforme en un huracán y destruya al Perla Negra junto a todos nosotros y nos mande al averno!!
—¡¡Resistirá y resistiremos, Gibbs!! ¡¡Ya lo verás!!
—¡¡Pero, Señor!! ¡¿Por qué no quiere abandonar éste lugar?! ¡¡Es obvio que la capitana Jacky no va ha regresar!!
—¡¡No voy a marcharme de aquí hasta que sepa lo que está tramando esa bruja, Gibbs!! ¡¡Voy a arrastrarla de los cabellos hasta aquí para que se convierta en nuestra cocinera y aprenda a no creerse más lista que el capitán Jack Sparrow!!
—¡¡Pero quizás el comodoro Norrington ya la haya descubierto y metido en un calabozo!! ¡¡Él vendrá por nosotros cuando la capitana le revele nuestra ubicación!!
—¡¡Tonterías!! ¡¡Ése tonto está perdidamente enamorado de ella, Gibbs, jamás la encerraría!!
—¡¿Y por qué está tan seguro de eso, Señor?!
Jack lo miró significativamente y esbozó una pícara sonrisa.
—¡¡En nuestra aventura anterior, Señor Gibbs, el comodoro Norrington me demostró lo mucho que me amaba cuando yo era tan solo una inocente damita!!
El pobre contramaestre se quedó con la boca abierta, perplejo con semejante explicación.
—¡¡Eso es muy confuso, Señor!! —replicó al fin luego de que un poco de agua le cayera encima.
—¡¡No lo es!! ¡¡Imagínatelo!!
Gibbs trató de imaginárselo, pero lo único que consiguió fue ver cómo el comodoro Norrington se le declaraba a Jack de rodillas mientras le entregaba un anillo de compromiso y su capitán lo aceptara con ademanes muy poco masculinos y altamente "sospechosos".
La cara de asco que puso del pobre obeso, divirtió en grande al capitán Jack Sparrow, quien ya se había dado una idea de lo que el otro se estaría imaginando.
Luego de estar unos momentos pensativo, Gibbs dijo:
—¡¡Pero la antigua devoción que el comodoro Norrington le haya tenido a usted antes, no creo que la tenga ahora que se volvió a reencontrar con la capitana Jacky, señor, es ella la que ahora está con él!!
A semejante razonamiento, Jack no pudo dudar de su alto grado de probabilidad y, luego de pensarlo detenidamente por algunos momentos, exclamó alarmado:
—¡¡Señor Gibbs, ordene a los hombres que leven anclas inmediatamente y se preparen para adentrarnos mar adentro!!
—¡¿Pero por qué mi Señor?! ¡¿Acaso hay algo que lo preocupó grandemente?! ¡¿La tormenta, quizás?!
—¡¡Nada de eso, Gibbs!! —lo miró detenidamente—. ¡¡Lo que me preocupa es que mi "hermanita" nos haya traicionado y revelado nuestra posición al comodoro Norrington!!
—¡¡Oh!! ¡¿Y la crees capaz, Jack?! —preguntó entre dubitativo y sorprendido con aquella declaración.
Dirigiendo otra vez su penetrante mirada hacia el encrespado mar, el capitán del Perla Negra jamás pronunció palabras más preocupantes y verdaderas que éstas:
—¡¡Yo soy ella y ella soy yo!! ¡¡Hicimos una apuesta, Señor Gibbs, y usted sabe lo que yo haría por ganar una apuesta!!
Poco a poco los ojos del grueso contramaestre comenzaron a agrandarse al darse verdaderamente cuenta de lo que su querido capitán le estaba diciendo. El temor comenzó a apoderarse de él como siempre que tenía uno de sus típicos "presentimientos".
—¡¡Que el Señor nos ampare!! ¡¡Estamos perdidos!! —exclamó horrorizado y se dirigió raudo hacia cubierta para comenzar a dar las órdenes pertinentes al caso a toda la tripulación del Perla Negra—. ¡¡Leven anclas!! ¡¡Icen las velas!! ¡¡Tensen las amarras!! ¡¡Debemos dirigirnos rápidamente hacia mar adentro!!
Mientras Ana María repetía las mismas órdenes al mismo instante de haberlas escuchado, pues sin preguntar había visto el espantado rostro que Gibbs llevaba, no sintió la necesidad de preguntarle el por qué de la urgente decisión de levar anclas, práctica como era, solamente se limitó a seguir órdenes pero, cuando dirigió su vista hacia el horizonte por donde se extendía la costa, desagradable fue su sorpresa cuando divisó las dos naves de la armada naval de Port Royal.
—¡¡Allí!! ¡¡Nos descubrieron!! —exclamó dando aviso a todos mientras señalaba hacia sus temidos enemigos.
—¡Por Dios… —murmuró el contramaestre mientras se aferraba a la balaustrada de la cubierta de popa—, es el comodoro Norrington…! ¡Nos ha descubierto!
Pero el pasmo de todo el mundo no duró mucho tiempo, pues su capitán comenzó a darles órdenes con la misma energía que la que viento soplaba y logró devolverles algo de su valor y cabeza fría.
—¡¿Qué están haciendo allí parados?! —les gritó mientras seguía aferrado al timón y luchaba contra la tormenta—. ¡¿Acaso quieren que nos condenen al cadalso?! ¡¡A moverse, partida de miedosos!! ¡¡Tenemos que seguir posponiendo nuestra entrada al averno que el comodoro Norrington nos ofrece tan amablemente!!
Acicateados por su valiente capitán, la tripulación del Perla Negra comenzó a ir de aquí para allá tratando de cumplir con sus obligaciones que por culpa de aquel terrible temporal se les hacía aún más difícil de realizar. Manteniendo la serenidad en su serio semblante, el capitán Jack Sparrow pronto sintió que la nave estaba lista y liberada para surcar a través de las tempestuosas olas para así iniciar su desesperado escape de las frías y justicieras manos de la armada.
A varias leguas de distancia, bajo fuerte soplido de los tempestuosos ventarrones, la flota de la armada real ya los había divisado.
—¡¡Señor, están emprendiendo la huida!! ¡¡Nos descubrieron!! —avisó el teniente Gillette cuando apenas notó que el Perla Negra había comenzado a moverse.
Girando sobre sus talones, pues estaba de espaldas mirando hacia popa, el comodoro Norrington se llevó su dorado catalejo al ojo y comprobó con alarma que las palabras de su primer oficial eran certeras.
—¡¡Diga a los hombres que suelten las velas de todos los mástiles, tenemos que tomar mucha más velocidad para poder alcanzarlos y cortar su huida!!
—¡¡Pero el viento está soplando demasiado fuerte, Señor!! ¡¡Los palos podrían romperse!!
James se volvió de cara al teniente Gillette y exclamó decidido:
—¡¡Las naves resistirán, teniente!! ¡¡Obedezca mis órdenes!!
Un tanto consternado, el comandado asintió y se retiró para llevar a cabo con su cometido. Mientras lo miraba marcharse del puente, James miró a su alrededor y pudo constatar que la tormenta estaba arreciando aún más, aquello era una muy mala señal pero debía ignorarla si lo que quería era cumplir con su deber para con la corona y su palabra para con su amada Jacky y, claro está, para con su propia y orgullosa persona.
La casería había comenzado.
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A todo eso, la capitana Jacky Sparrow, alias Katrina Watson, la prometida del comodoro James Norrington, aún se encontraba en el puerto a pesar de la creciente tempestad. Obviamente aquello no la preocupaba, ya que había pasado casi toda su vida en el mar y estaba muy acostumbrada a esas situaciones, así que lo que ahora mantenía a su mente ocupada era el hecho de haber descubierto que estaba realmente enamorada de James y que ahora corría el riesgo de perderlo gracias a sus propias imprudencias. Lejos estaba, claro, la intención de casarse con él, ya que formalizar una relación no era parte de su vocabulario y por ninguna razón, por más buena que esta fuera, estaba dispuesta a darle potestad sobre ella, no porque no lo creía capaz de respetarla, sino, porque había mucho de su orgullo masculino y su sentido de la libertad en juego. Pero convertirse o no en su esposa era lo que ahora menos la preocupaba, ya que si su querido Norry llegara a atrapar a Jack, toda su recién descubierta vida sentimental estaría en juego, incluyendo su propia existencia si es que a Norry se le daba por enfadarse tanto por la burla que, en vez de conducirla al altar, la conduciría al cadalso. Pero, ¿era capaz Jack de revelar sus antiguas y negras intenciones para con Norry? ¡¡Por supuesto que sí!! ¡Como ella, él haría lo que fuera por la capitanía del Perla Negra! Pero ahora, a preocupada Jacky se le agregaba algo más, y era que estaba dispuesta a mantener el amor de su querido Norry fuera como fuera, porque él la amaba y ella también lo amaba, agregando que él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella y ella sabría aprovechar muy bien aquella disponibilidad, ¡ni por asomo se le cruzaba por la cabeza el alejarse de su vida de pirata ya que él le había asegurado la libertad necesaria para seguir siéndolo! Muy bien podría llevar una doble vida…, una como amante de un comodoro y, otra, como la única pirata que navegaría libre sobre los mares caribeños bajo la protección de su amado y sin la necesidad de las patentes de un corso… Él no se lo negaría jamás, ¡la adoraba tanto! Y, por lo tanto, era ésta una de las poderosas razones por la que Jacky prefería que la vendita tormenta lograra evitar que Norry consiguiera aprender a su "hermanito" y, evitar así, que éste la delatara.
Tan ensimismada estaba con aquellos pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta de que el joven y apuesto William Turner la había encontrado y se había acercado lentamente hasta quedar detrás de ella.
—De modo que era cierto —dijo de repente provocando que la aludida diera un exagerado sobresalto—, volviste a ser una mujer…
Volviéndose de cara a él, demostró lo sorprendida que estaba al verlo y, como era su costumbre, uniendo la yema de sus dedos, comenzó a jugar con ellos mientras subía y bajaba la vista.
—No es lo que tú piensas… —dijo.
—¿Ah, no? ¿Entonces eres una visión? —puso lo los brazos en jarra y la miró de refilón mientras arqueaba las cejas—. ¡Mis sospechas eran correctas, tú eres Jack Sparrow…!
—El mismo que calza y viste, muchacho —sonrió—, pero en versión femenina.
—¿Pero cómo? ¡Se suponía que habíamos roto el hechizo!
—¡Se suponía! —se alzó de hombros con indiferencia—, pero no fue así y aquí me tienes.
—¿Y lo primero que haces es buscar al comodoro Norrington? ¡Eres un, un,…! ¡No tengo palabras para decirlo! —exclamó lleno de indignación.
—"Pervertido" podría ser la palabra correcta, muchacho… —le dijo mientras se acercaba insinuantemente hacia él y le colocaba los brazos alrededor del cuello de su nervioso amigo—. ¿Acaso estás celoso porque no te busqué primero?
—¡C-claro que no! ¿Por quién me tomas? —replicó apartándose rápida y bruscamente—. ¡No estoy tan desesperado como para recurrir a ti! ¡Voy a casarme con Elizabeth en menos de una semana!
—¿Se van a casar? ¡Una boda! ¡Ron para todos! —exclamó brincando llena de alegría, y luego agregó maliciosamente—: Si me invitas a tu boda, yo te invitaré a la mía.
—¡¿Cómo dices?! ¡¿Tu boda?! ¡¿Y con quién te casarás?!
—Con Norry, ¿acaso no es obvio? ¡No iba a casarme contigo! Eres demasiado muchachuelo para mí… —le dijo mientras lo miraba de abajo hacia arriba con cara de reprobación.
El pobre chico se quedó con la boca abierta, impresionado, pero cuando logró recuperar el habla y quiso decir algo, Jacky se le anticipó y lo tomó del brazo preguntádole:
—¿Y en dónde está Elizabeth? ¿Está en su casa? ¡Vamos a verla! ¡Me muero por darle la noticia y ver el rostro que pone!
Y, a pesar de la fuerte ventisca y la lluvia, ambos se pusieron en camino rumbo a la mansión del gobernador Swann.
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A medida que avanzaban mar adentro, la tempestad parecía arreciar cada vez más y más, como si estuvieran dirigiéndose hacia el origen de dicha tormenta, pero aquello no era motivo alguno para que el Perla Negra o la pequeña flota de la Armada detuvieran su marcha, de ninguna manera estaban dispuestos a detenerse.
El capitán Jack Sparrow, al mando del enloquecido timón, combatía fieramente en contra la tormenta y el infortunio que lo acechaban, negándose a caer bajo cualquiera de las dos circunstancias. Sus hombres, quienes actuaban bajo su seguro mando, también actuaban bajo el temor de ser capturados por los hombres de Norrington pero envalentonados por la audacia de su amado capitán.
Mientras tanto, a bordo del barco insignia de la armada, el comodoro James Norrington se mantenía firme y sereno en el puente, al lado del timonel, mirando a través del catalejo al Perla Negra y a su capitán, el objeto de sus ambiciones.
—¡¡Preparen los cañones!! —ordenó de repente mientras bajaba su catalejo—, ¡¡disparen a discreción, quiero apoderarme de ese barco!!
El teniente Gillette lo miró bastante sorprendido e intrigado con aquel pedido.
—¡¿Pretende capturar aquel horrible barco, Señor?!
James lo miró detenidamente, molesto por la inoportuna suspicacia de su lugarteniente.
—Quiero capturar a Jack Sparrow, teniente Gillette, y eso requiere que también me apodere de ese viejo barco, ¿ha comprendido usted?
—Perfectamente, Señor… —asintió no muy convencido y se retiró para seguir con su trabajo dirigiendo al resto de la tripulación.
Luego de quedársele mirando por unos momentos, Norrington volvió su atención hacia el escurridizo Perla Negra.
"Cumpliré mi promesa, querida Jacky, te entregaré el Perla Negra como regalo de bodas cueste lo que me cueste…" —pensó con determinación.
Pero Jack no tenía ninguna intención de ser capturado y mucho menos entregar su preciosa nave, así que la persecución siguió durante toda la mañana restante, evitando con maestría el ininterrumpido ataque de los cañonazos y bajo una tormenta que estaba lejos de calmarse.
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Will no pudo pronunciar una sola palabra durante el tiempo que les tomó a ambos andar desde el muelle hasta la casa de gobernador Swann, o Jacky lo interrumpía oportunamente o inoportunamente, o el tiempo lo obligaba a poner más atención al camino para evitar cualquier contratiempo o sus propios pensamientos, que estaban completamente confundidos, le hacían guardar silencio. No fue sino hasta que ambos estuvieron sentados en un sillón frente a una sorprendidísima Elizabeth y a un delicioso hogar en la sala de estar, que el muchacho pudo decir algo.
—…Yo…, tampoco lo creo, Elizabeth…
—Nos estás tomando el pelo —replicó la joven, quien estaba sentada en un sillón individual—, ¿tú casarte con James? ¿Te has vuelto loco? ¡Es tu enemigo!
—Pues ahora es mi amante, mi querida Lizzy, acéptalo y déjamelo para mí, ¡no pretenderás tener a todos los hombres bajo tu yugo! —rebatió tranquilamente mientras se cruzaba de piernas y se echaba para atrás con las manos detrás de la nuca.
—¡Oh! ¡Pero esto es increíble! —se quejó la aludida mientras se ponía en pie bastante exasperada—. ¡Entonces es verdad! ¡Vas a casarte con James como si nada! Pero Will y yo te conocemos lo suficiente como para saber que lo estás haciendo por conveniencia, ¡casarse por interés es lo más bajo que hay!
Jacky solo se limitó a sonreírle irónicamente.
—Elizabeth tiene razón, Jack —secundó el joven herrero—, lo que vas a hacer no tiene nombre.
Apenas terminó de decir esto, que la pirata se inclinó hacia Will y alzó el dedo índice para corregirlo.
—Claro que tiene nombre, mi estimado jovencito, y es "casamiento", ¿savy?
—¡Pero James está profundamente enamorado de ti! ¡Le rompería el corazón saber que te casas con él por interés! —se quejó la hija del gobernador.
—¿Y quién dijo que me casaré con él por interés?
Ninguno de los dos se hubiera imaginado semejante afirmación, inquietos, se miraron a los ojos.
—¡Pero tú no amas a James! —volvió a insistir la joven dirigiendo su atención hacia la inesperada visita.
—¿Y quién dijo que no lo amo?
Otra vez el silencio absoluto, Will y Elizabeth lo miraban boquiabiertos, ¡no podían creer semejante sugerencia venida por alguien como el insensible capitán Jack Sparrow! ¡Y mucho menos sabiendo que él era un hombre! Viendo el risueño rostro del susodicho pirata, creyeron que éste les estaba tomando el pelo otra vez., por lo tanto, no creyeron ni pizca de lo que éste les estaba diciendo y prefirieron creer lo que para ellos era mucho más factible: la conveniencia y la amoralidad de Jack Sparrow, y no en el posible amor que este pudiera sentir por Norrington, pues lo creían incapaz de profesar semejante sentimiento.
—Mira —comenzó a decir Elizabeth mientras alzaba las manos como si pidiera una tregua—, hablemos de esto después; lo primero es lo primero: ¿cómo volviste a convertirte en una mujer?
—Pues…, parece que no logramos romper el hechizo adecuadamente, mi querida Lizzy —contestó tranquilamente para luego comenzar a mirar hacia todos lados, como si estuviera buscando algo—. ¿Tienes un poco de ron por ahí? ¡Me estoy muriendo de sed!
—Ya sabes que estoy en contra se ese vil licor, Jack —replicó la chica mientras ponía los brazos en jarra y sentía que le hervía la sangre al saber que no irían muy lejos con sus pesquisas, ya que su "invitada" evadía responderlas con eficacia.
—Eres una racista, ¿lo sabías? ¿Qué te ha hecho el ron para que lo trataras así? —replicó con seriedad.
Elizabeth frunció el entrecejo muy disgustada, ya estaba a punto de hacerle saber lo mucho que la exasperaba cuando su padre apareció y se mostró gratamente sorprendido ante la inesperada visita de tan singular dama.
—¡Señorita Watson! ¡Pero qué gusto verla aquí honrándonos con su agradable presencia!
Will y Jacky se levantaron para mostrar sus respetos al gobernador de Port Royal, quien luego de besar delicadamente la mano de la recién llegada, dijo:
—¿Cómo es que ha llegado hasta aquí con este tiempo tan horrible? ¡Resulta imprudente hacerlo! ¡Está completamente empapada! ¡Podría pasarle algo! Ordenaré a la doncella que le consiga ropas secas, debe cuidarse con mas esmero, mi estimada señorita, si es que acaso usted y el comodoro Norrington planean casarse en breve… —la miró interrogante, como si quisiera que ella le confirmase tales suposiciones.
—Fui a despedirme de él esta mañana cuando partió al mando de su flota, gobernador Swann, y me encontré con el joven William Turner y decidimos venir a visitar a su hija para anoticiarla de las buenas nuevas…
—¿Entonces van a casarse?
—Sin demora alguna, gobernador Swann.
—¡Oh! ¡Pero esa noticia es magnífica! ¡Enhorabuena! —festejó el padre de Elizabeth mientras le indicaba pasar al salón siguiente con una caballerosa inclinación—. ¿Qué le parece si vamos a tomar una buena taza de té con pastas y me lo cuenta todo?
—Encantada… —respondió ésta mientras pasaba coquetamente su brazo en el de él. Jacky era pura sonrisas y Will y Elizabeth estaban completamente consternados.
Mientras se dirigían hacia el salón del té bajo la incrédula mirada de la pareja, quienes permanecían parados en la sala de estar como un par de tontos, Weathervy Swann seguía hablando:
—¡La felicito, señorita Watson, ha hecho usted una excelente elección, el comodoro Norrington es un buen hombre y estoy seguro que la hará muy feliz!
—De eso no lo dudo, gobernador Swann, él está dispuesto a hacer cualquier cosa por mí…
¡Había tanto de doble sentido en aquellas palabras!
—Y también estoy seguro de que usted lo hará el hombre más dichoso del mundo…
—De eso téngalo por seguro, gobernador Swann, puesto que lo amo con sinceridad.
Los ojos de Will y Elizabeth se empequeñecieron, mirando fijamente a aquella sucia embustera que les daba la espalda.
—¡No sabe cuánto festejo escucharla hablar así! Pero lamento saber que el comodoro Norrington haya decidido partir justo ahora en busca de ese terrible pirata llamado Jack Sparrow en vez de quedarse aquí el tiempo suficiente como para disfrutar de su agradable compañía, mi estimada señorita, ya que usted recién a llegado ayer mismo.
—¡Oh! No se preocupe por eso, gobernador Swann —volvió su cabeza hacia atrás y miró sonriendo maliciosamente a los dos jóvenes que la miraban estupefactos sin lograr comprender lo que Weathervy había dicho respecto a capturar a Jack Sparrow—, el trabajo de mi futuro esposo es proteger a esta hermosa ciudad de los malvados y facinerosos caballeros de fortuna que quieran corromperla con su brutalidad o atacarla impunemente; jamás me atrevería a ir en contra de sus obligaciones, más bien, tiene todo mi apoyo.
—¡Bendita seas, muchacha! ¡Por fin una jovencita que comprende las importantes labores de un hombre ocupado! ¡El comodoro ha hecho una excelente elección en usted!
—Elección que jamás lamentará haber hecho, gobernador Swann… — Jacky le guiñó el ojo a la joven pareja antes de volver su cabeza hacia delante y desaparecer junto al padre de Elizabeth a la vuelta de la otra sala.
Luego de quedarse mirando boquiabiertos hacia la puerta, Will y Elizabeth se miraron al fin y ella dijo:
—¿Escuché bien? ¿Mi padre dijo que James salió en busca de Jack?
—¡Pero eso es mentira! ¡Jacky es Jack Sparrow! ¡Y él o ella o lo que sea quien fuere se encuentra aquí!
—¿Entonces por qué James se presta para un juego tan tonto como éste y fingir que va a capturar a Jack? ¡Él sabe muy bien que él es Jacky!
Luego de un prolongado e incómodo silencio, Will dijo pensativo:
—O algo no nos ha contado Jack, o este asunto se ha vuelto más complicado…
Iban a seguir con aquella conferencia si no fuera porque los interrumpió un llamado del padre de Elizabeth que estaba pidiendo que ambos jóvenes se reunieran inmediatamente con él y su invitada de honor. De mala gana, la joven pareja se dirigió al salón del té, pues sabían que tendrían que soportar las indecorosas mentiras de Jack Sparrow.
—¿Se ha dado cuenta tu padre que yo también necesito ropa seca? —comentó de repente el ofendido muchacho.
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Ya estaba atardeciendo cuando el comodoro Norrington se dio cuenta de que no podría darle alcance a Jack Sparrow tan fácilmente como había creído, aquella persecución había durado casi todo el día y la tormenta parecía negarse a menguar, más bien parecía arreciar cada vez más y más poniendo en peligro a todo el mundo con la amenaza de convertirse en un huracán.
Ambas naves habían recorrido largas leguas de distancia internándose en el océano Atlántico en su loca carrera de persecución. El fuerte viento amenazaba con partir en dos los palos de los barcos o dar vuelta el casco en la peor de las situaciones. Pero el capitán Sparrow no tenía intención en dejarse capturar y el comodoro estaba determinado a atraparlo costara lo que le costara.
Aún había una distancia bastante considerable entre el Perla Negra y la flota de Norrington cuando todos notaron con alarma cómo un enorme huracán comenzaba a formarse entre ambas partes amenazando acabar con todos ellos.
—¡¡Mal presagio!! ¡¡Esto se está poniendo cada vez peor!! —se quejó Gibbs mientras trataba de aferrarse fuertemente a la balaustrada y un chorro de agua lo mojaba completamente.
—¡¡No lo creo, señor Gibbs!! ¡¡Esto se está poniendo cada vez más interesante!! —replicó su capitán, quien se encontraba muy entusiasmado al ver cómo se estaban sucediendo las cosas—. ¡¡De seguro Norrington no querrá poner a sus hombres en peligro e intentar capturarme con semejante tempestad amenazándolo!!
—¡¡No le replico eso, señor!! ¡¿Pero no cree que ésta tormenta también nos amenaza a nosotros?!
—¡¡No si yo sigo siendo el capitán, señor Gibbs!! —lo miró sonriente para luego volver a concentrarse en su tarea.
En ese momento, Ana María logró acercarse a ellos subiendo trabajosamente por las escaleras hasta el puente gracias a los bruscos vaivenes de la nave; gracias a la grave expresión que había en su rostro, ambos la miraron interrogantes.
—¡¡Capitán Jack Sparrow!! —exclamó—. ¡¡El capitán Barbossa acaba de caerse al agua!!
Jack y Gibbs se miraron a la cara un tanto sorprendidos y el segundo comentó sin más detenimiento a su capitán:
—¡¡Creo que seguirá siendo el único capitán del Perla Negra, señor!!
—¡¿Entonces no vamos a rescatarlo?! —inquirió la mujer.
Entonces, el único e inigualable capitán del Perla Negra se volvió a ella con su habitual balanceo y le dijo mientras la señalaba con el dedo:
—¡¡No, mi querida Ana Maria, "el que queda atrás, se queda atrás", ¿recuerdas?! ¡¡Seguiremos con nuestro camino como si nada hubiera pasado!!
En eso, los histéricos gritos del monito de Barbossa llamaron la atención de los tres piratas y notaron que dicho animalito estaba aferrado a una de las cuerdas sobre la balaustrada, mirando hacia el encrespado mar. Dejando a Ana en el timón, Jack y Gibbs se acercaron al borde de la nave y se dieron con que el capitán Hector Barbossa aún permanecía penosamente a flote sobre las tempestuosas olas.
—¡¿ES QUE NO PIENSAS VENIR A RESCATARME, JACK SAPRROW?! —exigió en cuanto puedo distinguirlo—. ¡¡SI NO FUERA POR TU ESTÚPIDA BROMA NO ME HUBIERA CAÍDO AL MAR CON UN CLIMA TAN TRANQUILO COMO ÉSTE!!
—¡¡LO SIENTO, BARBOSSA —le respondió sonriente el aludido mientras recostaba sus antebrazos sobre la balaustrada—, PERO EN EL PERLA NEGRA SOLAMENTE PUEDE HABER UN CAPITÁN Y ÉSE SERÉ YO!! ¡¡QUE TE DIVIERTAS Y SALÚDAME A LOS PECES!!
—¡¡MALDITO SEAS, JACK SPARROW!! —rugió enfurecido mientras luchaba por mantenerse a flote—. ¡¡VAS A PAGAR POR ESTO, TE LO ASEGURO!!
—¡¡LO DUDO MUCHO, AMIGO MÍO!! ¡¡Y AHORA DISCULPA QUE TE DEJE, PERO TENGO UNA FLOTA INGLESA QUÉ ELUDIR!! —Replicó con alegre indiferencia nuestro protagonista y se marchó para tomar el lugar de Ana María en el timón dejando a su suerte a un encolerizado capitán Hector Barbossa, a quien nadie volvió a ver hasta que las circunstancias así lo exigieron.
Mientras tanto, en el barco insignia de la flota británica, el teniente Gillette comenzaba a dudar con la misión de seguir persiguiendo al Perla Negra sin correr el riesgo de perder algún hombre o, lo peor, alguna nave gracias al feroz tornado que se estaba formando muy cerca de ellos, y así se lo hizo saber a su jefe pero este se negó a atender razones.
—¡¡No nos detendremos ahora, teniente, estamos más cerca que nunca de atraparlos!!
—¡¡Pero, comodoro, es peligroso seguir enfrentando esta tormenta, nuestras naves podrían sucumbir!!
—¡¡Eso no sucederá, teniente!! —Se volvió hacia la balaustrada del puente de mando—. ¡¡Atraparemos a ese pirata como sea!!
—¡¡Pero, señor, esto es una locura!!
Fastidiado, James se volvió de cara a su subordinado y exclamó:
—¡¡Teniente Gillette, si no quiere que lo acuse de desacato y lo meta a un calabozo, más le vale seguir acatando mis órdenes sin replicar ni un segundo más, ¿ha comprendido usted bien?
Sin comprender muy bien el porqué de tan ciega testarudez por parte su jefe, al teniente no le quedó otra más que obedecer.
Mientras tanto, a bordo del Perla Negra, el capitán Jack Sparrow había tomado la temeraria decisión de esconderse detrás del recién formado tornado para tratar de eludir la flota; lo hizo, pero justo en ese momento y con la ayuda de su catalejo, el comodoro Norrington pudo percatarse de la astuta maniobra de su enemigo.
—¿Crees que no voy a ser capaz de seguirte, Jack Sparrow? —murmuró—. Parece ser que con todo el tiempo que pasamos juntos la vez pasada no te ha servido para conocerme lo suficiente como para saber lo determinado que soy en cuanto a una promesa… —Se volvió hacia el timonel y exclamó:
—¡¡Siga adelante, no se detenga!! ¡¡Trate de evadir el tornado!!
El oficial a cargo del timón lo miró asustado y el teniente Gillette replicó de inmediato.
—¡¡Pero comodoro Norrington, el tornado podría atraparnos!!
—¡¡Pues si se nos interpone, lo atravesaremos, teniente!! —Se volvió a la balaustrada del puente y, mirando fijamente hacia el tornado en donde Jack Sparrow se había ocultado detrás tan temerariamente, dijo:
—¡¡No permitiré que se me escape otra vez!! ¡¡No permitiré que le haga ningún daño!!
Gillett se sorprendió al escuchar esto último, puesto que no sabía a lo que el comodoro se refería, pero tuvo miedo de que él hubiera perdido la razón al arrastrar a todos una muerte segura.
Continuará... ¡Yo-oh-oh, y una botella de ron!
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NOTA IMPORTANTE:SI TE ENTERAS QUE ESTA SERIE (U OTRAS)ESTÁN SIENDO EMITIDAS POR TELEVISIÓN, POR FAVOR,SI NO VAS A MIRARLAS, POR LO MENOS DEJA LA TV PRENDIDA.DALES RATING PARA QUE CONTINÚEN DOBLÁNDOLAS EN NUESTRO IDIOMA.O COMPRA SUS PRODUCTOS OFICIALES
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Notas de una Bloguera Arrinconada:Desde la semana pasada comencé a leer los fics que escribí sobre las películas de Piratas del Caribe y... ¡no puedo creer lo que fuí capaz de escribir hace 20 años atrás! ¡Por Dios que pasó el tiempo! Pero bueno, eso es inevitable, tampoco se puede esperar que uno viva en un bucle, ¿no? la vida tiene que ser lineal, seguir adelante en vez de dar vueltas.Pero bueno, como estaba diciendo, que no puedo creer lo que escribí, una historia que me hace reír cada tanto, y hasta conmover también. Obviamente está llena de errores ortográficos, pero tampoco pretendía ni pretendo ser una escritora profesional, sólo quiero y quise contar mis historias, mi versión de la historia y entretener a los lectores... Espero poder volver a escribir como en esos tiempos, me encantaría volver a hacerlo... ¡Era tan feliz cuando escribía!Hoy llevé a mi perrita Cookie al veterinario para que le cambie la medicación para la alergia porque el antihistamínico no está funcionando y tampoco quiero volver a darle corticoides porque ya le han hecho mucho daño. Ahora intentaremos con el Apoquel y veremos qué pasa. ¡Ojalá de resultado! Es caro, bastante caro, pero mi gorda ya va a cumplir 13 años este 13 de Setiembre y no sé cuánto tiempo más estará a mi lado a pesar de los achaques de su salud durante la mayor parte de su vida, así que haré todo lo posible porque sea lo más cómodo posible para ella en estos últimos tiempos de su vida, ella se lo merece, y con creces.
¡Muchas gracias por leer y seguir mi blog! ¡Y recuerden! ¡Permitan la publicidad y traigan más visitantes, se los agradecería un montón! ¡Cuídense! ¡Hasta la próxima entrada!Gracias por visitar el blog!¡Cuídense y no olviden comentar!Sayounara Bye Bye!
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Desde la semana pasada comencé a leer los fics que escribí sobre las películas de Piratas del Caribe y... ¡no puedo creer lo que fuí capaz de escribir hace 20 años atrás! ¡Por Dios que pasó el tiempo! Pero bueno, eso es inevitable, tampoco se puede esperar que uno viva en un bucle, ¿no? la vida tiene que ser lineal, seguir adelante en vez de dar vueltas.
Pero bueno, como estaba diciendo, que no puedo creer lo que escribí, una historia que me hace reír cada tanto, y hasta conmover también. Obviamente está llena de errores ortográficos, pero tampoco pretendía ni pretendo ser una escritora profesional, sólo quiero y quise contar mis historias, mi versión de la historia y entretener a los lectores... Espero poder volver a escribir como en esos tiempos, me encantaría volver a hacerlo... ¡Era tan feliz cuando escribía!
Hoy llevé a mi perrita Cookie al veterinario para que le cambie la medicación para la alergia porque el antihistamínico no está funcionando y tampoco quiero volver a darle corticoides porque ya le han hecho mucho daño. Ahora intentaremos con el Apoquel y veremos qué pasa. ¡Ojalá de resultado! Es caro, bastante caro, pero mi gorda ya va a cumplir 13 años este 13 de Setiembre y no sé cuánto tiempo más estará a mi lado a pesar de los achaques de su salud durante la mayor parte de su vida, así que haré todo lo posible porque sea lo más cómodo posible para ella en estos últimos tiempos de su vida, ella se lo merece, y con creces.
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